Fundación
Los fundadores fueron cinco sacerdotes conversos que habían pertenecido a la Congregación del Santísimo Redentor: Isaac Thomas Hecker, Augustine F. Hewit, George Deshon, Francis A. Baker y Clarence A. Walworth.3,4 Curtidos en las misiones parroquiales, deseaban ayudar a sus compatriotas a comprender la Iglesia católica y a la Iglesia a entender el espíritu democrático de Estados Unidos.4
En 1857 Hecker viajó a Roma como representante de los padres estadounidenses para resolver un conflicto con sus superiores, y el 29 de agosto fue expulsado de la congregación.3,5 El recurso ante la Santa Sede no prosperó, pero el 6 de marzo de 1858 el decreto Nuper nonnulli permitió a sus cuatro compañeros abandonar a los redentoristas.6,7 Pío IX dispensó a todos de sus votos y los animó a emprender una obra misionera en Estados Unidos, y Propaganda Fide les entregó cartas de recomendación para los obispos del país.3,5
De vuelta en Nueva York, el grupo se reunió en casa de George Hecker, hermano del fundador, y constituyó oficialmente la comunidad el 7 de julio de 1858.6,8 Ese día Hecker, Hewit, Deshon y Baker firmaron el programa de regla y constitución de los sacerdotes misioneros de San Pablo Apóstol, que recibió la aprobación del arzobispo John Hughes.9,7 Nacía así la primera comunidad de sacerdotes católicos fundada en Estados Unidos.4 Walworth salió ese mismo año, regresó en 1861 y se marchó definitivamente en 1865 para servir en la diócesis de Albany.10
La parroquia de San Pablo Apóstol
Hughes confió a los paulistas una parroquia en el oeste de Manhattan, entonces casi sin urbanizar. Al principio alquilaron una casa de madera que servía de capilla y residencia; el 20 de junio de 1859 colocaron la primera piedra de un edificio de ladrillo, terminado en noviembre de ese año.8 La parroquia pronto se quedó pequeña y Hecker impulsó un templo monumental. El proyecto inicial correspondió a Jeremiah O’Rourke, y Deshon, formado como ingeniero en West Point, asumió después la dirección de las obras.8,11 La iglesia de San Pablo Apóstol recibió la dedicación el 25 de enero de 1885, fiesta de la Conversión de san Pablo, y sigue siendo la iglesia madre de la sociedad.8,12
Desarrollo y expansión
La primera vocación paulista fue la conversión de los no católicos, unida a las misiones para católicos, las conferencias y el trabajo parroquial. En 1894, empezando por la diócesis de Cleveland, los paulistas introdujeron entre el clero diocesano las misiones a no católicos, una iniciativa que alcanzó más de veinticinco diócesis estadounidenses, Inglaterra y Australia. Para formar a esos predicadores impulsaron la Catholic Missionary Union y, en 1903, abrieron en los terrenos de la Universidad Católica de América, en Washington, la Apostolic Mission House.3
Tras la muerte de Hecker en 1888, Hewit le sucedió como superior general hasta 1897, y después Deshon, cuya última gran decisión fue abrir la casa de Chicago en 1903.13,11 Hacia 1911 la sociedad tenía 67 miembros, 23 de ellos sin ordenar, y casas en Nueva York, San Francisco, Berkeley, Chicago, Winchester (Tennessee), Austin y Washington.3
El siglo XX trajo nuevos campos: la pastoral universitaria del movimiento Newman, iniciada en universidades públicas, con Berkeley como presencia estable desde 1907; la atención a los católicos estadounidenses de Roma, en la iglesia de Santa Susana desde 1922; las misiones rurales en casas rodantes desde 1937; y los centros de información católica en varias ciudades.4,14,15
Prensa y medios de comunicación
En abril de 1865 Hecker lanzó The Catholic World, revista mensual de alto nivel intelectual.16,17 Un año después creó la Catholic Publication Society, que difundía folletos de cuatro páginas con la enseñanza católica a un centavo cada uno, y en octubre de 1870 apareció The Young Catholic, revista ilustrada para niños.17 En 1881 los paulistas establecieron The Columbus Press, que en 1913 adoptó el nombre de Paulist Press; desde 1985 sus oficinas principales están en Mahwah (Nueva Jersey).17 The Catholic World cambió su título por New Catholic World en 1972, lo recuperó en 1989 y dejó de publicarse en 1996.16
La misma inquietud llevó a la sociedad a la radio, con la emisora neoyorquina WLWL, activa hasta 1935, y a la televisión, con una serie galardonada con un Emmy en los años sesenta y setenta.15,4 El paulista Ellwood Kieser fundó Paulist Productions, empresa de cine y televisión responsable de títulos como Romero.18
El americanismo y Testem benevolentiae
La gran prueba del legado de Hecker llegó después de su muerte. La biografía escrita por el paulista Walter Elliott alcanzó a los católicos europeos mediante una traducción francesa, cuyo prólogo, obra de Félix Klein, presentaba a Hecker como un personaje mucho más radical de lo que había sido.19 La polémica movió a León XIII a dirigir al cardenal James Gibbons, el 22 de enero de 1899, la carta Testem benevolentiae nostrae.20
El documento reprueba varias opiniones concretas: suavizar u omitir puntos de doctrina para atraer a los disidentes, reclamar más libertad a los fieles tras la definición de la infalibilidad pontificia, prescindir de la dirección espiritual externa, anteponer las virtudes naturales a las sobrenaturales, dar primacía a las virtudes activas sobre las pasivas y despreciar los votos religiosos.21 También admite algo que coincidía con el apostolado paulista, aunque la carta no los nombra: la predicación a los no católicos en forma de conferencia amistosa, autorizada por los obispos y confiada a hombres de ciencia y virtud probadas. Acepta además que algunos prefieran formar un cuerpo sin la obligación de los votos, siempre que no coloquen ese estado por encima del de las órdenes religiosas.21
La precisión importa: la carta no condena a Hecker. Menciona su biografía, sobre todo por la acción de quienes la tradujeron o interpretaron en lengua extranjera, como ocasión de la controversia, pero no le atribuye las tesis rechazadas.21 Tampoco reprueba las leyes y costumbres de Estados Unidos: acepta el término «americanismo» si designa esas realidades y lo rechaza solo si sirve para exaltar las doctrinas censuradas.21 Los obispos estadounidenses acogieron sin reservas la enseñanza pontificia y sostuvieron que aquellas desviaciones no habían sido generalizadas ni sistemáticas, y la jerarquía defendió la lealtad doctrinal de Hecker.20,5
Del Concilio Vaticano II a la actualidad
La sociedad tuvo un papel notable en el Concilio Vaticano II a través de Thomas Stransky, uno de los tres primeros miembros del personal del Secretariado para la Unidad de los Cristianos, que intervino en la redacción de Unitatis redintegratio, Nostra aetate y Dignitatis humanae. Elegido a finales de 1969, ejerció de 1970 a 1978 como primer presidente de los paulistas, título que sustituyó al de superior general.22 La constitución posconciliar comprometió a la comunidad con la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso.15
Las últimas décadas han traído una fuerte reducción. En marzo de 2024, con 50 sacerdotes en ministerio activo frente a 98 en 2004, la sociedad anunció su salida de la Universidad de California en Berkeley y del Instituto Politécnico Rensselaer, además del cierre de tres oficinas nacionales.14 En junio de 2026 celebró su Asamblea General en Huntington (Nueva York), que fijó las prioridades de los cuatro años siguientes y escuchó la lectura de una carta del papa León XIV.23,24

