Los obispos, como pastores propios, ordinarios e inmediatos, desempeñan en sus diócesis los oficios de enseñar, santificar y gobernar en nombre del Señor.
Oficio de Enseñar (Munus Docendi)
Los obispos son maestros auténticos de la fe y la doctrina moral,. Entre sus principales responsabilidades se encuentra la predicación del Evangelio, llevando nuevos discípulos a Cristo y proclamando la fe que debe ser creída y aplicada en la moral.
Oficio de Santificar (Munus Santificandi)
Los obispos santifican a los fieles a través de los sacramentos. Son los ministros originarios de la Confirmación y los dispensadores de las sagradas Órdenes,. Presiden la administración del bautismo y moderan la disciplina penitencial. Poseen la plenitud del sacramento del Orden y son «administradores de la gracia del sacerdocio supremo», especialmente en la Eucaristía, que ellos mismos ofrecen o procuran que se ofrezca. Toda celebración legítima de la Eucaristía es dirigida por ellos.
Oficio de Gobernar (Munus Regendi)
El obispo diocesano tiene potestad legislativa, ejecutiva y judicial para gobernar la Iglesia particular que se le ha encomendado.
Poder Legislativo: Lo ejerce personalmente.
Poder Ejecutivo: Lo ejerce personalmente o a través de vicarios generales o vicarios episcopales.
Poder Judicial: Lo ejerce personalmente o a través del vicario judicial y los jueces.
Esta potestad es ordinaria, propia e inmediata, y es necesaria para el ejercicio de su oficio pastoral,,,. Sin embargo, esta autoridad nunca infringe la potestad que el Romano Pontífice tiene, en virtud de su oficio, de reservarse casos a sí mismo o a otra autoridad,,. El obispo representa a su diócesis en todos sus asuntos jurídicos.
El obispo diocesano debe preocuparse por todos los fieles cristianos confiados a su cuidado, independientemente de su edad, condición o nacionalidad, y también debe extender su espíritu apostólico a aquellos que no pueden hacer uso suficiente de la atención pastoral ordinaria o que ya no practican su religión. Debe mostrar humanidad y caridad hacia los hermanos y hermanas que no están en plena comunión con la Iglesia Católica y fomentar el ecumenismo.