Los Padres Sinodales se reúnen para discutir las cuestiones propuestas en la agenda, expresar sus deseos y compartir experiencias pastorales,,. Su participación es una experiencia singular de comunión episcopal que fortalece el sentido de la Iglesia universal y la responsabilidad de los obispos hacia ella.
Debate y Deliberación
Durante las asambleas, los Padres Sinodales tienen la libertad de discutir las cuestiones propuestas, por difíciles e importantes que sean. Se fomenta un clima de confianza mutua y benevolencia, buscando la cooperación fraterna para el beneficio de toda la Iglesia. Estas discusiones permiten obtener una imagen sintética y diferenciada de un problema particular en un tiempo relativamente breve, lo que facilita la toma de conclusiones importantes para la acción de la Iglesia,.
Función Consultiva y Potencialmente Deliberativa
Aunque el Sínodo ejerce principalmente una función consultiva, ofreciendo información y consejo al Papa, el Romano Pontífice puede conferirle poder deliberativo en casos específicos,,. En tales casos, las decisiones del Sínodo requieren la ratificación del Papa. La experiencia ha demostrado que la extensa consulta que permite la institución sinodal nunca ha carecido de frutos, incluso en el ámbito de las decisiones.
Elaboración de Documentos Post-Sinodales
Las propuestas y puntos de vista expresados por los Padres Sinodales son valorados y constituyen la base para la elaboración del documento post-sinodal,. El Papa, en cumplimiento de la voluntad manifestada por los Padres, se dedica a esta tarea con la colaboración del Consejo de la Secretaría del Sínodo. Estos documentos reflejan el pensamiento común de la asamblea sinodal y del Papa, y forman una ayuda esencial para la clarificación de numerosos problemas pastorales,,.
Importancia Espiritual
Las asambleas sinodales son vistas como una oportunidad importante para la escucha colectiva de lo que el Espíritu Santo «dice a las Iglesias». La invocación de los dones de discernimiento y armonía es fundamental, y se subraya la importancia de las celebraciones litúrgicas y otras formas de oración común. La entronización solemne del Libro de los Evangelios al inicio de cada día recuerda a todos los participantes la necesidad de docilidad a la palabra divina.