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Orden de San Juan de Jerusalén (hospitalarios)

La Orden de San Juan de Jerusalén, conocida también como Orden del Hospital, Caballeros de Rodas, Caballeros de Malta y, en la época contemporánea, Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, nació en Jerusalén como institución de asistencia a peregrinos, pobres y enfermos. A lo largo de los siglos añadió a su misión hospitalaria la defensa militar de los Estados cristianos de Oriente, desarrolló una extensa red territorial en Europa y conservó hasta hoy un carisma centrado en la defensa de la fe y el servicio a los necesitados.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreOrden de San Juan de Jerusalén (hospitalarios)
CategoríaOrganización religiosa
Nombre Completo
  • Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta
  • Caballeros de Rodas, Caballeros de Malta
DescripciónOrden religiosa y militar centrada en la defensa de la fe y el servicio a los necesitados. Institución de asistencia a peregrinos, pobres y enfermos que añadió la defensa militar de los Estados cristianos. Servicio a Cristo presente en la persona vulnerable mediante obras de misericordia
Fecha de Fundación1113
Lugar de FundaciónJerusalén
ReferenciasSan Juan Bautista
AparicionesApareció en Jerusalén
Basado enInspirada en la de san Agustín
CarismaDefensa de la fe y servicio a los pobres (tuitio fidei et obsequium pauperum)
EnseñanzasTuitio fidei et obsequium pauperum (defensa de la fe y servicio a los pobres)
Festividad24 de junio
FundadorGerardo
HistoriaNació en Jerusalén como hospicio para peregrinos, evolucionó a orden militar en las cruzadas, se estableció en Rodas y Malta, y hoy sobrevive como organización hospitalaria internacional.
Importancia HistóricaConservó una continuidad institucional excepcional desde el hospital medieval de Jerusalén hasta la organización contemporánea.
LugarJerusalén, Rodas, Malta, La Valeta
OrigenJerusalén
PatronoSan Juan Bautista
SímbolosCruz de Malta
TemaHospitalidad, defensa de la fe y servicio a los pobres
Tesis CentralLa Orden mantiene una continuidad institucional basada en la combinación de la vida religiosa, la defensa de la fe y el servicio a los enfermos y necesitados.
TipoOrden religiosa

Tabla de contenido

Origen en Jerusalén

Los hospitales para peregrinos

La peregrinación a Jerusalén exigía instituciones capaces de acoger a viajeros, pobres y enfermos. Antes de las cruzadas existían diversos hospicios vinculados a comunidades nacionales o monásticas. Entre ellos figuraba un hospital italiano relacionado con mercaderes de Amalfi, aunque aquella institución no constituía todavía la Orden de San Juan de Jerusalén.

El hospital que dio origen a los hospitalarios adquirió una identidad propia bajo la dirección de Gerardo, cuyo lugar de nacimiento y apellido no han quedado establecidos con seguridad. Una bula del papa Pascual II, fechada en 1113, lo reconoce como fundador y superior del hospicio de Jerusalén.1

La institución tenía como patrono a san Juan Bautista. Su primera misión consistía en acoger a pobres, extranjeros y peregrinos. Las donaciones recibidas en Tierra Santa y en diversos territorios europeos proporcionaron los recursos necesarios para ampliar sus edificios y organizar una comunidad estable de hospitalarios.1

Gerardo y Raimundo de Provenza

Gerardo consolidó la institución durante los primeros años del reino latino de Jerusalén. Su obra quedó vinculada a la hospitalidad cristiana y a la atención de quienes llegaban a los Santos Lugares sin recursos.

