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Pantocrátor

Pantocrátor es un título de origen griego aplicado a Dios y, en la tradición cristiana, especialmente a Jesucristo glorificado. Procede de pantokratōr y expresa la soberanía universal de Dios: aquel que sostiene, conserva y gobierna todas las cosas. El término designa también una de las imágenes más importantes del arte cristiano, sobre todo en los mosaicos y frescos de las iglesias bizantinas, donde Cristo aparece como Señor del universo, Maestro, Juez y Cabeza de la Iglesia.1

Pantocrátor
Ver información de la imagenJesucristo - detalle del mosaico de la Deesis, Hagia Sophia, Estambul, c. 2006. Original, Edal Anton Lefterov, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePantocrátor
CategoríaTérmino
DescripciónTítulo griego que designa a Dios y a Jesucristo glorificado como el que sostiene, conserva y gobierna todas las cosas. Señor todopoderoso, creador y gobernador del universo
Contexto BíblicoRelacionado con el hebreo Sebaot y El Shaddai; aparece explícitamente en Apocalipsis 1,8 como “el Todopoderoso”.
Contexto HistóricoUso cristiano desde los primeros siglos; la iconografía del Pantocrátor se desarrolla a partir del siglo IV en iglesias bizantinas.
EjemplosMosaico de Santa Sofía (siglo XI), catedral de Monreale, capilla Palatina de Palermo, cúpulas de Kiev y del monasterio de Dafni.
ImportanciaResume la confesión de que Cristo es Señor de la creación, de la historia y de la Iglesia, orientando visualmente la fe católica.
OrigenDel griego pantokratōr (pan = todo + krateō = sostener, gobernar).
SimbolismoGlobo o esfera (universo), libro (Palabra de Dios), mano derecha bendiciendo (gracia), nimbo crucífero (cruz).
TipoTérmino teológico
Uso LitúrgicoPresente en el símbolo niceno-constantinopolitano y en la colocación central de cúpulas, ábsides e iconostasios.

Tabla de contenido

Etimología y significado

La palabra griega pantokratōr reúne dos elementos: pan, que significa «todo», y krateō, verbo relacionado con «sostener», «abrazar», «conservar», «dominar», «gobernar» o «administrar». El término puede entenderse, por tanto, en dos sentidos complementarios:

  • Aquel que sostiene y conserva todo.
  • Aquel que gobierna y domina sobre todo.

Ambos significados pertenecen a la comprensión cristiana de la omnipotencia divina. El Pantocrátor no representa únicamente a un soberano que ejerce poder, sino al Dios que mantiene la existencia de la creación y la conduce hacia su plenitud.1

En latín, pantokratōr recibió diversas traducciones, entre ellas omnipotens, es decir, «omnipotente» o «todopoderoso». La traducción latina influyó en las expresiones posteriores de las lenguas occidentales para designar a Dios como el Todopoderoso.1

Uso bíblico

Antecedentes en el Antiguo Testamento

El título hunde sus raíces en la tradición bíblica de Israel. La traducción griega de los Setenta utilizó pantokratōr para traducir principalmente el hebreo Sebaot, asociado a la expresión «Señor de los ejércitos». El término también guarda relación con El Shaddai, nombre bíblico que expresa la grandeza y el poder absoluto de Dios.1,1

La expresión aparece en contextos que proclaman la santidad, la majestad y el dominio universal de Dios. Un ejemplo fundamental figura en el himno de los serafines de Isaías:

«Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos».

Este lenguaje entró en el culto cristiano y pasó a formar parte de la alabanza dirigida al Dios trino.1

El título no presenta la omnipotencia como una fuerza arbitraria. La fe bíblica relaciona el poder divino con la creación, el gobierno providente del mundo, el juicio y la salvación. Dios es poderoso porque da el ser, sostiene la vida y conduce la historia, pero su poder se manifiesta también en la fidelidad y en la misericordia.

Presencia en el Nuevo Testamento

El término aparece de manera explícita en el Nuevo Testamento en el Apocalipsis, especialmente en Apocalipsis 1,8:

«Yo soy el Alfa y la Omega -dice el Señor Dios-, el que es y el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso».

