Fundación y orígenes
La Congregación de la Misión surgió en el contexto de la Francia del siglo XVII, marcada por las secuelas de las guerras de religión y una profunda ignorancia religiosa entre las clases rurales. San Vicente de Paúl, nacido en 1581 en una familia campesina de Gascuña, experimentó un profundo cambio espiritual tras su liberación de la esclavitud en Túnez en 1607. Ordenado sacerdote en 1600, Vicente se dedicó inicialmente a la tutoría y la predicación, pero un sermón en Folleville en 1617 reveló la necesidad urgente de evangelizar a los campesinos, ignorantes de los fundamentos de la fe.1
Apoyado por Luisa de Marillac y la familia Gondi, Vicente comenzó a organizar misiones itinerantes en las aldeas. En 1625, con el respaldo de varios sacerdotes colaboradores, fundó formalmente la Congregación de la Misión en el Colegio de los Buenos Niños de París. El nombre «Congregación de la Misión» refleja su objetivo primordial: predicar el Evangelio a los pobres y marginados, en particular en el campo, donde la pastoral era deficiente.2 Inicialmente, no se trataba de una orden religiosa estricta, sino de una asociación de clérigos seculares con votos simples, para preservar su carácter apostólico y evitar las rigideces monásticas. El papa Urbano VIII aprobó esta estructura en 1632, y en 1655, Alejandro VII confirmó su estatus mediante la bula Ex commisso Nobis.1
El priorato de San Lázaro en París se convirtió en la sede central, de ahí el nombre popular de «Lazaristas», evocando la resurrección de Lázaro como símbolo de la renovación espiritual que buscaban promover. Vicente insistía en que los miembros renunciaran a cargos eclesiásticos ambiciosos para dedicarse plenamente a la vida comunitaria y la misión.2
Expansión en el siglo XVII y XVIII
Durante la vida de san Vicente (fallecido en 1660), la congregación creció rápidamente. Desde San Lázaro, se organizaron cientos de misiones: solo entre 1652 y 1660, más de setecientas en Francia.1 Vicente extendió su labor a los galeotes, fundando en 1632 el Hospital de Angers para su atención espiritual y material. La influencia de la congregación llegó a la corte real, con misiones en Saint-Germain-en-Laye en 1638 y 1641, a petición de Luis XIII y Ana de Austria.3
Tras la muerte de Vicente, canonizado en 1737 por Clemente XII, la congregación enfrentó desafíos como la Revolución Francesa, que dispersó a muchos miembros. Sin embargo, se reconstituyó en el siglo XIX, expandiéndose a Europa, América y Asia. En Irlanda, llegó en el siglo XVII bajo persecuciones, y en 1798 contribuyó a la formación en el Colegio de Maynooth.1 En España y América Latina, se les conoce como «paúles» en honor a su fundador.
