Omnipotencia divina
La omnipotencia divina es uno de los atributos esenciales de Dios en la teología católica, que afirma que Dios puede realizar todo lo que no implica contradicción lógica, manifestando su poder infinito como Creador y Señor de todo lo existente. Este dogma, presente en el Credo y confirmado por concilios y doctores de la Iglesia, se revela en la Escritura como el poder amoroso del Padre que cuida de sus criaturas, se extiende a las tres Personas divinas y fundamenta la fe, la esperanza y la caridad cristianas. En la tradición católica, se distingue de cualquier limitación humana o filosófica, subrayando que Dios no está constreñido por lo imposible en sí mismo, como un círculo cuadrado.1,2,3,4
Tabla de contenido
Definición teológica
La omnipotencia divina se define como la capacidad absoluta de Dios para efectuar todo lo que es intrínsecamente posible, es decir, todo aquello que no conlleva una contradicción en los términos. Este poder no es arbitrario ni caprichoso, sino que se arraiga en la esencia misma de Dios, que es Ser infinito e ilimitado por cualquier género de ser.3,4
En el Catecismo de la Iglesia Católica
El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) presenta la omnipotencia como el único atributo divino nombrado explícitamente en el Credo: «Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso». Este poder es universal, pues Dios crea y rige todo; amoroso, como el de un Padre providente; y misterioso, discernible solo por la fe, especialmente en la debilidad.2 Además, la paternidad y el poder divino se iluminan mutuamente: Dios manifiesta su omnipotencia paterna atendiendo nuestras necesidades, adoptándonos como hijos y perdonando pecados con misericordia infinita.5
«Nada confirma mejor nuestra fe y esperanza que mantener fijo en nuestra mente que nada es imposible para Dios».1
El CIC vincula este atributo a la fe, esperanza y caridad, exhortándonos a confiar plenamente en el Señor fiel y justo.6
Límites aparentes: lo lógicamente imposible
La teología católica aclara que Dios no puede hacer lo contradictorio en sí mismo, no por defecto de poder, sino porque tales realidades carecen de naturaleza posible. Por ejemplo, Dios no puede crear una piedra tan pesada que Él no pueda levantarla, ya que ello implicaría ser y no-ser simultáneamente. Santo Tomás de Aquino explica:
«Todo lo que no implica contradicción en los términos se cuenta entre las cosas posibles, respecto de las cuales Dios es llamado omnipotente; en cambio, lo que implica contradicción no cae dentro del alcance de la omnipotencia divina, porque no puede tener aspecto de posibilidad».3
Es preferible decir que tales cosas no pueden hacerse, no que Dios no pueda hacerlas.3,4
Revelación en la Sagrada Escritura
La Biblia profusamente proclama la omnipotencia de Dios. En el Antiguo Testamento, Dios es llamado Shaddai (Todopoderoso) en más de setenta pasajes, destacando su poder infinito (Job 42:2; Lc 1:37). Jesús afirma: «Para Dios todo es posible» (Mt 19:26).4
Este poder se muestra en la creación (Gn 1:1; Jn 1:3), la providencia (Mt 6:9) y la redención, donde la fe lo percibe perfecto en la debilidad (2 Cor 12:9).2 La omnipotencia no es mera fuerza bruta, sino amor paternal que somete enemigos y cuida de los suyos (Sal 110:1).7
En la Tradición patrística y escolástica
Los Padres de la Iglesia y doctores defienden unánimemente este dogma. Orígenes infiere la providencia divina de la omnipotencia; san Agustín la opone a los maniqueos, afirmando que incluso paganos la reconocen.4
La aportación de santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino desarrolla el tema con profundidad. En la Suma Teológica, argumenta que el ser divino, infinito, abarca la perfección de todo ser posible, excluyendo solo lo contradictorio.3 En las Cuestiones disputadas sobre el poder de Dios, precisa que la generación del Hijo pertenece a la omnipotencia del Padre qua Padre, no como acto externo, sino como perfección intradivina. La paternidad es la esencia divina en el Padre, opuesta a la filiación, pero sin implicar desigualdad: el Hijo es igualmente omnipotente, aunque no engendre.8