El título conecta la eternidad de Dios con su señorío sobre la historia. Dios es «el que es, el que era y el que ha de venir»; su poder abarca el principio, el desarrollo y la consumación de todas las cosas.1

El Apocalipsis retoma además el lenguaje litúrgico del Antiguo Testamento para describir la adoración celestial. La Comisión Teológica Internacional relaciona la expresión «Dios todopoderoso» con el título Señor Sabaot y con los himnos celestiales de Apocalipsis 4,8; 11,17; 15,3; 16,14 y 19,6.2

El Pantocrátor y la profesión de fe

En el Símbolo niceno-constantinopolitano, la Iglesia confiesa:

«Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible».

Dentro de esta profesión de fe, el título corresponde directamente a Dios Padre. La tradición cristiana confiesa al Padre como creador y gobernante de toda la creación.3

La atribución iconográfica del título a Cristo no contradice esta confesión. Jesucristo participa de la misma gloria y señorío divinos porque es el Hijo eterno hecho hombre. La imagen del Pantocrátor proclama que el Cristo resucitado no es únicamente un maestro del pasado, sino el Señor viviente que reina en la gloria, permanece en su Iglesia y conduce a la humanidad hacia la salvación.4

Desarrollo teológico

Dios creador y gobernador de todas las cosas

La teología cristiana vincula estrechamente el título Pantocrátor con la creación. Dios no solo origina el universo; también lo conserva y lo gobierna. El Catecismo de la Iglesia greco-católica ucraniana presenta al Padre como «Creador y Pantocrátor» de toda la creación, porque el universo existe gracias a su voluntad y permanece bajo su gobierno.3

La creación cristiana no constituye una realidad independiente de Dios ni una emanación necesaria de la divinidad. Dios crea libremente y sostiene cada criatura en su existencia. La mediación del Hijo ilumina esta doctrina: todas las cosas reciben su sentido último en Cristo, por quien fueron hechas y hacia quien se orientan. La reflexión teológica sobre la creación en Cristo integra así creación, Trinidad y gracia.5

Cristo, Señor del universo

La representación de Cristo como Pantocrátor expresa la fe en la identidad divina de Jesús y en su señorío universal. El arte cristiano contempla al Resucitado como aquel que ha vencido el pecado y la muerte, ha sido exaltado por el Padre y reina en la gloria.

La liturgia presenta a Cristo en la totalidad de su misterio: nacido de la Virgen, maestro de la verdad, sanador, consolador, siervo sufriente, crucificado, resucitado y glorificado. La figura del Pantocrátor concentra especialmente las dimensiones pascual, celeste y regia de este misterio.4

La majestad del Pantocrátor nunca debe separarse de la humanidad concreta de Jesucristo. El mismo Señor que aparece glorioso es aquel que asumió la condición humana, padeció, murió y resucitó. La imagen proclama una gloria inseparable de la cruz: el Rey universal es el Cordero entregado por la salvación del mundo.

Cristo Rey y juez

La iconografía del Pantocrátor comparte rasgos con otras imágenes occidentales de Cristo, como la Maiestas Domini, Cristo juez y Cristo Rey de reyes. Estas representaciones presentan una misma convicción: Jesucristo posee autoridad sobre la historia, sobre la Iglesia y sobre toda la creación.1

La realeza de Cristo no equivale a un poder político ordinario. Su reino nace de la verdad, la justicia, la entrega y el amor. La liturgia católica aclama a Cristo como Rey y Señor, y también como Rey de reyes. Esta alabanza aparece tanto en las tradiciones litúrgicas orientales como en las occidentales, que coinciden en proclamar el señorío universal de Jesucristo.6

El Pantocrátor puede presentarse, por tanto, con una expresión solemne y judicial, pero su autoridad no comunica terror ciego. La tradición litúrgica también contempla a Cristo como juez misericordioso y salvador. Un formulario de la liturgia hispánica pide que el pueblo reciba a Cristo como «verdadero juez de misericordia» y como «piadoso salvador».7

El Pantocrátor en la iconografía cristiana

Formación de la imagen

Resulta difícil fijar el momento exacto en que apareció la imagen específicamente designada como Pantocrátor. Sin embargo, la tradición artística que culminó en esta representación se remonta al menos al siglo IV y alcanzó una difusión universal en el cristianismo.1

La imagen adoptó distintas formas según la época, la región y el programa decorativo del templo. Las dos modalidades principales son:

  • Cristo de medio cuerpo, habitual en cúpulas, ábsides y otros espacios destacados.
  • Cristo entronizado de cuerpo entero, representado como soberano celestial.

