Concepto y antecedentes
Las órdenes militares religiosas se fundaron a partir del siglo XI como respuesta a la necesidad de proteger a los peregrinos que acudían a Tierra Santa y de defender los lugares sagrados frente a los ataques. Su carácter religioso se manifestó en la profesión de los tres votos (pobreza, castidad y obediencia) y en la vida comunitaria, mientras que su dimensión militar se expresaba en la organización de caballeros y soldados bajo una regla monástica específica2.
Evolución inicial
Durante la época de las Cruzadas, la Iglesia aprobó y reguló estas instituciones, otorgándoles inmunidades canónicas y la obediencia directa al Papa. El Papa Juan XXII reservó el derecho de crear caballeros mediante patente, lo que permitió que la nobleza y los laicos fueran incorporados sin distinción de nacimiento1.