Su sucesor, Raimundo de Provenza, dirigió la transformación decisiva del hospicio. Entre 1120 y 1160 promovió la construcción de instalaciones más amplias y organizó el hospital como una verdadera enfermería. La comunidad adoptó una regla inspirada en la de san Agustín y asumió tareas concretas de asistencia médica. La regla establecía el mantenimiento permanente de médicos y cirujanos, además del servicio directo de los hermanos a los enfermos.1

Durante esta etapa, la Orden todavía no era principalmente una institución militar. Su identidad inicial correspondía a la de una comunidad religiosa hospitalaria, dedicada a la atención de los enfermos y al cuidado de los peregrinos.

La transformación en orden religiosa y militar

La defensa de los peregrinos

La situación política y militar de los Estados latinos de Oriente obligó a los hospitalarios a asumir funciones de protección armada. La defensa de caminos, fortalezas y peregrinos llevó a la Orden a incorporar caballeros y combatientes junto a los religiosos dedicados al hospital.

Esta evolución produjo una institución con una doble dimensión:

  • Hospitalaria, mediante el cuidado de enfermos, pobres y peregrinos.
  • Militar, mediante la defensa de los territorios cristianos y de las rutas de peregrinación.

La Orden perteneció al conjunto de instituciones militares surgidas en el contexto de las cruzadas. Aquellas organizaciones combinaban vida religiosa, disciplina comunitaria y actividad armada, aunque los hospitalarios conservaron una relación especialmente estrecha con la asistencia sanitaria.2

La relación con la Iglesia

Los pontífices concedieron a la Orden diversos privilegios, exenciones y facultades jurídicas. La documentación pontificia medieval y moderna muestra la importancia del gran maestre y del convento en el gobierno de la institución, así como la amplia autonomía administrativa y judicial que la Orden alcanzó dentro de la Iglesia.3

La protección pontificia no convirtió a los hospitalarios en una Iglesia independiente. La Orden permaneció vinculada a la Santa Sede y desarrolló su misión dentro de la tradición religiosa católica. Sus capellanes atendían la vida sacramental de los miembros y de las comunidades dependientes de la institución.3

Los hospitalarios en Tierra Santa

Durante el periodo de los Estados latinos de Oriente, Jerusalén y otras plazas cristianas acogieron hospitales, casas religiosas y fortificaciones de la Orden. Los hospitalarios recibían a peregrinos, sostenían enfermerías y participaban en la defensa militar de los territorios cristianos.

La institución desarrolló una estructura internacional gracias a las donaciones de nobles, monarcas y fieles. Sus posesiones europeas proporcionaban rentas para mantener las casas, los hospitales y las actividades militares en Oriente. La presencia hospitalaria llegó a territorios de Italia, Sicilia, Provenza y otras regiones de la cristiandad latina.1

La caída progresiva de los Estados latinos obligó a la Orden a abandonar Tierra Santa. A diferencia de otras instituciones desaparecidas tras la pérdida de sus territorios orientales, los hospitalarios conservaron su continuidad institucional y trasladaron su centro político y militar a nuevas sedes.

Rodas: la Orden como potencia mediterránea

La instalación en Rodas

En 1309 los hospitalarios ocuparon la isla de Rodas, que se convirtió en el centro de su gobierno. Desde allí recibieron el nombre de Caballeros de Rodas. La posición de la isla permitía controlar rutas marítimas del Mediterráneo oriental y proteger las comunicaciones cristianas.

Rodas proporcionó a la Orden una base territorial, naval y militar. Los caballeros organizaron fortificaciones, mantuvieron una flota y defendieron la isla frente a las potencias musulmanas del Mediterráneo oriental.

La caída de Rodas

El sultán otomano Solimán el Magnífico atacó Rodas en 1522. Después de una larga resistencia, los hospitalarios abandonaron la isla. La pérdida de Rodas puso fin a su etapa como potencia territorial del Mediterráneo oriental, aunque no acabó con la Orden.4

La expulsión obligó a los caballeros a buscar una nueva sede. Durante un periodo permanecieron en territorios italianos hasta que el emperador Carlos V les concedió Malta en 1530.4

Malta y la identidad de los caballeros malteses

La concesión de Malta

En 1530 Carlos V entregó a la Orden las islas de Malta, Gozo y Comino. A partir de entonces sus miembros recibieron el nombre de Caballeros de Malta. La situación geográfica de Malta ofrecía una posición estratégica para la defensa del Mediterráneo y para las operaciones navales contra la piratería berberisca.4

La Orden asumió el compromiso de defender las islas y combatir la piratería. Malta se convirtió en el principal centro político, religioso, militar y hospitalario de la institución.

