El Padre Nuestro ocupa un lugar preeminente en la liturgia de la Iglesia Católica. Es la oración por excelencia de la Iglesia y una parte integral de las principales horas del Oficio Divino y de los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
En la Santa Misa
En la Misa, el Padre Nuestro se recita como parte del Rito de la Comunión, precediendo a la fracción del pan,,. Su ubicación es muy significativa, ya que se coloca entre la Plegaria Eucarística y la Comunión,. Esta posición subraya su papel de resumir las peticiones e intercesiones de la epíclesis y de llamar a la puerta del Banquete del Reino que la comunión sacramental anticipa.
El Papa Francisco ha destacado que ninguna otra oración prepara mejor para la Comunión sacramental con Cristo que el Padre Nuestro. En esta oración, se pide el «pan de cada día», lo cual tiene una referencia particular al Pan Eucarístico, necesario para vivir como hijos de Dios. También se implora el «perdón de nuestras ofensas» y, para ser dignos de recibir el perdón de Dios, los fieles se comprometen a perdonar a quienes los han ofendido. Esta preparación para el amor fraterno es esencial antes de la Comunión.
El sacerdote introduce la oración dominical con palabras que enfatizan su origen divino, como: «Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir». La recitación comunitaria del Padre Nuestro en la Misa resuena con los mismos sentimientos de Cristo Jesús, permitiendo a los fieles orar como Él oró.
En Otros Sacramentos y Prácticas
Además de la Misa, el Padre Nuestro se reza por la mañana y por la noche, en las Laudes y en las Vísperas del Oficio Divino. También es una característica destacada en el rito del Bautismo desde los primeros tiempos. En el Rito de la Unción de los Enfermos, el sacerdote introduce la recitación de la oración dominical, invitando a todos a orar juntos como el Señor Jesucristo les enseñó. En el rito de Dedicación de una Iglesia y un Altar, el sacerdote introduce el Padre Nuestro como la cumbre de la deprecación, la oración de Cristo, mediador de salvación en la cruz y maestro de oración.