La figura puede aparecer aislada o integrada en composiciones más amplias, como la Deesis, donde Cristo ocupa el centro y la Virgen María y san Juan Bautista interceden por la humanidad.1

Rasgos habituales

La representación más frecuente muestra a Cristo con el rostro frontal, la mirada dirigida al fiel y una expresión grave, serena y majestuosa. Viste túnica y manto, y suele aparecer con un nimbo crucífero, signo de su identidad divina y de su pasión redentora.

Entre los elementos iconográficos más comunes figuran:

  • El libro en la mano izquierda, abierto o cerrado.
  • La mano derecha en actitud de bendición.
  • El globo o esfera cósmica, símbolo del universo sometido al señorío de Cristo.
  • El trono, signo de su realeza.
  • El nimbo crucífero, que relaciona la gloria con la cruz.
  • Los ángeles, que manifiestan la liturgia celestial.
  • Los evangelistas, vinculados a la proclamación del Evangelio.

El Catecismo de la Iglesia greco-católica ucraniana describe la imagen del Pantocrátor en la cúpula con Cristo bendiciendo con la mano derecha y sosteniendo a veces un globo con la izquierda. Los evangelistas aparecen en las pechinas que unen la cúpula con la nave, porque ellos anunciaron al mundo la Buena Noticia de Cristo.8

El libro de Cristo

El libro constituye uno de los atributos más significativos del Pantocrátor. Puede contener un pasaje del Evangelio, una frase de Cristo o permanecer cerrado, según el sentido teológico y litúrgico de la imagen.

El libro abierto remite a Cristo como Palabra eterna del Padre, maestro de la verdad y revelación definitiva de Dios. También recuerda que el Señor juzga y salva mediante su palabra. El libro cerrado puede expresar el misterio divino, la plenitud de la sabiduría o el juicio escatológico todavía oculto.

En la iconografía del iconostasio, Cristo aparece habitualmente con un libro en la mano izquierda y bendiciendo con la derecha. Esta disposición manifiesta la unión entre la enseñanza de Cristo y la gracia que comunica.9

La mano que bendice

La mano derecha de Cristo suele formar el gesto litúrgico de bendición. La bendición no representa un simple saludo; expresa la comunicación de la vida divina y la autoridad con la que Cristo santifica a su pueblo.

La composición reúne así dos acciones inseparables: Cristo enseña mediante el libro y bendice mediante la mano derecha. El Pantocrátor no gobierna desde la distancia, sino que permanece presente en medio de la comunidad cristiana y la conduce mediante su palabra y su gracia.

El Pantocrátor en el espacio litúrgico

La cúpula

En las iglesias bizantinas, la cúpula central constituye el lugar privilegiado para la imagen del Pantocrátor. La arquitectura convierte el cielo del templo en una representación simbólica del cielo abierto sobre la asamblea litúrgica.

La posición central comunica una doctrina precisa: Cristo es el Señor del cielo y de la tierra, pero también la Cabeza de la Iglesia, que constituye su Cuerpo. La imagen no funciona como un elemento decorativo aislado; organiza visualmente todo el espacio sagrado y orienta la oración de la comunidad hacia Cristo.8

Los ángeles suelen acompañar la imagen en la cúpula. Las pechinas, por su parte, albergan habitualmente a los cuatro evangelistas. La relación entre cúpula, ángeles y evangelistas crea un programa iconográfico coherente: el Cristo glorioso reina en el cielo, los ángeles participan en su alabanza y los evangelistas llevan su palabra a toda la tierra.8

El ábside

El ábside constituye otro lugar tradicional para la representación del Pantocrátor. En este espacio, situado detrás del altar, Cristo aparece como centro de la liturgia celeste y terrestre.

La imagen del Señor glorificado sobre el altar recuerda que la celebración eucarística participa en la adoración del cielo. El Pantocrátor preside simbólicamente la asamblea y dirige su mirada hacia la comunidad que celebra los misterios de la salvación.

