Apariciones y primeros testimonios
A finales de la década de 1930, varios niños de Beauraing afirmaron haber recibido apariciones de la Virgen María, quien se presentó bajo el nombre de Nuestra Señora del Corazón de Oro. Las visiones coincidieron con mensajes de conversión y de confianza en la intercesión divina. La Iglesia, tras un proceso de investigación, reconoció la autenticidad de las apariciones y aprobó el culto público.
Desarrollo del santuario
El fervor popular motivó la construcción de un santuario al aire libre con una estatua de la Virgen, seguido de una capilla que marcó el origen del peregrinaje. Con el tiempo se erigió una gran iglesia y se fundó el «Castel Sainte‑Marie», una casa de acogida para los enfermos y lugar de retiro espiritual2. Estas instalaciones reflejan la intención de ofrecer a los peregrinos un espacio de oración, contemplación y sanación.
