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Ordinario de la Misa

El Ordinario de la Misa-Ordinarium Missae- reúne los textos y cantos estables que forman el armazón común de la celebración eucarística romana. A diferencia del Propio de la Misa, cuyos textos cambian según el tiempo litúrgico, el domingo, la solemnidad, la fiesta o la memoria celebrada, el Ordinario permanece esencialmente fijo y permite insertar en lugares determinados las lecturas, oraciones y antífonas propias de cada día.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreOrdinario de la Misa
CategoríaTérmino
DescripciónConjunto de textos y cantos estables que forman el armazón común de la celebración eucarística romana
ContenidoKyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus, Agnus Dei (sentido estricto); ritos introductorios, liturgia de la Palabra, liturgia eucarística y ritos conclusivos (sentido amplio).
ContextoLiturgia de la Misa según el Misal Romano.
OrigenDel latín 'ordinarium', que alude al orden habitual o estable de la celebración.
TipoTérmino litúrgico
Uso LitúrgicoEstructura fija que permite integrar los textos propios del día en la Misa.

Tabla de contenido

Definición

La expresión Ordinario de la Misa posee dos sentidos relacionados, aunque no completamente idénticos.

En sentido estricto, designa el conjunto de cantos que aparecen bajo el título Ordinarium Missae: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. La tradición musical litúrgica distingue estos cantos de los pertenecientes al Propio, como el Introito, el Gradual, el Aleluya, la Secuencia, el Ofertorio y la Comunión.1

En sentido amplio, el Ordinario comprende el orden estable de la Misa y los textos que normalmente aparecen en el Ordo Missae del Misal Romano: los ritos introductorios, la estructura de la liturgia de la Palabra, la preparación de los dones, la Plegaria Eucarística, los ritos de la Comunión y los ritos conclusivos. En este sentido amplio, el Ordinario ofrece el marco ritual dentro del cual cada celebración recibe los elementos propios del día.

La palabra ordinario no significa «vulgar», «secundario» ni «de menor importancia». Procede del latín ordinarium y alude a aquello que pertenece al orden habitual o estable de la celebración.

El Ordinario y el Propio de la Misa

La Misa combina dos clases principales de elementos:

  • El Ordinario, formado por los textos estables.
  • El Propio, formado por los textos que cambian según el día, el tiempo litúrgico o la celebración.

La celebración eucarística no consiste en repetir únicamente el Ordinario. El celebrante y la asamblea emplean el esquema común, pero incorporan en los lugares previstos los textos correspondientes a la jornada litúrgica. El Misal Romano contiene, por tanto, un marco común y una amplia colección de formularios propios.2

Elementos propios

Entre los principales elementos variables figuran:

En la tradición anterior del Misal Romano también recibían nombres específicos algunas oraciones que hoy suelen designarse con otras fórmulas: la Secreta correspondía a la oración sobre las ofrendas y la Postcommunio a la oración después de la Comunión. El conjunto de cantos propios incluía el Introito, el Gradual, el Aleluya o el Tracto, la Secuencia, el Ofertorio y la Comunión.3

Elementos que no pertenecen al Ordinario estricto

Aunque formen parte de la celebración completa, las lecturas bíblicas, la homilía, la oración de los fieles, el canto de entrada y la antífona de la Comunión no pertenecen al Ordinario estricto cuando cambian según el día.

Tampoco debe confundirse el Ordinario con todos los elementos impresos en el Misal. El libro contiene además calendarios, rúbricas, formularios propios, misas comunes, misas votivas, misas por diversas necesidades, misas de difuntos y otros ritos relacionados con la vida litúrgica.2

Estructura general de la Misa

La Ordenación General del Misal Romano presenta la Misa como una única acción de culto constituida por dos grandes partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. Ambas están estrechamente unidas, y la celebración incluye también ritos que la inauguran y la concluyen.4

Ritos iniciales

Los ritos iniciales reúnen a la comunidad y la disponen para escuchar la Palabra de Dios y celebrar la Eucaristía. Comprenden normalmente:

  • El canto o la antífona de entrada.
  • El saludo litúrgico.
  • El acto penitencial.
  • El Kyrie.
  • El Gloria, cuando corresponde.
  • La oración colecta.

