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Nuestra Señora del Pino de El Paso

Nuestra Señora del Pino de El Paso es una advocación mariana venerada en la isla de La Palma (Canarias, España), en la ermita que se alza junto a un gigantesco pino canario, en las laderas de la Cumbre Nueva, dentro del término municipal de El Paso. Su culto nace de una tradición que se remonta a los días de la conquista de la isla, a finales del siglo XV, y se ha mantenido vivo durante más de cinco siglos mediante la peregrinación de los fieles, la fiesta anual del primer domingo de septiembre y la célebre Bajada de la Virgen, una romería trienal que traslada la imagen hasta la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, en el casco urbano. El santuario, el árbol y su entorno forman además un conjunto histórico y natural protegido como Bien de Interés Cultural.

Altar Ermita Pino de la Virgen El Paso La Palma-1
Ver información de la imagenAltar, Ermita Pino de la Virgen, El Paso, La Palma, Islas Canarias, España, c. 2012. Original, Rufus46, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora del Pino de El Paso
CategoríaTérmino
DescripciónSu culto nace de una tradición que se remonta a los días de la conquista de la isla, a finales del siglo XV.
AtributosLa imagen lleva en la mano un haz de ramas de pino, y el Niño sostiene una piña.
Fecha de CelebraciónPrimer domingo de septiembre
LugarLa Palma (Canarias, España)
TipoAdvocación mariana
UbicaciónEl Paso

Tabla de contenido

Nombre y advocación

El título del Pino une la imagen de la Virgen con el árbol que, según la tradición, la acogió entre sus ramas. La advocación pertenece al conjunto de títulos marianos de origen popular que brotan de un lugar concreto, de un hallazgo o de un signo natural: la devoción nace en un punto geográfico y se expande desde él al resto del pueblo cristiano.

El nombre completo, Nuestra Señora del Pino de El Paso, sirve para distinguirla de otras advocaciones homónimas del archipiélago, en especial de Nuestra Señora del Pino de Teror, patrona de Gran Canaria, cuya tradición sitúa la aparición sobre un pino hacia 1481 y cuyo santuario goza de gran fama en toda Canarias.1 Aunque ambas comparten el árbol como símbolo, son devociones distintas, con su propia historia, su propia imagen y su propio calendario de cultos.

En El Paso, la devoción se integra en lo que la tradición local considera una trilogía de cultos: el Sagrado Corazón de Jesús, que los pasenses honran el domingo posterior al Corpus; Nuestra Señora de la Concepción de Bonanza, a quien los pasenses honran el 8 de diciembre; y Nuestra Señora del Pino, cuya fiesta cae el primer domingo de septiembre.2

Contexto geográfico e histórico

El Paso y la Cumbre Nueva

El municipio de El Paso ocupa el corazón de La Palma y debe su nombre a su situación como paso natural entre la vertiente oriental y el valle de Aridane, a través de la cordillera de la Cumbre Nueva. Por esa ruta discurría el antiguo Camino Real de la Cumbre, que durante siglos recorrieron campesinos, arrieros y pastores para comunicar ambas comarcas de la isla.

A unos novecientos diez metros de altitud, sobre ese camino, crece el pino que da nombre a la advocación. El lugar reúne tres elementos que se refuerzan entre sí: una vía de paso, un árbol venerable y una imagen de la Virgen. Esa conjunción explica que el paraje se convirtiera en un punto de oración y de descanso para quienes cruzaban la cordillera.

La incorporación de La Palma a la Corona de Castilla

La tradición sitúa el origen del culto en los años 1492 y 1493, cuando las tropas de Alonso Fernández de Lugo incorporaron La Palma a la Corona de Castilla.2 El último territorio en resistir fue el cantón de Aceró, la actual Caldera de Taburiente, gobernado por el jefe benahoarita Tanausú. La captura de este caudillo puso fin a la resistencia de la población aborigen y dio paso a la organización cristiana de la isla.

