Fundación por San Francisco de Asís
San Francisco de Asís (1181-1226), nacido en la localidad italiana de Asís, experimentó una profunda conversión espiritual que lo llevó a renunciar a su vida acomodada para abrazar la pobreza evangélica. Influido por el Evangelio, especialmente por el pasaje de Mateo 10:7-10 que insta a predicar el Reino de Dios sin provisiones materiales, Francisco reunió a un pequeño grupo de compañeros alrededor de 1207-1208. Estos primeros seguidores, conocidos como penitentes, vivían en comunidad sencilla, dedicados a la oración, la penitencia y el servicio a los pobres.
La fundación formal de la Orden de los Frailes Menores, o Ordo Fratrum Minorum (OFM), se remonta al 16 de abril de 1209, según la tradición franciscana. En ese año, Francisco presentó su regla primitiva ante el papa Inocencio III, quien, tras iniciales reservas, otorgó una aprobación verbal a esta forma de vida radicalmente evangélica. La regla enfatizaba la imitatio Christi (imitación de Cristo), con votos de pobreza, castidad y obediencia, y un compromiso con la predicación itinerante de la penitencia.1 Esta aprobación marcó el inicio de una expansión rápida: para 1217, el grupo ya contaba con suficientes miembros para dividirse en provincias bajo la guía de ministros provinciales.
Francisco, consciente de la necesidad de equilibrio entre la contemplación y la acción, organizó el primer capítulo general en la Porciúncula, cerca de Asís, en Pentecostés de 1217. Allí, se enviaron misiones a regiones como España, Alemania y Hungría, extendiendo el mensaje franciscano más allá de Italia. La vida de Francisco, marcada por eventos como su encuentro con el sultán de Egipto en 1219 durante la Quinta Cruzada, ejemplificaba el diálogo interreligioso y el amor universal por la creación, como se refleja en su Cántico de las Criaturas.2
Aprobación papal y desarrollo inicial
La consolidación de la Orden llegó con la bula Solet annuere del 29 de noviembre de 1223, emitida por el papa Honorio III, que confirmó solemnemente la segunda versión de la Regla franciscana. Esta regla, redactada por el propio Francisco, equilibraba el rigor inicial con disposiciones prácticas para la vida comunitaria y la obediencia a la Iglesia.1 La aprobación papal subrayaba la dimensión eclesial del franciscanismo: Francisco prometió «obediencia y reverencia al Señor Papa Honorio y a sus sucesores y a la Santa Madre Iglesia Romana» (Regla bullata, c. 1).3
Tras la muerte de Francisco el 3 de octubre de 1226, canonizado rápidamente por Gregorio IX en 1228, la Orden experimentó un crecimiento exponencial. Para 1260, se estimaba en decenas de miles de miembros, con presencias en Europa y misiones en el norte de África y Asia.2 Sin embargo, este auge trajo tensiones internas: debates sobre la interpretación estricta de la pobreza llevaron a divisiones entre los zélotes (espirituales) y los que abogaban por una observancia mitigada.4 Reformas como la de los Observantes en el siglo XIV y los Capuchinos en el XVI surgieron para revitalizar el carisma original.
El terremoto de 1997 en Umbría, que dañó la Porciúncula, simbolizó la resiliencia franciscana, recordando el llamado de Francisco a «reparar la casa del Señor».5 Papas posteriores, como Pío X en 1909 para el séptimo centenario, han elogiado la Orden como una «santa plantación» que ha producido frutos de santidad y misión.6
Ramas y reformas a lo largo de los siglos
La historia franciscana se caracteriza por reformas que respondieron a desafíos como la secularización y las guerras. En 1517, el papa León X separó formalmente a los Observantes (quienes seguían la regla sin dispensas) de los Conventuales (que aceptaban ciertas mitigaciones en la pobreza para mantener conventos y ministerios pastorales).7 Posteriormente, en 1528, Mateo Serafini de Bascio fundó los Capuchinos, aprobados por Clemente VII en 1528, enfatizando una observancia estricta con énfasis en la barba y el hábito más austero.2
Otras reformas, como los Recoletos (siglo XVII), se integraron en las ramas principales en 1897 por León XIII. En el siglo XX, el Concilio Vaticano II impulsó renovaciones, como la actualización de constituciones en capítulos generales.8 Hoy, la Orden abarca tres ramas principales de la Primera Orden: Frailes Menores (OFM), Frailes Menores Conventuales (OFM Conv) y Frailes Menores Capuchinos (OFM Cap), con más de 13.000 miembros en total.2
