La Ordenación General del Misal Romano presenta la Misa como una única acción de culto constituida por dos grandes partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. Ambas están estrechamente unidas, y la celebración incluye también ritos que la inauguran y la concluyen.
Ritos iniciales
Los ritos iniciales reúnen a la comunidad y la disponen para escuchar la Palabra de Dios y celebrar la Eucaristía. Comprenden normalmente:
- El canto o la antífona de entrada.
- El saludo litúrgico.
- El acto penitencial.
- El Kyrie.
- El Gloria, cuando corresponde.
- La oración colecta.
El canto de entrada pertenece ordinariamente al Propio, porque suele cambiar con el tiempo litúrgico o la celebración. El Kyrie y el Gloria, en cambio, forman parte del Ordinario estricto, aunque el Gloria no se proclama durante el Adviento ni la Cuaresma, salvo en determinadas celebraciones. La ausencia de un texto en una celebración concreta no altera su pertenencia al Ordinario: la condición depende de su lugar y naturaleza dentro del orden litúrgico, no de su presencia diaria.
El Kyrie eleison es una súplica dirigida a Cristo. Su forma habitual alterna invocaciones a la misericordia divina. El Gloria in excelsis Deo es un himno de alabanza trinitaria que comienza con las palabras del anuncio angélico del nacimiento de Cristo y continúa con la glorificación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La oración colecta, aunque forma parte de los ritos iniciales, pertenece normalmente al Propio, puesto que cambia según el día. La tradición litúrgica la llama colecta porque reúne las intenciones de la comunidad en una única oración presidencial.
Liturgia de la Palabra
La liturgia de la Palabra proclama las Escrituras y culmina con el Evangelio. Habitualmente incluye:
Las lecturas y los salmos pertenecen al Propio, porque varían según el ciclo litúrgico y la celebración. La homilía tampoco forma parte del Ordinario textual: constituye una explicación viva de la Palabra de Dios y una aplicación de su mensaje a la vida cristiana.
El Credo, por el contrario, pertenece al Ordinario estricto. La profesión de fe puede adoptar principalmente la forma del Símbolo niceno-constantinopolitano o del Símbolo de los Apóstoles, conforme a las normas litúrgicas. Su inclusión depende de la naturaleza de la celebración, pero ambas fórmulas cumplen una función estable dentro del orden de la Misa.
Liturgia eucarística
La liturgia eucarística comienza con la preparación del altar y de los dones. Comprende:
La oración sobre las ofrendas pertenece normalmente al Propio. El prefacio ocupa una posición particular: forma parte de la Plegaria Eucarística, pero muchos prefacios cambian según el tiempo litúrgico, la solemnidad o el misterio celebrado. Por esta razón, el prefacio no puede identificarse sin más con el Ordinario estricto, aunque tradicionalmente aparezca junto al Ordinario en el Misal.
El diálogo que introduce el prefacio -«El Señor esté con vosotros», «Levantemos el corazón», «Demos gracias al Señor, nuestro Dios»- pertenece al orden estable de la celebración. El contenido del prefacio, sin embargo, suele ser variable.
El Sanctus, junto con el Benedictus, pertenece al Ordinario estricto. La asamblea proclama la santidad de Dios y aclama la venida del Señor. La Ordenación General del Misal Romano considera esta aclamación parte de la Plegaria Eucarística, no un canto aislado de la celebración.
Ritos de la Comunión
Los ritos de la Comunión preparan sacramentalmente la participación en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Incluyen:
- El Padrenuestro.
- El embolismo que desarrolla su última petición.
- La doxología.
- El rito de la paz.
- La fracción del pan.
- El Agnus Dei.
- La preparación inmediata para la Comunión.
- La Comunión.
- El silencio o el canto de acción de gracias.
- La oración después de la Comunión.
El Agnus Dei forma parte del Ordinario estricto. La invocación presenta a Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y pide su misericordia y su paz. Su repetición acompaña el rito de la fracción del pan.
El canto o la antífona de la Comunión pertenece al Propio, puesto que cambia según el día. En algunas circunstancias pueden utilizarse otras opciones autorizadas por las normas litúrgicas. La oración después de la Comunión también suele pertenecer al Propio.
El Padrenuestro, el rito de la paz y las fórmulas que acompañan la Comunión pertenecen al orden ritual estable, aunque no todos estos elementos reciben la misma clasificación técnica que los cinco grandes cantos del Ordinario.
Ritos conclusivos
Los ritos conclusivos comprenden habitualmente:
- Los avisos, cuando resultan necesarios.
- El saludo y la bendición.
- La despedida.
- La veneración del altar.
- La salida del celebrante y de los ministros.
La bendición y la fórmula de despedida forman parte del orden estable, pero algunas bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo cambian según el tiempo litúrgico o la celebración. Por tanto, el elemento ritual pertenece al marco ordinario, mientras que determinadas fórmulas concretas pueden pertenecer al Propio.