Benedicto VI, un romano e hijo de Hildebrando, fue Cardenal Diácono de San Teodoro antes de su elección1. Fue elegido para suceder al Papa Juan XIII, quien falleció el 6 de septiembre de 9721. Sin embargo, su consagración se retrasó hasta el 19 de enero de 973, debido a la necesidad de esperar la ratificación del emperador Otón I1. Este período estuvo marcado por una considerable influencia del Sacro Imperio Romano Germánico en los asuntos papales2.
El siglo X fue una época de gran inestabilidad para el papado, a menudo denominado la Saeculum obscurum o «Siglo Oscuro», caracterizado por la intromisión de la nobleza romana y los emperadores en las elecciones papales3,4. Benedicto VI asumió el liderazgo de la Iglesia en este entorno tumultuoso, donde las luchas por el poder eran constantes.

