Orígenes
Las OMP surgieron a mediados del siglo XX bajo el impulso de Pablo VI, quien destacó su papel esencial para asegurar una distribución justa de las ofrendas y evitar la exclusión de diócesis missionarias1. En el Día Mundial de las Misiones 1968, el Papa subrayó que «las Obras rendono un prezioso servizio» al garantizar la ayuda a los obispos misioneros y la formación del clero local1.
Consolidación en el Concilio y posteriores documentos
El Concilio Vaticano II reconoció la importancia de estas obras, y en la Encíclica Redemptoris Missio Juan Pablo II reforzó su carácter indispensable para la evangelización, describiéndolas como «instrumentos del Papa y del Colegio Episcopal»3. Posteriormente, Benedicto XVI afirmó que, aunque son pontificias, también son episcopales, pues sirven a todo el Pueblo de Dios4.
Renovación bajo el pontificado de Francisco
En 2020, el Papa Francisco recordó que la caridad de las OMP debe evitar la «cultura de dependencia» y enfocarse en respuestas concretas a necesidades objetivas, manteniendo la solidaridad y la espiritualidad misionera5. El documento Praedicate Evangelium (2022) reafirma su gestión bajo la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares6.

