Primeras manifestaciones
La referencia a Nuestra Señora del Pino aparece entre los numerosos títulos marianos venerados en la tradición española, como se menciona en la homilía del Papa Juan Pablo II, quien enumeró «Nuestra Señora del Pino» junto a otras advocaciones populares1. Esta mención indica que la devoción ya tenía raíces profundas en la cultura hispana antes de su traslado a territorio norteamericano.
Traslado a El Paso
Con la migración de comunidades hispanas a la frontera sur‑occidental de los Estados Unidos, la devoción al Pino se trasladó a El Paso, donde encontró un terreno fértil para su crecimiento. La adaptación de la veneración a un contexto local refleja el proceso de inculturación descrito por el Pontificio Consejo para la Cultura, que señala que la piedad popular «es una de las mejores expresiones de la verdadera inculturación de la fe»2.

