Fabio Chigi nació en Siena el 13 de febrero de 1599, en una de las familias más ilustres y poderosas de Italia2. Su familia, los Chigi de Siena, habían sido prominentes en la Roma del Renacimiento, con un antepasado conocido como «el Magnífico»2. Aunque su padre, Flavio Chigi (sobrino del Papa Pablo V), no era tan próspero como sus antepasados, aseguró una educación adecuada para su hijo2. La madre de Fabio Chigi, una mujer de gran habilidad, también desempeñó un papel crucial en su formación2.
La juventud de Fabio estuvo marcada por una salud frágil, consecuencia de un ataque de apoplejía en la infancia2. Debido a esto, no pudo asistir a la escuela y fue educado en casa, primero por su madre y luego por tutores competentes, mostrando una notable precocidad y amor por la lectura2. A los veintisiete años, obtuvo los doctorados en filosofía, derecho y teología en la Universidad de Siena2.
Su carrera eclesiástica comenzó en Roma en diciembre de 16262. En 1627, Urbano VIII lo nombró vicelegado de Ferrara, cargo que ocupó durante cinco años bajo los cardenales Sacchetti y Pallotta2. Sus recomendaciones le valieron el importante puesto de Inquisidor de Malta y la consagración episcopal2. En 1639, fue promovido a la nunciatura de Colonia, y en 1644 fue nombrado enviado extraordinario de Inocencio X a la conferencia de Münster2. En este puesto, defendió enérgicamente los intereses papales durante las negociaciones que culminaron en la Paz de Westfalia en 16482.
En 1651, Inocencio X lo llamó a Roma para servir como su secretario de estado, y en febrero de 1652, lo elevó al cardenalato2.

