La expresión «Orden de Misioneras de San Antonio María Claret» resulta comprensible en el uso común, pero no corresponde exactamente a la denominación oficial del instituto. La forma histórica y canónica es Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas; también reciben los nombres de Misioneras Claretianas o Claretianas. El término «orden» suele reservarse, en sentido estricto, para institutos cuyos miembros profesan votos solemnes y pertenecen a una tradición monástica o religiosa de mayor antigüedad. Las Misioneras Claretianas constituyen propiamente una congregación religiosa femenina.
La congregación nació como una comunidad de religiosas dedicada a la oración, a la observancia de una vida pobre y austera y a la formación humana y cristiana de las niñas y jóvenes. En sus comienzos, la comunidad quedó vinculada a la regla benedictina por disposición de la Santa Sede. Las casas conservaron inicialmente un régimen autónomo; en 1922 adoptaron la forma de una congregación de votos simples y gobierno centralizado, estructura que dio origen a la congregación moderna.1
La congregación no debe confundirse con otras familias religiosas que incluyen en su nombre referencias al Inmaculado Corazón de María. Tampoco constituye la rama femenina de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María en sentido jurídico estricto. Ambas instituciones comparten la inspiración claretiana, pero poseen fundación, gobierno, historia y constituciones propias.



