Orígenes en el siglo XVII
Los orígenes de la Orden de Salesianos se remontan al santo San Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginevra y doctor de la Iglesia, cuya vida y escritos enfatizaron la santidad accesible a todos los estados de vida. Aunque San Francisco de Sales es más conocido por cofundar la Orden de la Visitación junto a Santa Juana Francisca de Chantal en 1610, un orden femenino contemplativo, también expresó el deseo de establecer una sociedad de sacerdotes misioneros dedicados a la guía de almas con gentileza y caridad.1,2 Este proyecto, concebido como una congregación de sacerdotes sin votos estrictos iniciales, se inició en Thonon como un paso preparatorio, pero la muerte prematura del santo en 1622 impidió su plena realización.1
En su lugar, San Francisco de Sales impulsó la formación de un grupo de sacerdotes laicos inspirados en su doctrina, enfocados en la reconversión de herejías protestantes en regiones como el Chablais. Su enfoque, caracterizado por el diálogo paciente y la predicación suave, sentó las bases espirituales para lo que sería la orden. Influido por su obra Introducción a la vida devota, el santo buscaba una espiritualidad que uniera la oración interior con la acción pastoral, un ideal que perdura en la orden.3,4
Revitalización en el siglo XIX
La orden como tal renació en el siglo XIX en Francia, en un contexto de secularización y necesidad de renovación eclesial tras la Revolución Francesa. El sacerdote Louis Brisson (1817-1908), profesor en el seminario de Troyes y devoto de San Francisco de Sales, colaboró con la venerable Madre Marie de Sales Chappuis (1798-1875) para revivir el instituto.1,5 En 1869, Brisson fundó el Colegio de San Bernardo cerca de Troyes, que sirvió como núcleo inicial. El 27 de agosto de 1876, Brisson y cuatro compañeros emitieron sus primeros votos, marcando el inicio formal de la congregación.1
La Santa Sede aprobó provisionalmente las constituciones en 1875 y de manera definitiva el 8 de diciembre de 1897 bajo el papa León XIII.1,5 Brisson, beatificado en 2012, enfatizó la obediencia al papa y la fidelidad al magisterio, adaptando el carisma salesiano a la educación de la juventud y la atención a los pobres.6,5 La persecución laica en Francia de 1903 obligó a la orden a dispersarse, pero esto impulsó su expansión internacional, con casas en Bélgica, Italia y América.1
Expansión en el siglo XX y desafíos
Durante el siglo XX, la orden creció significativamente. En 1903, se estableció una provincia en Estados Unidos, con noviciado en Wilmington, Delaware, enfocada en la educación secundaria y el apostolado parroquial.1 En Europa, tras el cierre de instituciones en Francia, se abrieron misiones en Inglaterra, Austria y Grecia.1 La Segunda Guerra Mundial y las tensiones políticas en América Latina probaron la resiliencia de la congregación, que mantuvo su compromiso con la evangelización pacífica.
En 1910, la orden asumió parroquias en regiones remotas, como en Maryland (EE.UU.) y el Vicariato Apostólico del Río Orange en África.1 Hoy, la orden se divide en provincias: latina (Europa y América del Sur), germánica y anglosajona, gobernadas por un superior general vitalicio elegido por el capítulo general cada diez años.1

