Uno de los eventos más significativos del pontificado de San Aniceto fue su encuentro con San Policarpo de Esmirna, quien visitó Roma entre los años 160 y 162 d.C.,. El propósito de esta visita era discutir la Controversia Pascual, una disputa sobre la fecha de celebración de la Pascua,.
Diferencias en la Observancia
En Oriente, San Policarpo y otros cristianos celebraban la Pascua el día 14 del mes de Nisán, independientemente del día de la semana en que cayera. Esta tradición se basaba en la observancia de San Juan, discípulo del Señor, y otros apóstoles con quienes Policarpo había convivido,. En contraste, en Roma, la Pascua siempre se observaba en domingo, y el día de la muerte del Señor se conmemoraba el viernes. Los presbíteros que precedieron a Aniceto, incluidos Soter, Pío, Higinio, Telesforo y Sixto, tampoco observaban la Pascua el 14 de Nisán ni permitían que sus sucesores lo hicieran.
Diálogo y Unidad
A pesar de las discusiones, no se llegó a una decisión definitiva sobre la uniformidad de la fecha. Eusebio de Cesarea relata que «Policarpo no pudo persuadir al Papa, ni el Papa a Policarpo. La controversia no terminó, pero los lazos de caridad no se rompieron». Tanto Aniceto como Policarpo mantuvieron la paz y la comunión, sin permitir que la diferencia en la observancia creara una ruptura,.
Como señal de respeto, Aniceto concedió a Policarpo la administración de la Eucaristía en la Iglesia de Roma, y ambos se separaron en paz, manteniendo la unidad con toda la Iglesia, tanto con los que seguían la costumbre oriental como con los que no,. Este episodio subraya la importancia temprana de la dignidad y autoridad suprema de los Romanos Pontífices, así como la moderación y la caridad en la resolución de las diferencias teológicas en la Iglesia primitiva.