La institución recibió en francés el nombre de Société des Missions Étrangères de Paris. En español aparecen diversas traducciones: Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, Sacerdotes de las Misiones Extranjeras y Misioneros de las Misiones Extranjeras. La expresión «Orden de Sacerdotes de las Misiones Extranjeras» describe de manera tradicional su dedicación misionera, pero no define con precisión su estructura eclesial.
Los miembros originales eran sacerdotes seculares unidos por una finalidad común, una regla aprobada por la Santa Sede y la pertenencia a un seminario misionero. No profesaban votos religiosos como los miembros de las órdenes monásticas o de las congregaciones religiosas. Al incorporarse, prometían consagrar su vida al servicio de las misiones; la sociedad, por su parte, asumía el compromiso de proporcionarles los medios necesarios para su perseverancia espiritual y su sustento material.1
Esta forma de vida permite distinguir la sociedad de institutos como los jesuitas, los franciscanos, los dominicos o los oblatos de María Inmaculada. Estos últimos pertenecen a una congregación religiosa con profesión de votos; los oblatos, por ejemplo, recibieron aprobación pontificia como congregación bajo votos simples y contaban con sacerdotes y hermanos legos que vivían en comunidad.2
En el derecho canónico actual, las sociedades de vida apostólica reúnen clérigos o miembros que viven en comunidad y persiguen una misión apostólica concreta sin que la profesión de votos religiosos constituya necesariamente el vínculo principal. Este rasgo ayuda a comprender la continuidad histórica entre las antiguas sociedades de sacerdotes misioneros y las actuales sociedades de vida apostólica.