En ese escenario de conquista y de cristianización, la fe de los nuevos pobladores echó raíces en lugares muy concretos del paisaje. El pino de la Cumbre Nueva se convirtió en uno de ellos.

La tradición del hallazgo

El soldado y el pino

El relato tradicional cuenta que los soldados de la hueste de Fernández de Lugo descansaron bajo un enorme pino de la Cumbre mientras aguardaban la ocasión de apresar a Tanausú. Uno de ellos trepó por las ramas y encontró entre ellas una pequeña imagen de la Virgen.2,3

Los hombres de armas excavaron entonces un nicho en el tronco para proteger la talla de la intemperie. La imagen permaneció allí, iluminada por un farol, con un cepillo al pie donde los caminantes depositaban sus limosnas.2 De este modo, el propio árbol hizo las veces de primer santuario: el tronco sirvió de hornacina y el ramaje de bóveda.

Un relato transmitido por los fieles

La historia del hallazgo pertenece a la tradición popular y combina memoria y leyenda, como ocurre con muchos orígenes marianos de la Iglesia. Los primeros datos documentales son tardíos, pero la devoción ha pervivido sin interrupción y ha pasado de padres a hijos durante generaciones. La tradición refiere además que los fieles construyeron una capilla para custodiar la imagen, pero que esta cayó al suelo en varias ocasiones durante la misa, hasta que el párroco decidió devolverla a su pino.

Las tradiciones de este tipo no pretenden ofrecer un acta notarial de los hechos. Expresan, en cambio, la convicción de un pueblo que reconoce en la Virgen a quien acompaña a los caminantes, protege a los suyos y elige un lugar sencillo y natural para hacerse presente.

El pino de la Virgen

Un árbol singular

El Pino de la Virgen es un ejemplar de pino canario (Pinus canariensis) de dimensiones excepcionales. Mide más de treinta metros de altura, con una copa de unos veintisiete metros de anchura y un tronco que supera los seis metros y medio de perímetro.4,5 Los estudios le atribuyen una edad de entre ochocientos y ochocientos cincuenta años, lo que lo convierte en uno de los pinos más longevos del mundo y en un árbol anterior a la llegada de los castellanos.

Ha sobrevivido a incendios, erupciones volcánicas y a la acción humana. Su valor excede lo botánico: los palmeros lo consideran un testigo vivo de su historia y un signo de continuidad entre el pasado aborigen, la evangelización y la vida actual de la isla.

Protección y conservación

El Gobierno de Canarias declaró el pino y su entorno Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Histórico, el 18 de diciembre de 2014. El árbol figura además entre los Árboles Singulares de la Macaronesia, y en 2019 compitió como candidato español al concurso europeo del Árbol del Año.4,5

A mediados de la pasada década, el árbol mostró síntomas de debilitamiento. Una mesa técnica con administraciones y especialistas analizó las causas, entre las que figuraban antiguas obras de acondicionamiento, un depósito de agua y una losa de hormigón que sellaba el suelo e impedía que las raíces recibieran humedad.4,5 Las actuaciones posteriores incluyeron:

  • La eliminación de ramas afectadas por hongos.
  • La ampliación del área de protección radicular, que pasó de unos nueve metros cuadrados a cerca de setecientos.
  • La retirada de los aparcamientos cercanos.
  • La plantación de especies propias del pinar canario, como amagantes, gacias y tagasastes.
  • Un proyecto de naturalización ejecutado en 2018, con una inversión de 309 000 euros.