En algunas iglesias, la figura aparece entronizada y rodeada por los apóstoles, los santos, los ángeles o los símbolos de los evangelistas. La composición sitúa a la Iglesia dentro de la historia de la salvación y bajo el gobierno de Cristo.

El iconostasio

En las iglesias orientales, el icono del Pantocrátor ocupa normalmente un lugar destacado en el iconostasio, a la derecha de las Puertas Reales. Frente a él suele aparecer el icono de la Madre de Dios, tradicionalmente bajo la forma de la Hodegetria, «la que muestra el camino».9

La disposición posee un profundo significado cristológico. Cristo aparece como Salvador y Señor; María orienta la mirada hacia él y presenta al Hijo como el camino de la salvación. Juntos, ambos iconos expresan el misterio de la Encarnación: el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana para hacer partícipes de la vida divina a los seres humanos.9

Principales ejemplos artísticos

Sicilia y el sur de Italia

La tradición del Pantocrátor alcanzó una expresión especialmente poderosa en Sicilia. Entre los ejemplos más conocidos figuran los mosaicos de la Martorana de Palermo, la catedral de Cefalú, la catedral de Monreale y la capilla Palatina de Palermo. En Cefalú y Monreale, Cristo aparece como una figura monumental de medio cuerpo; en la capilla Palatina, aparece entronizado en el ábside.1

Estas obras combinan tradiciones bizantinas, latinas y normandas. El Pantocrátor domina visualmente el espacio y convierte la arquitectura en una profesión de fe: el templo entero queda orientado hacia Cristo, principio y fin de la historia.

La catedral de Mesina conserva también una representación absidal de Cristo entronizado. El conjunto siciliano manifiesta la amplitud de la iconografía del Pantocrátor y su capacidad para integrarse en contextos culturales diversos.1

Santa Sofía de Constantinopla

Santa Sofía conserva importantes representaciones de Cristo Pantocrátor. Un mosaico de la galería sur, datado en el siglo XI, presenta a Cristo con manto azul, acompañado por el emperador Constantino IX Monómaco y la emperatriz Zoe.10

Otro conjunto célebre es el mosaico de la Deesis, fechado aproximadamente en 1261. Cristo aparece en el centro, flanqueado por la Virgen María y san Juan Bautista, ambos en actitud de intercesión por la humanidad.10

La Deesis desarrolla una visión escatológica y eclesial. Cristo ocupa el lugar del juez y salvador; María y Juan Bautista representan la súplica de la humanidad ante el Señor. La solemnidad del Pantocrátor queda equilibrada por la intercesión y la misericordia.

Kiev y Dafni

Las cúpulas de Kiev y del monasterio de Dafni ofrecen ejemplos significativos de la representación del Pantocrátor como figura de medio cuerpo. En estos conjuntos, Cristo domina la cúpula y aparece como centro visual y teológico del templo.1

La cúpula, por su forma ascendente, favorece la asociación entre la imagen y la esfera celeste. El fiel contempla a Cristo desde la nave, mientras la composición arquitectónica sugiere que toda la creación recibe su unidad y su orientación del Señor glorificado.

El Pantocrátor en Oriente y Occidente

Tradición oriental

La tradición oriental convirtió el Pantocrátor en una de sus imágenes cristológicas más características. La iconografía bizantina integró la imagen en la estructura del edificio, especialmente en la cúpula, el ábside y el iconostasio.

El Pantocrátor no aparece como una ilustración libre de la imaginación del artista. El icono participa en la proclamación litúrgica de la fe. Su función consiste en hacer visible, dentro del espacio de oración, la presencia gloriosa de Cristo y la unidad de la Iglesia bajo su señorío.

La defensa teológica de las imágenes sagradas, desarrollada de manera clásica por san Juan Damasceno, parte del misterio de la Encarnación. Cristo es la imagen viva del Dios invisible porque el Hijo asumió verdaderamente la naturaleza humana. Por ello, la veneración dirigida al icono de Cristo se refiere al propio Cristo, no a la materia de la pintura.11

San Juan Damasceno formula este principio mediante una expresión atribuida a san Basilio:

«El honor tributado a la imagen pasa al prototipo».

