El Concilio de Vienne se celebró del 16 de octubre de 1311 al 12 de mayo de 1312,. La mayoría de los miembros del concilio estaban a favor de mantener la Orden, ya que no se pudo probar que la Orden como cuerpo profesara alguna doctrina herética o que practicara una regla secreta distinta de la oficial. Sin embargo, el Papa Clemente V, «irresoluto y acosado», optó por una vía intermedia.
El 22 de marzo de 1312, en la segunda sesión del concilio, se leyó la bula Vox in excelsis. En ella, el Papa Clemente V declaró que, aunque no tenía razones suficientes para una condena formal de la Orden, la suprimía por su poder soberano, y no por sentencia definitiva, debido al bien común, el odio del rey de Francia hacia ellos, la naturaleza escandalosa de su juicio y la probable dilapidación de las propiedades de la Orden en las tierras cristianas,,,.
La supresión de la Orden no fue una condena penal, sino una «provisión apostólica u ordenanza»,. La mayoría de las propiedades de los Templarios fueron transferidas a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén (los Hospitalarios), para ser utilizadas en la defensa de Tierra Santa,,,. Sin embargo, se hizo una excepción con las propiedades en los reinos de Castilla, Aragón, Portugal y Mallorca, que quedaron reservadas a disposición de la Sede Apostólica,,,. En Portugal y Aragón, las propiedades se entregaron a nuevas órdenes: la Orden de Cristo en Portugal y la Orden de Montesa en Aragón,.
En cuanto a los miembros de la Orden, aquellos que fueron declarados inocentes podían unirse a otra orden militar o regresar al estado secular, recibiendo una pensión vitalicia. Los que habían confesado su culpabilidad ante sus obispos debían ser tratados con «los rigores de la justicia, atemperados por una generosa misericordia».