El Gran Sitio de 1565

En 1565 el Imperio otomano lanzó un ataque de gran envergadura contra Malta. Los caballeros, apoyados por fuerzas locales y europeas, resistieron el asedio. La defensa de la isla adquirió un valor simbólico en la historia europea y consolidó la reputación militar de la Orden.4

La victoria permitió a los hospitalarios conservar Malta y reforzar sus fortificaciones. Posteriormente levantaron la ciudad de La Valeta, llamada así en honor del gran maestre Jean Parisot de La Valette, que dirigió la defensa durante el asedio.

Actividad naval y asistencia

La actividad militar no sustituyó la misión hospitalaria. La Orden mantenía hospitales y obras asistenciales, y sus recursos sostenían tanto la defensa de Malta como la atención de enfermos y pobres.

Los papas y diversos autores católicos han presentado esta continuidad hospitalaria como el rasgo esencial de la institución. Juan Pablo II recordó que la Orden nació como organización dedicada a los enfermos y necesitados en Jerusalén, y que con el tiempo extendió sus actividades a hospitales, leproserías, dispensarios, bancos de sangre, centros especializados, escuelas, grupos de socorro, residencias de ancianos y distribución de medicamentos.5

Organización y miembros

El gran maestre

El gran maestre preside la Orden y ejerce su máxima autoridad. Durante los periodos de Rodas y Malta desempeñó también funciones de gobierno territorial y militar. El gran maestre dirigía el convento, administraba los bienes de la institución y coordinaba sus relaciones con los poderes cristianos.

Las fuentes pontificias atribuyen al gran maestre y al convento amplias competencias sobre los miembros, los beneficios, las casas y las dignidades de la Orden.3

Caballeros, capellanes y servidores

La Orden reunió distintos grupos de miembros:

  • Caballeros, vinculados a la tradición nobiliaria y militar.
  • Capellanes, encargados del ministerio sacerdotal.
  • Hermanos sirvientes, dedicados a tareas asistenciales y militares.
  • Personal hospitalario, responsable de la atención a los enfermos.
  • Religiosas hospitalarias, vinculadas a la tradición asistencial de san Juan.

La composición social de la institución evolucionó con el tiempo. Durante la Edad Moderna, la pertenencia de numerosos caballeros procedía de las familias nobles de Europa, aunque el servicio hospitalario continuó formando parte de la identidad de la Orden.4

Las religiosas hospitalarias

La tradición hospitalaria también incluyó comunidades femeninas. Las religiosas de San Juan de Jerusalén atendían a peregrinos y enfermos y fundaron casas en distintos territorios europeos. En España, Italia, Portugal e Inglaterra surgieron comunidades relacionadas con esta tradición.2

La comunidad de Sijena, fundada en Aragón por Sancha, esposa de Alfonso II, constituye uno de los ejemplos más conocidos. La institución atendía a mujeres pobres de familias nobles y recibió confirmación pontificia en 1193.2

El carisma hospitalario

La defensa de la fe y el servicio a los pobres

La tradición contemporánea de la Orden resume su misión en la fórmula latina tuitio fidei et obsequium pauperum, que puede traducirse como «defensa de la fe y servicio a los pobres». La expresión presenta dos dimensiones inseparables: el testimonio cristiano y la atención concreta a quienes sufren.6,7