El canto de entrada pertenece ordinariamente al Propio, porque suele cambiar con el tiempo litúrgico o la celebración. El Kyrie y el Gloria, en cambio, forman parte del Ordinario estricto, aunque el Gloria no se proclama durante el Adviento ni la Cuaresma, salvo en determinadas celebraciones. La ausencia de un texto en una celebración concreta no altera su pertenencia al Ordinario: la condición depende de su lugar y naturaleza dentro del orden litúrgico, no de su presencia diaria.

El Kyrie eleison es una súplica dirigida a Cristo. Su forma habitual alterna invocaciones a la misericordia divina. El Gloria in excelsis Deo es un himno de alabanza trinitaria que comienza con las palabras del anuncio angélico del nacimiento de Cristo y continúa con la glorificación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La oración colecta, aunque forma parte de los ritos iniciales, pertenece normalmente al Propio, puesto que cambia según el día. La tradición litúrgica la llama colecta porque reúne las intenciones de la comunidad en una única oración presidencial.

Liturgia de la Palabra

La liturgia de la Palabra proclama las Escrituras y culmina con el Evangelio. Habitualmente incluye:

Las lecturas y los salmos pertenecen al Propio, porque varían según el ciclo litúrgico y la celebración. La homilía tampoco forma parte del Ordinario textual: constituye una explicación viva de la Palabra de Dios y una aplicación de su mensaje a la vida cristiana.

El Credo, por el contrario, pertenece al Ordinario estricto. La profesión de fe puede adoptar principalmente la forma del Símbolo niceno-constantinopolitano o del Símbolo de los Apóstoles, conforme a las normas litúrgicas. Su inclusión depende de la naturaleza de la celebración, pero ambas fórmulas cumplen una función estable dentro del orden de la Misa.

Liturgia eucarística

La liturgia eucarística comienza con la preparación del altar y de los dones. Comprende:

La oración sobre las ofrendas pertenece normalmente al Propio. El prefacio ocupa una posición particular: forma parte de la Plegaria Eucarística, pero muchos prefacios cambian según el tiempo litúrgico, la solemnidad o el misterio celebrado. Por esta razón, el prefacio no puede identificarse sin más con el Ordinario estricto, aunque tradicionalmente aparezca junto al Ordinario en el Misal.3

El diálogo que introduce el prefacio -«El Señor esté con vosotros», «Levantemos el corazón», «Demos gracias al Señor, nuestro Dios»- pertenece al orden estable de la celebración. El contenido del prefacio, sin embargo, suele ser variable.

El Sanctus, junto con el Benedictus, pertenece al Ordinario estricto. La asamblea proclama la santidad de Dios y aclama la venida del Señor. La Ordenación General del Misal Romano considera esta aclamación parte de la Plegaria Eucarística, no un canto aislado de la celebración.5

Ritos de la Comunión

Los ritos de la Comunión preparan sacramentalmente la participación en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Incluyen:

  • El Padrenuestro.
  • El embolismo que desarrolla su última petición.
  • La doxología.
  • El rito de la paz.
  • La fracción del pan.
  • El Agnus Dei.
  • La preparación inmediata para la Comunión.
  • La Comunión.
  • El silencio o el canto de acción de gracias.
  • La oración después de la Comunión.

El Agnus Dei forma parte del Ordinario estricto. La invocación presenta a Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y pide su misericordia y su paz. Su repetición acompaña el rito de la fracción del pan.

El canto o la antífona de la Comunión pertenece al Propio, puesto que cambia según el día. En algunas circunstancias pueden utilizarse otras opciones autorizadas por las normas litúrgicas. La oración después de la Comunión también suele pertenecer al Propio.

El Padrenuestro, el rito de la paz y las fórmulas que acompañan la Comunión pertenecen al orden ritual estable, aunque no todos estos elementos reciben la misma clasificación técnica que los cinco grandes cantos del Ordinario.

Ritos conclusivos

Los ritos conclusivos comprenden habitualmente:

  • Los avisos, cuando resultan necesarios.
  • El saludo y la bendición.
  • La despedida.
  • La veneración del altar.
  • La salida del celebrante y de los ministros.

