Convocatoria y apertura
El emperador Constantino IV convocó el concilio para resolver la controversia monotelita. La asamblea comenzó el 7 de noviembre de 680 en Constantinopla, en una sala abovedada del palacio imperial, circunstancia que explica el nombre griego Trullos, relacionado con «cúpula» o «sala abovedada».,
Participaron obispos orientales y representantes de otras sedes patriarcales. La asistencia aumentó durante las sesiones hasta alcanzar aproximadamente 170 obispos. Los legados papales presidieron la asamblea en nombre de Agatón.,
El concilio examinó las cartas de Agatón y del sínodo romano. Los padres conciliares las estudiaron junto con la Sagrada Escritura, la tradición patrística y los escritos de autores implicados en la controversia. La recepción de la carta papal no consistió en una aceptación automática: los obispos analizaron su contenido dentro del proceso conciliar y lo consideraron conforme con la fe apostólica.
La doctrina de las dos voluntades
El concilio afirmó que en Cristo existen:
- Dos voluntades naturales, una divina y otra humana.
- Dos operaciones naturales, divina y humana.
- Una unión personal indivisible del Verbo encarnado.
- Ausencia de oposición entre la voluntad humana de Cristo y su voluntad divina.
La voluntad humana de Jesús actúa libremente de acuerdo con la voluntad divina. Esta afirmación protege tanto la verdadera humanidad de Cristo como la unidad de su persona. La obediencia de Cristo al Padre no constituye una lucha interna entre dos personas, sino la armonía perfecta de sus dos voluntades naturales en la única persona del Hijo.,
Condena del monotelismo
El concilio condenó las posiciones asociadas a Sergio de Constantinopla, Ciro de Alejandría, Pirro, Pablo y Pedro de Constantinopla y Teodoro de Faran. También condenó a Macario de Antioquía, defensor del monotelismo, que terminó depuesto.,
La condena no recayó solo sobre una fórmula aislada, sino sobre una doctrina que, a juicio del concilio, deformaba la enseñanza apostólica acerca de la encarnación. La Iglesia consideró que negar la voluntad humana de Cristo afectaba a la realidad plena de su humanidad y, por tanto, a la verdad de la salvación.
Clausura y recepción
El concilio celebró dieciocho sesiones y concluyó el 16 de septiembre de 681. La clausura tuvo lugar, por tanto, después de la muerte de Agatón. El papa falleció en Roma el 10 de enero de 681, antes de que los decretos conciliares llegaran a Roma para su confirmación formal.,
El sucesor de Agatón, el papa León II, aprobó los decretos del concilio en 682. La recepción romana posterior confirmó la autoridad ecuménica de la asamblea y su enseñanza sobre las dos voluntades y las dos operaciones de Cristo.