La Santa Sede ha explicado que la defensa de la fe no consiste solo en proteger una doctrina, sino también en anunciar el amor de Dios mediante obras de misericordia. La ayuda a los pobres adquiere así una dimensión evangelizadora, porque expresa de forma visible la dignidad de toda persona.7

Benedicto XVI relacionó este carisma con la fe, la fraternidad y las obras de misericordia dirigidas a enfermos, pobres, personas solas y víctimas de nuevas formas de pobreza material y espiritual.8

La hospitalidad como servicio cristiano

La hospitalidad hospitalaria no equivale a una mera asistencia filantrópica. La institución entiende el cuidado del enfermo como servicio a Cristo presente en la persona vulnerable. Por ello, la atención médica, la ayuda humanitaria y la defensa de la dignidad humana deben conservar una inspiración evangélica.

León XIV recordó en 2025 que la Orden perdería su naturaleza religiosa si redujera su actividad a una organización filantrópica. El servicio a los pobres debe anunciar también el amor de Dios mediante la palabra, el testimonio y una cercanía respetuosa.7

La pérdida de Malta y la supervivencia de la Orden

La ocupación francesa

La Revolución francesa afectó gravemente a la Orden. Sus propiedades en Francia fueron confiscadas en 1790. En 1798, durante la expedición napoleónica a Egipto, las tropas de Bonaparte ocuparon Malta. La ciudad de La Valeta capituló y los caballeros abandonaron la isla.4

La pérdida de Malta puso fin al gobierno territorial de la Orden, pero no eliminó su existencia jurídica ni su continuidad religiosa. Los caballeros buscaron distintas formas de reorganización y protección política.

La reorganización en Roma

En el siglo XIX la Orden recuperó una estructura estable en Roma. En 1826 quedó reorganizada como asociación caritativa, con una orientación cada vez más centrada en la asistencia sanitaria y humanitaria.4

Desde entonces, la institución abandonó la función de potencia territorial y militar que había desempeñado en Jerusalén, Rodas y Malta. Conservó, sin embargo, el lenguaje caballeresco, la tradición religiosa y la misión hospitalaria.

La Orden contemporánea

Naturaleza y misión

La actual Orden de Malta mantiene una identidad religiosa y hospitalaria. La Santa Sede reconoce su compromiso con la ayuda a enfermos, pobres, refugiados, marginados y víctimas de catástrofes.

La institución desarrolla hospitales, centros sanitarios, servicios de emergencia, programas de asistencia social, residencias, actividades de formación y proyectos de ayuda humanitaria. Su labor alcanza distintos continentes y responde tanto a necesidades antiguas -como la enfermedad, el hambre y la falta de vivienda- como a nuevas formas de exclusión social.6,5

Voluntariado y cooperación

La actividad contemporánea de la Orden cuenta con caballeros, damas, capellanes, trabajadores sanitarios y numerosos voluntarios. La cooperación con instituciones eclesiales y organismos humanitarios permite organizar campañas médicas, ayuda de emergencia y asistencia a comunidades afectadas por guerras, desplazamientos y desastres naturales.

La misión actual conserva el espíritu de servicio humilde que caracterizó a los primeros hospitalarios. Juan Pablo II describió este espíritu como una combinación de tradición caballeresca, sencillez, humildad, oración y compromiso con las obras de caridad.9

Relación con la Santa Sede

La Orden mantiene una relación especial con la Iglesia católica. Su vida religiosa, sus capellanes y su misión caritativa quedan vinculados a la autoridad y a la orientación pastoral de la Santa Sede.

En 2025, León XIV agradeció la labor de la Orden y animó su renovación, así como su colaboración con el cardenal patrono. El pontífice presentó el servicio a los pobres y la defensa de la fe como las dos dimensiones de un único carisma.7

Símbolos y tradiciones

La cruz de Malta

El emblema más conocido de la Orden es la cruz de Malta, una cruz blanca de ocho puntas sobre fondo rojo. El símbolo identifica a los caballeros y a las obras hospitalarias vinculadas con la institución.

