Fundación y orígenes
La Pía Sociedad de las Misiones surgió en el contexto de la Roma del siglo XIX, marcada por el declive espiritual tras las guerras napoleónicas y el auge de la emigración. Su fundador, San Vicente Pallotti (1795-1850), un sacerdote romano de origen noble, concibió la idea el 9 de enero de 1835, inspirado en la necesidad de un apostolado activo que involucrara a todos los estados de vida en la Iglesia. Pallotti, ordenado sacerdote en 1818 y doctor en Teología, abandonó una prometedora carrera académica en el Archigimnasio Romano para dedicarse por completo al trabajo pastoral. Influido por figuras como San Gaspar del Búfalo, Pallotti atendía incansablemente a los enfermos, pobres y prisioneros, incluso durante la epidemia de cólera de 1837, donde arriesgó su vida sin descanso.
Inicialmente denominada Sociedad del Apostolado Católico, la institución buscaba ser un puente entre el clero secular y el regular, fomentando la participación laical en la misión evangelizadora. Pallotti redactó sus constituciones en el convento camaldulense cerca de Frascati, enfatizando la oración nocturna, la disciplina personal y el servicio a los marginados. La sociedad se estableció en la Via Pettinari 57 de Roma, adyacente a la iglesia de San Salvatore in Onda, donde Pallotti está enterrado. Su visión profética anticipó la doctrina de la Acción Católica promovida por el papa Pío XI un siglo después, posicionando a Pallotti como un precursor de la participación universal en el apostolado.
Aprobaciones eclesiásticas y desarrollo inicial
La fundación recibió su primera aprobación provisional del cardenal vicario Odescalchi el 4 de abril de 1835, seguida de un rescripto el 29 de mayo y la aprobación definitiva del papa Gregorio XVI el 14 de julio del mismo año. Esta rápida confirmación reflejó el apoyo de numerosas órdenes religiosas, que compartieron sus indulgencias y obras espirituales con la nueva sociedad. En sus primeros años, contó con el respaldo de veinticinco cardenales, obispos y figuras apostólicas como el beato Gaspar del Búfalo y María Clausi de la Orden de San Francisco de Paula.
Inicialmente, hubo tensiones con la Sociedad para la Propagación de la Fe de Lyon, que temía superposiciones, pero Pallotti aclaró ante la Santa Sede que su enfoque era distinto: centrado en el apostolado católico interno y la formación misionera. El nombre se cambió a Pía Sociedad de las Misiones por orden del papa Pío IX en 1846, para evitar objeciones al término «Apostolado Católico», aunque en 1947 se restauró el nombre original como Sociedad del Apostolado Católico. Las constituciones, aprobadas temporalmente por Pío IX en 1846, exigían después de un noviciado de dos años promesas de pobreza, castidad, obediencia y renuncia a dignidades eclesiásticas salvo mandato papal. En 1903, Pío X las aprobó experimentalmente por seis años, otorgando la aprobación final el 5 de noviembre de 1909.
Durante el generalato de figuras como el padre marquès Joseph Fa di Bruno, la sociedad expandió sus actividades más allá de Roma y Rocca Priora. En 1844, Pallotti envió a sus primeros misioneros a Londres para atender a emigrantes italianos en el Oratorio Sardiniano, donde se erigió la iglesia de San Pedro en Hatton Garden.