La bendición y la fórmula de despedida forman parte del orden estable, pero algunas bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo cambian según el tiempo litúrgico o la celebración. Por tanto, el elemento ritual pertenece al marco ordinario, mientras que determinadas fórmulas concretas pueden pertenecer al Propio.

Los cantos del Ordinario

Kyrie

El Kyrie conserva una expresión griega dentro de la liturgia romana. Sus invocaciones significan:

  • «Señor, ten piedad».
  • «Cristo, ten piedad».
  • «Señor, ten piedad».

El canto no constituye simplemente una confesión genérica de pecado. Dentro de los ritos iniciales, invoca la misericordia de Cristo y dispone a la asamblea para la celebración del misterio pascual.

Gloria

El Gloria es un himno de alabanza. La Iglesia glorifica al Padre, reconoce la santidad del Hijo y proclama su señorío. El texto une la alabanza celestial con la súplica de la Iglesia peregrina.

La liturgia prescribe su uso en los domingos fuera de los tiempos penitenciales y en las solemnidades y fiestas, salvo que las normas determinen otra cosa. En los días feriales ordinarios no se proclama.6

Credo

El Credo expresa la fe de la Iglesia en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así como en la Iglesia, el Bautismo, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Su presencia dentro del Ordinario no implica que aparezca en todas las Misas: normalmente corresponde a los domingos y solemnidades.

La profesión de fe pertenece a la liturgia de la Palabra por su ubicación, pero su texto posee una estabilidad propia y por ello forma parte del Ordinario en sentido litúrgico.

Sanctus y Benedictus

El Sanctus comienza con la triple proclamación de la santidad divina y continúa con la bendición del que viene en nombre del Señor. La asamblea participa así en la alabanza de los ángeles y de toda la creación.

El Benedictus constituye la segunda parte tradicional del canto. En algunas composiciones musicales, ambas partes aparecen separadas por la Plegaria Eucarística, especialmente cuando el canto se interpreta en forma polifónica. Desde el punto de vista textual, ambas pertenecen a la aclamación del Ordinario.

Agnus Dei

El Agnus Dei acompaña la fracción del pan. Sus invocaciones contemplan a Cristo como el Cordero sacrificado y resucitado, y concluyen con la petición de paz.

La tercera invocación suele terminar con «danos la paz», mientras que las dos primeras piden misericordia. El texto permanece estable, aunque la música y la repetición puedan adaptarse a las circunstancias rituales.

Distinción entre el Ordinario de la Misa y el Ordinario de la Plegaria Eucarística

El Ordinario de la Misa y el Ordinario de la Plegaria Eucarística son conceptos distintos.

El Ordinario de la Misa abarca el conjunto de elementos estables de toda la celebración eucarística, o, en sentido estricto, los cantos fijos que forman el Ordinarium Missae. Su campo comprende, por tanto, los ritos iniciales, la profesión de fe, la preparación de la Comunión y otros textos comunes, además de los cinco cantos principales.

El Ordinario de la Plegaria Eucarística designa la estructura interna común a las distintas Plegarias Eucarísticas. No equivale al texto completo de una única plegaria ni incluye toda la Misa. Cada Plegaria Eucarística tiene un texto propio, pero todas presentan elementos estructurales semejantes.

La Ordenación General del Misal Romano distingue los siguientes componentes principales:

  • Acción de gracias, expresada especialmente en el prefacio.
  • Aclamación, constituida por el Sanctus.
  • Epíclesis, es decir, la invocación del Espíritu Santo sobre los dones y, en determinadas plegarias, sobre quienes participan en la Comunión.
  • Relato de la institución y consagración, que actualiza sacramentalmente las palabras y acciones de Cristo en la Última Cena.
  • Anámnesis, memorial litúrgico de la pasión, resurrección y ascensión del Señor.
  • Oblación, mediante la cual la Iglesia ofrece al Padre la víctima santa y se ofrece también con Cristo.
  • Intercesiones, por la Iglesia, el mundo, los vivos y los difuntos.
  • Doxología final, que glorifica a Dios y recibe el «Amén» solemne de la asamblea.5

