Cristo, salvación para todos los pueblos
Simeón reconoce en Jesús la salvación de Dios. El cántico enlaza así la esperanza de Israel con una promesa dirigida a toda la humanidad: Cristo es luz para las naciones y gloria de su pueblo. La universalidad no borra el vínculo de Jesús con Israel; el cántico reúne ambas afirmaciones en una sola proclamación.,
La imagen de la luz expresa la revelación de Dios a los pueblos. La tradición exegética cristiana relaciona estas palabras con la vocación universal de Cristo y con la misión de dar a conocer la salvación más allá de Israel.,
Cumplimiento de la promesa
La oración de Simeón nace de una espera prolongada. El hombre que aguardaba el consuelo de Israel contempla ahora al Mesías y reconoce en el niño el cumplimiento de la palabra recibida. Por eso, su cántico une gratitud, confianza y esperanza.,
La muerte y la esperanza cristiana
En la liturgia, las palabras de Simeón adquieren también un sentido de confianza ante el final del día y, por extensión, ante la muerte. La Iglesia las reza al concluir la jornada, cuando el fiel encomienda su vida a Dios. Juan Pablo II relacionó esta oración diaria con la esperanza renovada de la salvación que encuentra su cumplimiento en Cristo.,