La nunciatura apostólica es la representación diplomática de la Santa Sede en un país o ante ciertas organizaciones intergubernamentales1. A diferencia de una embajada civil, una nunciatura no emite visas ni cuenta con consulados1. La misión principal de un nuncio apostólico es doble: por un lado, representa al Papa ante las autoridades públicas del país anfitrión, manifestando el ejercicio efectivo del derecho innato e independiente de legación que es parte del oficio petrino2. Por otro lado, sirve como enlace entre la Santa Sede y la Iglesia particular en esa nación, manteniendo la comunión de verdad y gracia que el Señor estableció como fundamento de su Iglesia2.
Los nuncios son colaboradores valiosos del Papa en la promoción de relaciones pacíficas y fructíferas con las autoridades civiles3. Su trabajo se enfoca en el servicio a la gran causa de la paz, la cercanía y la colaboración entre los pueblos, y un intercambio fructífero para el progreso de la comunidad internacional1.