Esta estructura pertenece al Ordinario de la Plegaria Eucarística, no al Ordinario de la Misa entendido como simple colección de cantos. Además, el prefacio puede variar, y existen varias Plegarias Eucarísticas aprobadas con diferencias de contenido, extensión y énfasis teológico. La Plegaria Eucarística II, la III y la IV, junto con el Canon Romano o Plegaria Eucarística I, poseen textos propios, aunque desarrollan elementos comunes.7

El Canon Romano y la Plegaria Eucarística

En la tradición latina, el Canon Romano constituye la Plegaria Eucarística más antigua del Misal Romano. La terminología histórica no siempre fijó sus límites de la misma manera. En el uso actual del Misal tradicional, el Canon comenzaba con Te igitur después del Sanctus y concluía antes del Padrenuestro, con la doxología «Por Cristo, con él y en él».8

Desde una perspectiva teológica, la Plegaria Eucarística forma una única gran oración de acción de gracias y ofrenda. El prefacio y el Sanctus introducen la alabanza, mientras que la plegaria continúa con la invocación del Espíritu Santo, el relato de la institución, el memorial, la ofrenda y las intercesiones.

Por ello, conviene distinguir entre:

  • Canon Romano, que es una Plegaria Eucarística concreta.
  • Plegaria Eucarística, que es el nombre general de esta gran oración central.
  • Ordinario de la Plegaria Eucarística, que designa la estructura común de las distintas plegarias.
  • Ordinario de la Misa, que comprende el marco estable de toda la celebración y, en sentido estricto, sus cantos comunes.

El Ordinario dentro del Misal Romano

El Misal Romano organiza los textos de modo que el celebrante pueda unir el formulario propio del día con el Ordinario. El Ordo Missae aparece como una sección común, mientras que los formularios del tiempo litúrgico y de los santos contienen los elementos que deben insertarse en los puntos correspondientes.2

Las rúbricas orientan la elección de los textos. El celebrante debe escoger, por ejemplo, el prefacio adecuado, la Plegaria Eucarística autorizada, la oración propia y los formularios correspondientes cuando coinciden varias celebraciones. El calendario litúrgico y las normas de precedencia determinan qué misa corresponde a cada día.

El Misal incluye también:

  • El Propio del Tiempo.
  • El Propio de los Santos.
  • El Común de los Santos.
  • Las misas rituales.
  • Las misas por diversas necesidades.
  • Las misas votivas.
  • Las misas de difuntos.
  • Las rúbricas y normas para la celebración.

El Común de los Santos proporciona formularios aplicables a varias categorías de santos, como apóstoles, mártires, pastores, vírgenes y santos religiosos. Estos formularios pertenecen al ámbito del Propio o del Común, no al Ordinario, porque contienen oraciones y cantos vinculados a una categoría o celebración concreta.9

El Ordinario en la música litúrgica

La música litúrgica distingue tradicionalmente entre dos grupos de textos:

  • El Ordinario, cuyos textos permanecen estables.
  • El Propio, cuyos textos corresponden al día litúrgico.

Las composiciones del Ordinario pueden utilizar canto gregoriano, polifonía u otras formas musicales legítimas, siempre que respeten la naturaleza sagrada de la liturgia y favorezcan la participación de la asamblea.

La tradición musical ha compuesto ciclos completos del Ordinario, como misas que ponen música al Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. El nombre de una obra musical suele proceder de su título, del lugar donde fue interpretada o de una característica musical, no de un cambio en el texto litúrgico.

El Propio musical incluye, entre otros, el Introito, el Gradual, el Aleluya, el Tracto, la Secuencia, el Ofertorio y la Comunión. Esta diferencia explica por qué una obra titulada «Misa» puede referirse musicalmente al conjunto de los cantos del Ordinario, aunque la celebración litúrgica completa abarque muchos más textos.1

Carácter estable y excepciones

«Fijo» no significa «absolutamente invariable en toda circunstancia». El Ordinario ofrece textos estables, pero la celebración puede omitir algunos según el día litúrgico o las normas rituales. El Gloria, por ejemplo, no aparece en los días feriales ordinarios ni durante el Adviento y la Cuaresma, excepto en las celebraciones prescritas. El Credo tampoco corresponde a todas las Misas.

