Fundación y orígenes
La Orden del Verbo Divino surgió en un contexto de renovado impulso misionero en la Europa del siglo XIX, marcado por el deseo de responder al llamado universal de evangelizar. Su fundador, el beato Arnold Janssen (1837-1909), un sacerdote diocesano de la región de Munster en Alemania, experimentó una profunda conversión misionera durante sus estudios teológicos y su labor pastoral. Influido por el Concilio de Trento y el espíritu de la Sociedad para la Propagación de la Fe, Janssen identificó la necesidad de formar misioneros seculares dedicados exclusivamente a la difusión del Evangelio sin ataduras a diócesis locales.
En 1875, tras varios años de preparación y oración, Janssen estableció el primer seminario misionero en Steyl, un pequeño pueblo en los Países Bajos, cerca de la frontera alemana, para evitar las restricciones prusianas contra las órdenes religiosas. El 8 de septiembre de ese año, coincidiendo con la fiesta del Natividad de la Virgen María, se inauguró la casa fundacional con un grupo inicial de candidatos. El nombre «Sociedad del Verbo Divino» refleja la centralidad de Cristo como el Verbo eterno (Juan 1:1), inspirado en el mandato evangélico de «predicar el Evangelio a toda criatura» (Marcos 16:15). Desde sus inicios, la orden adoptó un enfoque interdisciplinario, integrando formación teológica, lingüística y cultural para preparar misioneros adaptados a realidades diversas.1
Expansión en el siglo XIX y principios del XX
El crecimiento de la SVD fue rápido pese a las adversidades. En 1889, Janssen fundó una rama femenina, las Misioneras Siervas del Espíritu Santo, y en 1896, las Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua, ampliando el carisma misionero a la vida consagrada femenina. La orden recibió la aprobación diocesana en 1889 y la pontificia en 1905, bajo el papa Pío X, lo que consolidó su estatus canónico.
Al inicio del siglo XX, la SVD ya había enviado misioneros a Asia, África y América, con énfasis en regiones no cristianas. Figuras como el beato Josef Freinademetz (1852-1908), un sacerdote sudtirolés incorporado a la orden, ejemplificaron este compromiso: Freinademetz evangelizó en China, adaptando el mensaje cristiano a la cultura local hasta su muerte por enfermedad en 1908. Su canonización en 2003 por Juan Pablo II subrayó el legado misionero de la SVD.1 Durante la Primera Guerra Mundial, la orden enfrentó persecuciones en Europa, pero su expansión global continuó, estableciendo provincias en Filipinas, Papua Nueva Guinea y Brasil.
