La esencia divina
En el pensamiento palamita, la esencia-en griego, ousía- es aquello que Dios es en sí mismo. La esencia divina permanece incomprensible e inaccesible para las criaturas: ningún conocimiento humano puede abarcarla ni convertirla en objeto de posesión. Esta afirmación expresa la trascendencia de Dios y la distancia entre el Creador y las criaturas.,
Las energías divinas
Las energías-enérgeiai- son las operaciones o manifestaciones divinas por las que Dios se da a conocer y actúa. Palamás las considera increadas y realmente distintas de la esencia, pero no separadas de Dios ni convertidas en seres independientes. A través de ellas, los seres humanos pueden participar de la vida divina sin participar de la esencia incomunicable.,
Esta distinción sostiene la doctrina de la divinización o theosis: la transformación espiritual por la que la persona se hace partícipe de la vida de Dios. En el esquema palamita, esa participación no significa que el ser humano se convierta en Dios por esencia, sino que recibe la acción divina y queda unido a Dios por gracia.,
Sencillez divina y distinción real
La distinción entre esencia y energías suscitó una dificultad teológica: si ambas son realidades distintas, ¿compromete esto la unidad y la sencillez de Dios? Los adversarios del palamismo temían que las energías quedaran situadas entre Dios y las criaturas como una realidad intermedia, o que la distinción condujera a concebir dos divinidades.,
Los defensores de Palamás no entendían las energías como partes, accidentes adquiridos ni dioses separados. Una interpretación teológica contemporánea explica que la distinción pretende expresar cómo el único Dios, que permanece trascendente, se comunica realmente a las criaturas, sin que eso suponga para Palamás una división de la divinidad. La relación precisa entre esta formulación y las categorías de la teología occidental sigue siendo objeto de debate académico.,