Orígenes legendarios
Según la tradición, la primera aparición de la Virgen María en Le Puy ocurrió alrededor del año 50, cuando una viuda enferma fue consolada por la Madre de Dios. Este relato, aunque envuelto en leyenda, marcó el inicio de la devoción mariana en la zona y fue recogido por los primeros cronistas cristianos1. La historia se consolidó durante la época de las Cruzadas, cuando el obispo Adhemar de Monteil, primer cruzado, llevó la imagen de la Virgen a la catedral y la convirtió en un símbolo de la causa cristiana2.
Desarrollo medieval
Durante la Edad Media, Le Puy se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de Europa. Reyes como Luis IX, Carlos VIII y Felipe el Bello visitaron el santuario, y la imagen de la Virgen recibió ofrendas extraordinarias, entre ellas una espina de la Corona de Espinas entregada por San Luis IX2. La devoción se reforzó con la promulgación de indulgencias y la autorización papal para celebrar jubileos cada vez que el Viernes Santo coincidía con el 25 de marzo, día de la Anunciación2.