El prototipo es la persona representada. La veneración del icono de Cristo conduce a Cristo mismo, mientras que la adoración corresponde únicamente a Dios.11

Tradición occidental

La Iglesia latina también desarrolló imágenes equivalentes, aunque con nombres y composiciones diferentes. La Maiestas Domini, el Cristo en majestad, el Cristo juez y el Cristo Rey de reyes expresan contenidos estrechamente relacionados con el Pantocrátor.1

En el arte románico hispánico, la figura de Cristo en majestad ocupó con frecuencia la mandorla del ábside, rodeada por los cuatro evangelistas o sus símbolos. Aunque la tradición occidental no siempre utilizó el término griego, la finalidad teológica coincidía: proclamar la majestad de Cristo, su señorío sobre la historia y su presencia como juez y salvador.

La diferencia principal afecta al lenguaje artístico y a la organización del espacio, no al núcleo de la fe. Oriente privilegió el icono del Pantocrátor en la cúpula y el iconostasio; Occidente desarrolló con gran fuerza el Cristo en majestad de los ábsides, las portadas y los manuscritos iluminados.

El Pantocrátor y la teología de la imagen

La Encarnación como fundamento

La posibilidad de representar a Cristo depende del misterio de la Encarnación. El Hijo eterno del Padre se hizo verdaderamente hombre; por tanto, la humanidad visible de Jesús pertenece a la revelación cristiana de Dios.

La imagen no pretende encerrar la divinidad en una figura material. Representa al Hijo encarnado, que posee un rostro humano real y una naturaleza humana verdadera. La materia del icono o del mosaico no recibe adoración por sí misma; la veneración atraviesa la imagen y se dirige a la persona de Cristo.

La defensa de las imágenes sagradas distingue, por tanto, entre adoración, que corresponde solo a Dios, y veneración, que honra a la persona representada y a los santos en relación con Dios. San Juan Damasceno aplica esta lógica a Cristo, a la Madre de Dios y a los santos, cuya memoria visual orienta al creyente hacia la imitación y la santidad.11

Imagen y presencia litúrgica

El Pantocrátor no sustituye la presencia sacramental de Cristo. La Eucaristía hace presente a Cristo de un modo singular y real; el icono desempeña una función distinta, vinculada a la memoria, la contemplación y la proclamación visible de la fe.

La liturgia presenta a Cristo como Palabra del Padre, maestro, pastor, autor de la salvación y Cabeza del Cuerpo místico. La imagen del Pantocrátor reúne visualmente estas dimensiones y ayuda a la comunidad a contemplar al Señor en la totalidad de su misterio.4

Significado espiritual

La imagen del Pantocrátor invita a contemplar varias verdades fundamentales de la fe católica:

  1. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Su rostro humano hace visible al Hijo encarnado.
  2. Cristo sostiene la creación. El universo no carece de sentido ni está abandonado a fuerzas impersonales.
  3. Cristo es Cabeza de la Iglesia. La comunidad cristiana recibe de él su unidad y su vida.
  4. Cristo es maestro. El libro recuerda que la Iglesia vive de su palabra.
  5. Cristo es salvador. La majestad del Resucitado nace del misterio pascual.
  6. Cristo es juez misericordioso. Su autoridad conduce a la verdad y ofrece la salvación.
  7. Cristo es Rey. Su reinado alcanza a todos los pueblos y no depende de los poderes políticos.
  8. Cristo permanece presente en la Iglesia. La gloria celestial no lo aleja de su pueblo.

El Pantocrátor presenta una síntesis visual entre trascendencia y cercanía. Cristo aparece por encima de la comunidad y, al mismo tiempo, vuelto hacia ella. Reina sobre el universo, pero sostiene a los fieles; juzga con verdad, pero salva con misericordia.

Terminología relacionada

Maiestas Domini

La expresión latina Maiestas Domini, «Majestad del Señor», designa la representación de Cristo glorioso, normalmente entronizado y rodeado por una mandorla. La composición fue muy habitual en el arte occidental medieval.

Cristo en majestad

«Cristo en majestad» constituye la denominación castellana más frecuente para imágenes occidentales equivalentes al Pantocrátor. El término describe la posición solemne y gloriosa de Cristo, sin limitarse a un modelo iconográfico único.

