Fundación y primeros años
La orden surgió en el contexto de la España del siglo XIX, marcada por tensiones políticas y un renovado fervor religioso. San Antonio María Claret, un sacerdote catalán nacido en 1807, fundó la congregación el 16 de julio de 1849 en Vic, con el nombre de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María.1 Claret, impulsado por su experiencia como misionero itinerante, buscaba formar un grupo de sacerdotes y hermanos que compartieran su ardor apostólico y su devoción a la Virgen María. El fundador describía a un hijo del Inmaculado Corazón como «un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura, por todos los medios, encender a todo el mundo en el fuego del divino amor».2
En sus inicios, la comunidad se estableció en un seminario en Barbastro, donde se formaron los primeros miembros. Claret, nombrado arzobispo de Santiago de Cuba en 1850, extendió la obra a las misiones americanas, enfrentando desafíos como epidemias y conflictos sociales. Su liderazgo ejemplar, marcado por el heroísmo en terremotos y el celo por la pureza cristiana, consolidó la identidad de la orden como herederos de su «celo insaciable» y «fervor altísimo».3 La aprobación papal llegó en 1865 bajo Pío IX, aunque Claret ya había renovado las constituciones iniciales en respuesta a observaciones del Santo Siège.4
Expansión y capítulos generales
Tras la muerte de Claret en 1870, la orden experimentó un rápido crecimiento. En el siglo XX, los capítulos generales postconciliares impulsaron su renovación. El Capítulo Especial de 1967 y el de 1973 adaptaron la vida comunitaria al espíritu del Vaticano II, enfatizando la obediencia al Papa y la disponibilidad apostólica.4 En 1979, Juan Pablo II elogió este proceso, destacando la fidelidad al fundador y la misión evangelizadora.4
El Capítulo de 1991 renovó estructuras para un dinamismo global, con presencia en múltiples países.5 En 1997, el Capítulo 22nd reafirmó el rol en la nueva evangelización, con énfasis en Europa, América, Asia y África.6 Hoy, la orden cuenta con miles de miembros, divididos en provincias activas, y sigue expandiéndose en regiones de misión.

