En el uso ecuménico actual, ortodoxos orientales designa a las Iglesias llamadas también ortodoxas no calcedonianas o precalcedonianas. El adjetivo «orientales» permite distinguirlas de las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina, que reconocen los siete primeros concilios ecuménicos y están en comunión con Constantinopla. La palabra «ortodoxo» significa, en su sentido más habitual, «de recta fe»; no constituye, por sí sola, una denominación exclusiva de una sola Iglesia.2
La comunión comprende seis tradiciones eclesiales principales: la Iglesia apostólica armenia, la Iglesia copta ortodoxa, la Iglesia ortodoxa siríaca, la Iglesia ortodoxa etíope, la Iglesia ortodoxa eritrea y las Iglesias ortodoxas malankaras de la India. La tradición malankara presenta dos Iglesias relacionadas: la Iglesia ortodoxa siríaca jacobita malankara y la Iglesia ortodoxa siria malankara. Cada una posee su propia dirección y vida eclesial, aunque comparten comunión entre sí.1,3
Las expresiones históricas monofisitas y Iglesias monofisitas aparecen en obras antiguas, pero hoy resultan inadecuadas como descripción general de estas comunidades. Pueden sugerir que sostienen la doctrina de Eutiques, según la cual la humanidad de Cristo habría quedado absorbida por su divinidad. Las Iglesias ortodoxas orientales rechazan esa doctrina y prefieren explicar su fe mediante la fórmula de san Cirilo de Alejandría. Por ello, no calcedonianas y ortodoxas orientales son términos más precisos y menos polémicos.1,2



