Origen del movimiento
La Devotio Moderna, conocida en español como Devoción Moderna, surgió en los Países Bajos durante el siglo XIV alrededor de Gerardo Groote y Florencio Radewijns. El movimiento promovía una vida cristiana interior, sencilla y disciplinada, inspirada en la comunidad apostólica y en la conversión personal.
Los Hermanos y Hermanas de la Vida Común no constituían inicialmente una orden religiosa en sentido estricto. Vivían en pobreza, castidad y obediencia según las posibilidades de su estado, pero no pronunciaban votos religiosos. Algunos residían en sus hogares y otros, especialmente clérigos, vivían en comunidad. Trabajaban para su sustento, copiaban libros y educaban a la juventud.
Windesheim y la tradición canonical
Gerardo Groote consideró necesario vincular el movimiento a una institución religiosa aprobada. Después de su muerte, Florencio Radewijns impulsó la fundación de Windesheim, que comenzó en 1386 y se convirtió en la casa madre de una congregación de canónigos regulares de San Agustín.
Windesheim proporcionó dirección espiritual y estabilidad jurídica a numerosos grupos relacionados con la Devoción Moderna. La congregación recibió privilegios de Bonifacio IX en 1395, y sus constituciones fueron aprobadas por Martín V en el Concilio de Constanza.
La influencia de Windesheim alcanzó también a comunidades femeninas del norte de Europa. La Devoción Moderna favoreció en ellas:
- Una espiritualidad interior y afectiva.
- La lectura espiritual en lengua vernácula.
- La educación cristiana.
- La disciplina comunitaria.
- La valoración del trabajo manual e intelectual.
- La reforma de costumbres religiosas.
- Una relación estrecha con los canónigos regulares.
La corriente produjo una renovación de la piedad y de la cultura religiosa en los Países Bajos y en regiones de Alemania. Tomás de Kempis, miembro de los canónigos regulares de Windesheim, representa su figura literaria más conocida y estuvo profundamente marcado por aquel ambiente espiritual.,
Importancia para las comunidades femeninas
La Devotio Moderna ofreció a las mujeres un marco de vida cristiana comunitaria antes de la incorporación plena a una orden religiosa. Con el tiempo, algunas casas femeninas conservaron una forma de vida semirreligiosa, mientras que otras buscaron integrarse en estructuras canónicas aprobadas.
Este proceso explica la variedad de instituciones femeninas del norte de Europa: casas de hermanas de la Vida Común, monasterios de canonesas regulares, comunidades vinculadas a Windesheim y fundaciones educativas o asistenciales inspiradas en la espiritualidad agustiniana. No todas pertenecieron a la O.S.A., aunque muchas compartieron el lenguaje de la Regla de san Agustín.