El paño humeral suele tener forma alargada y rectangular. Una descripción histórica calcula unos 2,4 metros de largo por 45 centímetros de ancho, aunque las dimensiones concretas pueden variar. Tradicionalmente se confeccionaba con seda, podía llevar flecos y, en el centro, una cruz, el nombre de Jesús u otro motivo religioso. Algunos ejemplares festivos incorporaban bordados ricos. Cintas o broches sujetaban la pieza al pecho para impedir que resbalase.1
El nombre alude a su colocación: humeral deriva del latín humerus, «hombro». El paño descansa sobre los hombros, cubre la espalda y deja caer sus dos extremos por delante. No debe confundirse con el palio, insignia estrecha de determinados prelados, ni con el gremial, que el obispo coloca sobre las rodillas en ciertas ceremonias.2,3