Las mediciones posteriores han mostrado una evolución favorable, aunque el pino continúa necesitando vigilancia.5

Un símbolo cristiano de perseverancia

El pino mantiene su verdor durante todo el año y resiste los rigores del clima de montaña. Por ese motivo, la piedad popular lo ha asociado con la fidelidad, la perseverancia y la vida que no se agota. La iconografía de la Virgen del Pino recoge ese simbolismo: la imagen actual lleva en la mano un haz de ramas de pino, y el Niño sostiene una piña.2

La imagen y su historia

La antigua talla

La primera imagen que recibió culto en el pino fue una pequeña talla de unos treinta centímetros de altura con su peana, que probablemente data de finales del siglo XV. Vestía un manto diminuto de terciopelo verde. Los fieles la veneraron en el pino, luego en la capilla y, en algunas épocas, en las casas de devotos que la acogían. Siguió recibiendo culto hasta 1930.2

Hoy se conserva en una urna de cristal en la sacristía del santuario. Su estado es muy deficiente y presenta varios repintes, pero conserva un valor devocional e histórico de primer orden como la imagen primitiva que contempló generaciones de peregrinos.

La imagen actual

Cuando los vecinos levantaron el nuevo santuario, quisieron dotarlo de una imagen acorde con el templo. La adquirieron mediante suscripción popular en Valencia. Es una talla de candelero de unos noventa centímetros, de estilo levantino, con un rostro dulce y armonioso. La Virgen sostiene en la mano derecha un ramo de pino y, en el brazo izquierdo, al Niño Jesús, que lleva una piña.2

La imagen recibió la bendición el 30 de agosto de 1930 en la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza. Actuaron como padrinos Luis y Mercedes Sotomayor y Wandevalle, hijos de Tomás Sotomayor y Pinto. Desde Bonanza, la talla salió en procesión hasta el monte y pasó a presidir el altar mayor de la nueva ermita.2

La ermita y el santuario

De la capilla de 1876 al templo actual

Durante siglos, el culto se desarrolló al aire libre, junto al pino. En 1876, movida por su devoción, María Magdalena Rodríguez Pérez, conocida popularmente como Magdalena del Pino, impulsó una pequeña capilla de mampostería. Magdalena cuidó del lugar durante años y se convirtió en la ermitaña del paraje.2,3 Con el paso del tiempo, la capilla sufrió un deterioro notable.

En 1927 los vecinos de El Paso, organizados en una comisión, reunieron fondos y recibieron terrenos donados para levantar un nuevo templo. Ese año colocaron la primera piedra de la ermita actual.2

La bendición de la ermita en 1930

El 31 de agosto de 1930 tuvo lugar la bendición del nuevo santuario. Ofició el cura párroco de El Paso, Carlos González Estarriol; celebró la misa Maximiliano Montesinos, párroco de La Concepción de La Laguna; y apadrinaron el altar el alcalde Antonio Cordovez González y Adelina Fernández, viuda de Fernández.2 La ermita es un edificio de líneas sencillas, encalado, que se abre a la plaza donde crece el pino.

Naturaleza canónica del santuario

El Código de Derecho Canónico define el santuario como la iglesia u otro lugar sagrado al que acuden en peregrinación numerosos fieles por un motivo particular de piedad, con aprobación del Ordinario del lugar.6 La ermita del Pino cumple esa descripción: la devoción popular la ha convertido, con el reconocimiento de la Iglesia, en un lugar de oración, de sacramentos y de peregrinación para toda la isla.

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia recuerda que los santuarios ofrecen a los peregrinos una ocasión privilegiada de encuentro con Dios mediante la Palabra, la Eucaristía y la Penitencia, y que la peregrinación expresa la condición itinerante del pueblo cristiano.7 El santuario del Pino responde a esa finalidad: quien sube a la Cumbre acude sobre todo a rezar, a dar gracias o a cumplir una promesa.

