Agapito II nació en Roma y perteneció al clero romano. La elección tuvo lugar el 10 de mayo de 946, después del pontificado de Marino II y en un momento en que el gobierno efectivo de Roma permanecía en manos de Alberico II de Spoleto, príncipe y senador de los romanos. La duración tradicional de su pontificado aparece fijada entre 946 y 955, aunque algunos catálogos antiguos transmiten fechas diferentes para su muerte y para la duración exacta de su gobierno.1,2,3
La historiografía católica tradicional presenta a Agapito II como un pontífice de conducta recta y firmeza espiritual. El papa ejerció su ministerio en un periodo que la historiografía denomina con frecuencia «siglo de hierro» del papado, caracterizado por la intervención de familias aristocráticas romanas en la elección pontificia y por la reducción de la autoridad territorial del obispo de Roma.1,4
La situación política no anuló por completo la autoridad moral del papa. La figura de Agapito conservó prestigio en diversas regiones de la cristiandad latina, especialmente entre los obispos y los monasterios que buscaban en Roma protección jurídica y confirmación de sus privilegios.1,3



