Contexto religioso del siglo XVI
La fundación de los Teatinos ocurrió en un periodo de profunda crisis religiosa, moral y política. Parte del clero llevaba una vida alejada de las exigencias evangélicas, mientras que numerosos fieles habían perdido la práctica regular de la oración, la recepción de los sacramentos y la formación cristiana. Las controversias doctrinales asociadas a la Reforma protestante agravaron la situación y plantearon a la Iglesia católica la necesidad de una renovación profunda.1,3
San Cayetano entendió que la reforma de la Iglesia debía comenzar por la conversión interior de los sacerdotes. Junto con otros miembros del Oratorio del Amor Divino, promovió una vida centrada en la oración, la formación doctrinal, la atención a los enfermos y la práctica concreta de la caridad. La futura orden nació, por tanto, como una respuesta sacerdotal y apostólica a la crisis de su tiempo.4,5
Fundación en Roma
Cayetano de Thiene regresó a Roma en 1523 y comenzó a preparar, junto con sus compañeros, una comunidad de clérigos que combinara la consagración religiosa con el ministerio sacerdotal activo. Sus colaboradores fueron Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti; Bonifacio de Colle, procedente de Milán; y Pablo Consiglieri.3,4
El papa Clemente VII aprobó la nueva institución el 24 de junio de 1524 mediante el breve Exponi nobis. El 14 de septiembre de 1524, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, los cuatro fundadores profesaron solemnemente sus votos ante el altar papal de la basílica de San Pedro, en presencia de un delegado pontificio. Esta profesión constituyó el inicio formal del Instituto de los Clérigos Regulares.1,6
La comunidad tomó como referencia la vida de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, descrita en los Hechos de los Apóstoles: unidad en la fe, perseverancia en la enseñanza apostólica, participación en la fracción del pan, oración común y distribución de los bienes según las necesidades de cada persona.6,2
Origen del nombre «teatinos»
El nombre Teatinos procede del título episcopal de Juan Pedro Carafa. Antes de su elección como papa, Carafa había sido obispo de Chieti, ciudad cuyo nombre latino era Theate. Por este motivo, los miembros de la nueva comunidad recibieron el nombre de clerici regulares Theatini, es decir, clérigos regulares teatinos.1,3
La denominación ayudó a distinguirlos de las demás comunidades de clérigos regulares que surgieron posteriormente durante el siglo XVI, entre ellas los Barnabitas, los Somascos, los Jesuitas, los Clérigos Regulares de la Madre de Dios y los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos.7