El culto a la Virgen del Pino

Fundamento doctrinal

La Iglesia Católica venera a la Virgen María con un culto singular, distinto de la adoración que solo corresponde a Dios, y que la tradición llama hiperdulía. El Catecismo recoge la profecía del Magníficat: «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada».8 El Concilio Vaticano II recomienda a los fieles que fomenten el culto, sobre todo el litúrgico, a la Virgen, y que valoren las prácticas y devociones aprobadas por el magisterio a lo largo de los siglos.9

Las imágenes de María no son objeto de adoración. Remiten a la persona representada, sirven de apoyo a la oración y recuerdan a los fieles que la Madre de Dios intercede por ellos. La devoción a Nuestra Señora del Pino se inscribe en esa doctrina: el pueblo honra a la Virgen, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, bajo una advocación que forma parte de su identidad.

La fiesta del primer domingo de septiembre

Cada año, el primer domingo de septiembre, El Paso celebra la fiesta mayor de la Virgen del Pino. Los actos incluyen:

  • La izada de la bandera que abre las celebraciones.
  • Un solemne triduo preparatorio.
  • La misa solemne del día de la fiesta.
  • Una procesión por el entorno del santuario.

Los devotos rodean las andas, cubiertas de claveles blancos, y se turnan para cargarlas. Muchos cumplen así promesas hechas en momentos de enfermedad, de peligro o de necesidad.2 La jornada reúne a vecinos de toda la isla, que suben a la ermita a pie o en vehículo, comparten la comida de romeros y mantienen una costumbre muy arraigada: la de los versadores, que improvisan coplas en un recital que forma parte del patrimonio inmaterial de La Palma.

La Bajada de la Virgen del Pino

Origen de la tradición

La Bajada de la Virgen del Pino es la gran fiesta trienal de El Paso. La imagen había descendido a Bonanza en algunas ocasiones anteriores, pero la celebración regular, cada tres años, comenzó en 1955 por iniciativa de los vecinos. Entre los impulsores figura el cronista oficial de la ciudad, Braulio Martín Hernández.2,3

Desde entonces, la Bajada ha crecido hasta convertirse en uno de los eventos concurridos de la isla. Reúne a vecinos, a palmeros residentes en otros lugares de España y a emigrantes que regresan con motivo de la fiesta.

Desarrollo de la romería

Los actos siguen un orden consolidado:

  • Misa de romeros. La jornada comienza con una misa en la ermita del Pino, que congrega a los peregrinos antes de emprender el camino.10
  • Bajada en romería. Hacia primera hora de la tarde, la imagen abandona el santuario y desciende en procesión por un recorrido de unos cinco o seis kilómetros. Abre la marcha la Virgen, acompañada de grupos folclóricos que cantan y bailan, de parrandas y de numerosas carrozas tradicionales que representan a los barrios del municipio. Los romeros visten el traje típico palmero.2,10
  • Recibimiento en el casco urbano. Cuando la imagen llega a El Paso, se detiene ante el Ayuntamiento, donde recibe la bienvenida oficial y los fieles le cantan el Ave María. Después continúa hasta la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza.2,10
  • Verbena. La noche se prolonga con música y baile hasta la madrugada.

Las casas del recorrido, en su mayoría de arquitectura tradicional, se engalanan con banderas y colores. Los vecinos exhiben artesanías, aperos de labranza antiguos y productos de la tierra, como el gofio. Braulio Martín Hernández resumió el sentido de la fiesta al afirmar que, por un día cada tres años, el pueblo recupera sus antiguos usos y costumbres.

La estancia en Bonanza

La Virgen permanece en la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza hasta el primer domingo de septiembre. Durante esos días, los barrios organizan misas de ofrenda y la comunidad celebra tres procesiones principales:

  • Una a la urbanización El Pino, con loa y cuadros plásticos.
  • Otra a la plaza de la ermita de Bonanza, con ofrenda de productos típicos.
  • Una tercera por las calles principales, tras la solemne Eucaristía pontifical presidida por el obispo de la diócesis.2

La subida a la ermita

El primer domingo de septiembre, la imagen regresa a su santuario. La jornada comienza con una misa a las seis de la mañana y continúa con la procesión de subida, que llega a la ermita hacia el mediodía. Allí la reciben con alegría y con la celebración de la fiesta en el monte, que cierra el ciclo trienal.2

Ediciones recientes

La edición correspondiente a 2021 quedó aplazada por la pandemia y por la erupción del volcán de Cumbre Vieja, que afectó gravemente a la isla. La Bajada se celebró finalmente el sábado 20 de agosto de 2022, con misa de romeros en la ermita, romería, recibimiento ante el Ayuntamiento y verbena.10 La retransmisión por la televisión autonómica y la afluencia de miles de personas mostraron hasta qué punto la fiesta pertenece a la identidad de los palmeros.

