Desde los primeros años de su ministerio, el Padre Toro orientó buena parte de su actividad pastoral hacia la predicación bíblica y la defensa razonada de la fe católica. Esta dedicación se enmarca en la misión propia del sacerdote como ministro de la Palabra, llamado a anunciar el Evangelio y a alimentar la fe del pueblo cristiano mediante la enseñanza de la doctrina revelada.
La Escuela de Biblia y la evangelización digital
El Padre Toro impulsó la llamada Escuela de Biblia, un proyecto de formación bíblica y catequética difundido a través de internet, orientado a acercar la enseñanza católica al público hispanohablante mediante videos, transmisiones en directo y materiales de formación. La iniciativa se sirvió de plataformas como YouTube y Facebook, donde reunió a un número considerable de seguidores, y fue objeto de atención académica en un estudio de 2023 dedicado a los comunicadores católicos más influyentes de internet en países de habla hispana.
El empleo de los nuevos medios para la transmisión de la fe se inscribe en una orientación pastoral promovida explícitamente por el magisterio reciente, que ha invitado a los sacerdotes a habitar el espacio digital como un ámbito propio de la misión evangelizadora, sin renunciar por ello a la verdad ni a la coherencia del testimonio cristiano.
El estilo apologético del Padre Toro
La predicación del Padre Toro se caracteriza por un uso constante de citas bíblicas, un lenguaje directo y accesible, y la celebración habitual de conferencias dedicadas a temas de apologética. Con frecuencia, su actividad incluye debates o confrontaciones públicas con predicadores de otras comunidades cristianas.
Entre los temas más recurrentes de su predicación figuran:
- La doctrina mariana y la veneración de las imágenes.
- La presencia real de Cristo en la Eucaristía.
- La autoridad de la Iglesia y la sucesión apostólica.
- La respuesta a las objeciones planteadas por comunidades protestantes, evangélicas, adventistas, mormonas y pentecostales.
Desde una perspectiva católica, la defensa razonada de la fe ante quienes se apartan de la comunión plena con la Iglesia constituye un servicio legítimo, siempre que se ejerza con caridad y con la voluntad sincera de exponer la doctrina propia con claridad, sin desfigurar la de los demás. La eficacia de la apologética depende, en última instancia, de que la verdad transmitida vaya acompañada de un testimonio de comunión y no se convierta en ocasión de división.