«La generación denota acción con cierto respeto, y el poder generativo denota poder con cierto respeto: de modo que la generación es acción de Dios, pero solo como está en el Padre; asimismo, el poder generativo es la omnipotencia divina, pero solo como está en el Padre».8
En su Comentario a las Sentencias, reitera que la omnipotencia del Padre se extiende a generar, entender y crear, todas perfecciones divinas.9,10
La Enciclopedia Católica resume: la omnipotencia es poder sobre todo lo no imposible intrínsecamente, como actuar contra su naturaleza o crear lo contradictorio.4
Omnipotencia en la Santísima Trinidad
La omnipotencia es común a las tres Personas divinas, aunque se manifiesta distintamente. El Padre es «Padre todopoderoso» en el Credo, pero el Hijo y el Espíritu comparten idéntico poder.2,5 Santo Tomás resuelve aparentes objeciones: el Hijo no genera porque la generación implica relación opuesta a la filiación, no por inferioridad.8,9
En Cristo, la omnipotencia se revela paradójicamente en la humildad de la Encarnación, donde el poder asume forma de debilidad para salvarnos, sin ceder soberanía.11
Implicaciones para la vida cristiana
La omnipotencia divina fortalece la fe al confirmar que Dios puede todo lo creíble en el Credo, incluso milagros.1 Inspira esperanza, pues el Padre cuida de nosotros (2 Cor 6:18).5 Y aviva la caridad, contemplando los tesoros de bondad divina.6
En la Eucaristía, Dios transubstancia el pan en su Cuerpo por pura omnipotencia, preservando accidentes sin sustancias segundas.12 Encíclicas papales invocan este poder para la familia (Casti Connubii) y devoción al Sagrado Corazón.13,14
En tiempos de prueba, como guerras, Pío XII confiaba en la omnipotencia amorosa para guiar a los inocentes.15
Conclusión
La omnipotencia divina no es un abstracto poder filosófico, sino el fundamento vivo de la relación filial con Dios. Como dogma definido por concilios y presente en credos, invita a los fieles a abandonarse confiadamente al Padre todopoderoso, cuyo poder se hace amor en Cristo. Esta verdad, iluminada por la Escritura, Tradición y Magisterio, sostiene la vida cristiana ante toda adversidad.1,2,4
Citas
Sección dos I. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 274 (1992). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Sección dos I. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 268 (1992). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Primera parte - El poder de Dios - ¿Es Dios omnipotente? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, § I, Q. 25, A. 3, c. (1274). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Omnipotencia, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Omnipotencia (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7
Sección dos I. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 270 (1992). ↩ ↩2 ↩3
Sección dos los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2086 (1992). ↩ ↩2
Hildegarda de Bingen. Libro de las obras divinas, § 339 (2009). ↩
Q. II: Artículo V - ¿Está el poder generativo incluido en la omnipotencia? , Tomás de Aquino. Preguntas Disputadas sobre el Poder de Dios, §q. 2 a. 5. ↩ ↩2 ↩3
Artículo 1 – ¿Es el Hijo omnipotente? , Tomás de Aquino. Comentario a las Sentencias, § I.D20.Q1.A1 (1252). ↩ ↩2
Distinción 20 – igualdad de las personas divinas en el poder, Tomás de Aquino. Comentario a las Sentencias, § I.D20 (1252). ↩
Thomas Joseph White, O.P. Obediencia intra‑trinitaria y cristología niceno‑calcedónica, § 4 (2008). ↩
Capítulo 8 el significado de «los fieles reciben el cuerpo de Cristo», Tomás de Aquino. Razones de la Fe (De rationibus fidei), §Capítulo 8. ↩
Papa Pío XI. Casti Connubii, § 130. ↩
Sobre la devoción al Sagrado Corazón, Papa Pío XII. Haurietis Aquas, § 75 (1956). ↩
Mensaje radial con ocasión de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo (26 de junio de 1941), Papa Pío XII. Mensaje radial con ocasión de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo (26 de junio de 1941) (1941). ↩