Dimensión pastoral y espiritual

La devoción a la Virgen del Pino ofrece a la comunidad cristiana de El Paso varias claves pastorales:

  • Peregrinación. El camino a la ermita expresa la vida cristiana como marcha hacia Dios. Subir al monte, rezar ante la imagen y regresar a la vida cotidiana ayuda a los fieles a comprender su existencia como un camino de conversión.
  • Comunidad. La Bajada une a barrios, familias y generaciones. La fiesta fortalece los lazos de la comunidad parroquial y de la isla entera.
  • Creación. El pino invita a contemplar la belleza de la naturaleza como don del Creador y a asumir la responsabilidad de cuidarla.
  • Intercesión mariana. Los devotos acuden a la Virgen para confiarle a sus enfermos, a sus emigrantes, a sus familias y a las necesidades de la isla, convencidos de que ella conduce siempre a su Hijo.

Patrimonio cultural y natural

El conjunto formado por la ermita, la plaza y el pino constituye un espacio de valor histórico, religioso y paisajístico. A él se suman las manifestaciones de patrimonio inmaterial que giran en torno a la advocación: la romería trienal, las parrandas, los versadores, las canciones de ofrenda y los trajes típicos. Esta combinación ha llevado a considerar la fiesta como parte esencial de la cultura tradicional de La Palma, junto con otras celebraciones de la isla, como las Bajadas lustrales de Santa Cruz de La Palma.

El entorno natural permite además disfrutar de senderos sobre el antiguo Camino Real de la Cumbre, que conducen hasta el santuario por un bosque de pinos centenarios.

Valor espiritual de la advocación

Nuestra Señora del Pino de El Paso ofrece una imagen sencilla de la maternidad espiritual de María. La Virgen no se manifiesta en un palacio ni en una gran ciudad, sino en un árbol de camino, entre pastores, arrieros y campesinos. La tradición recuerda así que Dios se hace presente entre los humildes y que la Madre de Jesús acompaña a su pueblo en su peregrinación.

El culto a esta advocación, vivido durante más de cinco siglos, ha transmitido la fe de generación en generación. Hoy sigue reuniendo a los fieles en torno a la ermita, a la plaza y al pino, y les invita a mirar a María como modelo de escucha de la Palabra, de perseverancia y de esperanza.

Citas y referencias

  1. Nuestra Señora del Pino. Alfa y Omega, Número 1365 (2024).
  2. Iván Rodríguez Sánchez. La Virgen del Pino de El Paso. Apuntes de interés. BienMeSabe, Número 118, agosto (2006). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
  3. Juan Carlos Díaz Lorenzo. El Pino de la Virgen, en El Paso. Puente de Mando. 2 3
  4. El pino de la Virgen, testigo de la historia de La Palma. Árboles con Historia, 24 de febrero (2024). 2 3
  5. Primeras mediciones del Pino de la Virgen tras el tratamiento de naturalización. Canarias Ahora, La Palma Ahora, El Paso (2019). 2 3 4
  6. Can. 1230. Código de Derecho Canónico, 1230 (1983).
  7. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones, nn. 261-287 (2001).
  8. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 971 (1992).
  9. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, n. 67 (1964).
  10. El Paso celebró este sábado la Bajada de la Virgen. Radiotelevisión Canaria, 20 de agosto (2022). 2 3 4
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