La cruz recuerda la pertenencia a una tradición religiosa y caballeresca, pero también expresa el servicio a los enfermos y necesitados. La actividad contemporánea de la Orden utiliza este emblema en hospitales, ambulancias, centros de socorro y proyectos humanitarios.

San Juan Bautista

San Juan Bautista es el patrono de la Orden. Su figura inspira la austeridad, la conversión, el testimonio de la verdad y la preparación del camino para Cristo. León XIV presentó al Bautista como modelo de una vida entregada a la misión recibida de Dios.7

La devoción a san Juan Bautista conecta la historia de los hospitalarios con su origen en Jerusalén y con su vocación de servicio. La Orden contempla en el Bautista un ejemplo de humildad y fidelidad, virtudes necesarias tanto para la defensa de la fe como para el cuidado de los pobres.

Importancia histórica

La Orden de San Juan de Jerusalén ocupa un lugar singular en la historia de la Iglesia y de Europa por varias razones:

  1. Conservó una continuidad institucional excepcional, desde el hospital medieval de Jerusalén hasta la organización contemporánea.
  2. Combinó vida religiosa, asistencia sanitaria y defensa militar durante la Edad Media y la primera Edad Moderna.
  3. Creó una red internacional de casas, prioratos, hospitales y posesiones destinadas a sostener su misión.
  4. Participó en la historia del Mediterráneo, especialmente durante sus etapas de Rodas y Malta.
  5. Mantuvo la asistencia a los pobres como núcleo de su identidad, incluso después de perder sus territorios.
  6. Adaptó su misión a las necesidades contemporáneas, mediante hospitales, ayuda humanitaria, servicios de emergencia y programas sociales.

Su historia muestra la evolución de una institución nacida para acoger peregrinos y cuidar enfermos hacia una orden religiosa y militar de dimensión internacional. Tras la pérdida de sus dominios territoriales, la Orden recuperó su identidad originaria mediante la atención sanitaria y la ayuda a los más vulnerables.

Valoración eclesial

La Iglesia católica contempla la historia de los hospitalarios desde la continuidad de su carisma: la fe expresada mediante la caridad. Los hospitales de Jerusalén, las enfermerías de Rodas, las instituciones de Malta y los actuales programas humanitarios pertenecen a una misma tradición de servicio.

El carácter católico de la Orden no depende solo de su pasado militar o de sus títulos históricos. Su identidad encuentra su fundamento en la unión entre la fe en Cristo, la vida de oración, la defensa de la dignidad humana y el servicio concreto a los enfermos y pobres. Como recordó Benedicto XVI, el lema tuitio fidei et obsequium pauperum resume el carisma de una institución orientada al bien integral de la persona, tanto en su dimensión corporal como espiritual.8

Citas y referencias

  1. Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, Enciclopedia Católica, Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (1913). 2 3 4
  2. Hospitalarios, Enciclopedia Católica, Hospitalarios (1913). 2 3
  3. Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomo VII, 1016 (1862). 2 3
  4. Cruzadas, Enciclopedia Católica, Cruzadas (1913). 2 3 4 5 6 7
  5. Papa Juan Pablo II. Al Gran Maestre y a los miembros de la Soberana Orden Militar de Malta (26 de junio de 1984) - Discurso, 3 (1984). 2
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 2, febrero, 2001, 23 (2001). 2
  7. Papa León XIV. Mensaje del Santo Padre a los miembros de la Soberana Orden Militar de Malta, con ocasión de la celebración de la solemnidad de San Juan Bautista (24 de junio de 2025), 1 (2025). 2 3 4 5
  8. Papa Benedicto XVI. A los miembros de la Soberana Orden Militar de Malta (9 de febrero de 2013), 1 (2013). 2
  9. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 7, julio, 1983, 25 (1983).
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