Fundación
La Orden de Clérigos de San Viator fue establecida en 1835 por el sacerdote francés Louis-Joseph Querbes, párroco de la pequeña localidad de Vourles, en la arquidiócesis de Lyon. En el contexto postrevolucionario, marcado por el Reinado del Terror que había devastado la vida religiosa y educativa en Francia, Querbes identificó la urgente necesidad de formar maestros cristianos capaces de restaurar la fe en las parroquias rurales y urbanas. Desde 1829, había iniciado una escuela para capacitar a laicos en la enseñanza, iniciativa que recibió el respaldo del Consejo Real de Instrucción Pública.
En 1835, este grupo de educadores se transformó en una comunidad religiosa integrada por sacerdotes y hermanos, unidos por los votos de pobreza, castidad y obediencia. La arquidiócesis de Lyon aprobó rápidamente esta nueva fundación, y con la ayuda de los jesuitas romanos, Querbes obtuvo la aprobación papal de sus estatutos por parte del papa Gregorio XVI en 1838. El carisma fundador se inspiraba en el modelo ignaciano de un apostolado ardiente, centrado en el corazón de Cristo y adaptado a las demandas del tiempo: la catequesis y el servicio litúrgico como ejes principales.
Querbes, que dirigió la congregación hasta su muerte en 1859, enfatizó la igualdad entre sacerdotes y hermanos en la vida comunitaria, promoviendo una formación rigurosa en las ciencias sagradas y profanas. Su visión era formar «catequistas parroquiales» que unieran la vida religiosa con el ministerio activo, diferenciándose de las órdenes monásticas más contemplativas.
Expansión en el siglo XIX
Bajo el liderazgo de Querbes, la orden experimentó un crecimiento notable. Antes de 1859, se habían establecido tres provincias en Francia y una en Canadá, respondiendo a invitaciones de obispos locales. En Francia, los viatorianos gestionaban numerosas escuelas parroquiales, colegios internos como los de Cambon (Rodez), San Miguel (París) y San Angeau, así como instituciones especializadas: un colegio para sordomudos en Rodez, escuelas agrícolas en Blancotte y Notre-Dame de Treize-Pierres, y una casa editorial en Fontaines-sur-Saône.
Esta editorial publicaba textos educativos clásicos y revistas como L’École et la Famille y L’Ange Gardien, que promovían la colaboración entre familia, iglesia y escuela para una educación integral. La congregación también se extendió a Canadá en 1847, a petición del obispo de Montreal, Ignace Bourget, quien solicitó maestros para el recién fundado colegio de Joliette. Allí, el padre Louis Champagneur abrió un noviciato en 1848, dando origen a una provincia canadiense que floreció rápidamente. Surgieron instituciones como el Colegio Bourget en Rigaud, escuelas para sordomudos y San Luis en Montreal, y varios colegios comerciales en Quebec.
En Estados Unidos, la presencia viatoriana data de 1865, con escuelas parroquiales en Bourbonnais (Illinois), Kankakee, San Jorge, Aurora y Chicago. También se establecieron en Cohoes (Nueva York), Ogdensburg y Baker City (Oregón). Inicialmente enfocados en educación primaria, gradualmente se orientaron hacia la secundaria y la universidad, asumiendo además el cuidado de parroquias como la de la Maternidad en Bourbonnais y San Viator en Chicago.
Siglo XX y actualidad
El siglo XX trajo desafíos significativos, especialmente en Francia, donde las leyes anticlericales de la Tercera República suprimieron muchas casas importantes. Hacia 1900, solo unos doscientos miembros permanecían en escuelas libres (écoles libres). Los exiliados se dirigieron a España y Bélgica, donde el superior general residió temporalmente. En Canadá, la provincia creció hasta contar con trescientos sacerdotes y hermanos, gestionando seminarios como el de Joliette, considerado uno de los mejor equipados de la región.
En Estados Unidos, la congregación se independizó de la provincia canadiense en 1882, con un noviciato en Bourbonnais que se trasladó a Chicago en 1888. Bajo superiores como el padre C. Fournier y J.A. Charlebois, se expandió a Dakota del Sur (Columbus College en Chamberlain, 1910) y Oregón. Los viatorianos asumieron parroquias en Illinois, Nueva York y el Medio Oeste, aunque en muchas escuelas primarias fueron reemplazados por hermanas religiosas.
Hoy, la orden cuenta con alrededor de 400 miembros en todo el mundo, distribuidos en provincias en Canadá, Estados Unidos, América Latina (Perú, Brasil) y Europa. En el siglo XXI, se adapta a los retos educativos contemporáneos, enfatizando la formación en valores cristianos en un mundo secularizado. El papa Juan Pablo II, en un discurso de 1988 al Capítulo General, confirmó su vocación, destacando el legado de Querbes como un «apóstol de corazón ardiente» inspirado en San Ignacio.
