Orígenes y fundación
La Orden de Oblatos del Sagrado Corazón surgió en el contexto de la Italia de entreguerras, marcada por desafíos sociales y espirituales en el sur del país. Francesco Mottola, un sacerdote diocesano de la diócesis de Mileto-Nicotera-Tropea en Calabria, fundó el instituto en 1938, aunque sus raíces se remontan a sus experiencias pastorales desde la década de 1920. Mottola, nacido en 1901 en Tropea, se ordenó sacerdote en 1923 y pronto se distinguió por su compromiso con la Azione Cattolica y obras de caridad hacia los enfermos, los pobres y los huérfanos. Su visión era crear una forma de vida consagrada que permitiera a los fieles vivir el Evangelio en el mundo, sin el retiro de un claustro, inspirándose en la oblación eucarística y la devoción al Sagrado Corazón.
El instituto se aprobó inicialmente como asociación privada en 1943 y recibió el reconocimiento diocesano en 1956. Tras la muerte de Mottola en 1969, el proceso de canonización de su fundador impulsó su consolidación. En 2021, el papa Francisco beatificó a Mottola, declarando su fiesta el 30 de junio, lo que fortaleció la identidad del instituto como un modelo de «santidad social» en la Iglesia contemporánea.1,2,3
Desarrollo y expansión
Durante las décadas siguientes, la orden creció modestamente, manteniendo su carácter secular y adaptándose a las necesidades locales. En los años 1970 y 1980, se extendió a otras diócesis italianas y, más tarde, a misiones en América Latina y Europa. El papa Juan Pablo II, en un discurso de 2001 con motivo del centenario del nacimiento de Mottola, elogió su influencia más allá de Calabria, destacando cómo su acción apostólica trascendió fronteras regionales.2 Hoy, el instituto opera principalmente en Italia, con presencias en parroquias y centros sociales, enfocándose en la formación espiritual y el apoyo a familias en crisis.