Además, ciertos elementos situados junto al Ordinario pueden variar:

  • Los prefacios.
  • Algunas partes propias de determinadas Plegarias Eucarísticas.
  • Las cláusulas del Communicantes.
  • Determinadas fórmulas del Hanc igitur.
  • Algunas modificaciones vinculadas a celebraciones concretas.

La tradición del Misal ha colocado estos elementos junto al Ordinario por razones prácticas, aunque su contenido dependa de la celebración. La existencia de estas excepciones confirma la necesidad de distinguir entre el núcleo fijo y los textos que ocupan una posición intermedia entre el Ordinario y el Propio.3

Importancia litúrgica

El Ordinario garantiza la continuidad ritual de la Misa. Gracias a su estructura estable, la Iglesia puede celebrar la Eucaristía en tiempos y lugares distintos sin perder la unidad fundamental del rito romano.

El Propio aporta la dimensión concreta del año litúrgico: prepara la Navidad, acompaña la Cuaresma, proclama la alegría pascual, honra a la Virgen María y recuerda a los santos. El Ordinario, en cambio, mantiene el cauce común de la acción litúrgica.

Esta relación evita dos errores opuestos. Por una parte, la Misa no consiste en una repetición mecánica de fórmulas aisladas. Por otra, las variaciones del día no destruyen la unidad de la celebración. El Ordinario y el Propio actúan conjuntamente: el Ordinario proporciona la forma común y el Propio expresa el misterio particular celebrado.

La Plegaria Eucarística ocupa el centro de la liturgia eucarística. En ella la Iglesia da gracias al Padre, recuerda el misterio pascual de Cristo, invoca al Espíritu Santo, ofrece el sacrificio y pide la unidad de todos los miembros de la Iglesia. La celebración de la Misa constituye así una única acción de culto, en la que la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística forman una unidad inseparable.4

Terminología relacionada

Ordinarium Missae

Expresión latina que designa el Ordinario de la Misa. En el ámbito musical suele referirse específicamente a los cinco grandes cantos del Ordinario: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei, con el Benedictus como parte del Sanctus.1

Proprium Missae

Conjunto de textos propios de una celebración concreta. Incluye los elementos que cambian según el tiempo litúrgico, el domingo, la solemnidad, la fiesta, la memoria o la categoría de santo.

Ordo Missae

Expresión que puede referirse al orden ritual de la Misa y, en el Misal Romano, a la sección que contiene las partes comunes de la celebración. Su sentido resulta más amplio que el del Ordinario estricto entendido únicamente como repertorio de cantos.

Ordinario del Tiempo Litúrgico

La expresión Tiempo Ordinario no equivale al Ordinario de la Misa. El Tiempo Ordinario es un periodo del año litúrgico; el Ordinario de la Misa es el conjunto de textos y elementos estables de la celebración. Ambos términos comparten la palabra «ordinario», pero pertenecen a ámbitos diferentes.

Resumen

El Ordinario de la Misa constituye el marco estable de la celebración eucarística. En sentido estricto, comprende los cantos del Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. En sentido amplio, abarca el orden común de la Misa, dentro del cual encuentran su lugar los textos variables del Propio. La Plegaria Eucarística forma parte de la Misa, pero su Ordinario designa específicamente la estructura interna común de las distintas plegarias eucarísticas, no el conjunto completo del Ordinario de la Misa.

Citas y referencias

  1. Música de la misa. Enciclopedia Católica, Música de la Misa (1913). 2 3
  2. Misal. Enciclopedia Católica, Misal (1913). 2 3
  3. Liturgia de la misa. Enciclopedia Católica, Liturgia de la Misa (1913). 2 3
  4. Capítulo II La estructura de la misa, sus elementos y sus partes - I. La estructura general de la misa, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 28 (2003). 2
  5. Capítulo II La estructura de la misa, sus elementos y sus partes - III. Las partes individuales de la misa - C. La liturgia de la eucaristía - La oración eucarística, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 79 (2003). 2
  6. Tiempo ordinario, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano (Traducción al inglés según la Tercera Edición Típica), Tiempo ordinario (2011).
  7. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 167 (1999).
  8. Canon de la misa. Enciclopedia Católica, Canon de la Misa (1913).
  9. Libros litúrgicos. Enciclopedia Católica, Libros litúrgicos (1913).
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