Cristo juez

La imagen de Cristo juez acentúa la dimensión escatológica. Cristo aparece como aquel que juzgará a vivos y muertos y manifestará definitivamente la verdad de cada vida humana. El Pantocrátor puede incorporar esta dimensión, pero no queda reducido a ella.

Cristo Rey

«Cristo Rey» subraya la realeza universal de Jesucristo. La tradición litúrgica católica aclama a Cristo como Rey y Señor, y como Rey de reyes.6

Deesis

La Deesis, palabra griega que significa «súplica» o «intercesión», muestra habitualmente a Cristo en el centro, con la Virgen María y san Juan Bautista a ambos lados. Ambos adoptan una actitud de intercesión ante el Señor en favor de la humanidad.10

Importancia para la fe católica

El Pantocrátor resume la confesión cristiana de que Jesucristo es el Señor de la creación, de la historia y de la Iglesia. La imagen no presenta un poder abstracto, sino la autoridad del Hijo que ha amado a la humanidad hasta la cruz y que vive eternamente resucitado.

La disposición del Pantocrátor en el centro del templo expresa una verdad eclesiológica: Cristo constituye la Cabeza de su Cuerpo, la Iglesia. La comunidad no se reúne en torno a una ideología, una cultura o un líder humano, sino en torno al Señor que la convoca, la alimenta y la envía a anunciar el Evangelio.8

La iconografía del Pantocrátor también protege la unidad del misterio cristiano. El Cristo glorioso no puede separarse del Jesús histórico; el juez es el salvador; el rey es el crucificado; el creador es el Verbo encarnado; el Señor del universo es el pastor que permanece con su Iglesia.

Conclusión

Pantocrátor significa «Todopoderoso», «Señor de todo» y, en un sentido más profundo, aquel que sostiene, conserva y gobierna todas las cosas. El título nació en el lenguaje bíblico, pasó a la liturgia cristiana y alcanzó una expresión artística culminante en los mosaicos, frescos e iconos de Cristo glorificado.

La imagen del Pantocrátor contempla a Jesucristo como Hijo eterno del Padre, creador, salvador, maestro, juez misericordioso, Rey universal y Cabeza de la Iglesia. Su presencia en la cúpula, el ábside o el iconostasio convierte el templo en una confesión visible de la fe: toda la creación encuentra su principio, su unidad y su destino en Cristo.

Citas y referencias

  1. Pantocrátor, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Pantocrátor (2015). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
  2. Capítulo 1. El símbolo de la salvación: Doxología y teología del dogma niceno - 1.1 la grandeza de la paternidad de Dios el Padre, fundamento de la grandeza del Hijo y del Espíritu, Comisión Teológica Internacional. Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador: 1700.o aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea (325-2025) (2025), 10 (2025).
  3. Parte uno - La fe de la iglesia - II. Creemos en la Trinidad, una en esencia e indivisible - A. Creemos en Dios el Padre, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 74 (2016). 2
  4. Papa Pío XII. Mediator Dei, 163 (1947). 2 3
  5. Juan A. Martínez Camino. «Por él fueron hechas todas las cosas»: Creación en Cristo, 4 (2001).
  6. Papa Pío XI. Quas Primas, 12 (1925). 2
  7. J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. Cristo, María y la Iglesia en los formularios de la Liturgia Visigótica, 39 (1974).
  8. Parte dos - La oración de la iglesia - III. El tiempo y el espacio de la oración de la iglesia - B. El edificio de la iglesia-el lugar de la oración de la comunidad - 1. Iconos - E. El programa iconográfico del edificio de la iglesia, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 612 (2016). 2 3 4
  9. Parte dos - La oración de la iglesia - III. El tiempo y el espacio de la oración de la iglesia - B. El edificio de la iglesia-el lugar de la oración de la comunidad - 1. Iconos - D. La iconostasia, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 604 (2016). 2 3
  10. Hagia Sophia, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Hagia Sophia (2015). 2 3
  11. Juan de Damasco. Tres Orationes de Sacris Imaginibus (Tres tratados sobre las imágenes divinas), 25 (1898). 2 3
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