Reconciliación con Francia
La principal prioridad de Benedicto XI consistió en restablecer la paz con Felipe IV. El rey envió embajadores para felicitar al nuevo papa y manifestó formalmente su obediencia a la Santa Sede, al tiempo que pidió clemencia para el reino y para la Iglesia de Francia.
Benedicto XI levantó las censuras que afectaban al rey y a sus súbditos, y restituyó al monarca y al reino algunos derechos y privilegios que Bonifacio VIII les había retirado. La decisión no equivalía a aceptar todas las pretensiones de Felipe IV. El papa buscaba una reconciliación política y eclesial que evitara una guerra prolongada y permitiera a la Santa Sede actuar con mayor libertad.,
Su política puede resumirse como conciliación sin capitulación. Benedicto XI moderó las sanciones contra el rey, pero no consideró legítima la violencia ejercida contra Bonifacio VIII ni permitió que la dignidad pontificia quedara anulada.
El caso de los cardenales Colonna
Benedicto XI también absolvió de sus censuras a los cardenales Colonna, adversarios de Bonifacio VIII. Sin embargo, no los restituyó inmediatamente en sus antiguas dignidades. Esta diferencia muestra que el papa distinguía entre la reconciliación personal y la restauración automática de una posición institucional.
La medida intentaba sanar la división del Colegio de Cardenales sin borrar las responsabilidades políticas que habían contribuido a la crisis. El pontífice buscó restablecer la comunión eclesial, pero mantuvo una respuesta jurídica frente a quienes habían participado directamente en el ataque de Anagni.
Guillermo de Nogaret y Sciarra Colonna
La indulgencia aplicada a Felipe IV no se extendió a todos los responsables de la violencia. Guillermo de Nogaret, Sciarra Colonna y otros implicados en el atentado fueron declarados excomulgados y convocados ante el tribunal pontificio. Benedicto XI distinguió así entre el rey, cuya reconciliación consideraba necesaria para la paz, y quienes habían organizado o ejecutado el ataque contra el pontífice.
Reformas y disciplina eclesiástica
La brevedad del pontificado impidió desarrollar un programa amplio de reformas. Aun así, las noticias biográficas presentan a Benedicto XI como un papa preocupado por la disciplina eclesiástica, la corrección de los abusos y la renovación de la vida religiosa. También mantuvo una relación favorable con las órdenes mendicantes, especialmente con los dominicos.,