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Papa Bonifacio II

Bonifacio II fue papa desde 530 hasta 532. De origen germánico y antiguo archidiácono de Roma, llegó al pontificado por designación de su predecesor, Félix IV, en un contexto de rivalidad entre facciones romanas y de fuerte influencia ostrogoda. La oposición de buena parte del clero provocó la elección rival de Dioscuro y un cisma breve. Su pontificado también dejó una huella doctrinal duradera: Bonifacio confirmó los decretos del Segundo Concilio de Orange, que defendió la necesidad de la gracia divina frente al semipelagianismo.1,2

Johannes II
Ver información de la imagenPapa Juan II. http://cckswong.tripod.com/pope1_50.htm ("Galería de fotos del Papa"), Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Bonifacio II
CategoríaPersona
Nombre CompletoBonifacio II
Descripciónoctubre de 532
NacionalidadGermánica
Cargo EclesialArchidiácono de Roma
Fin del Pontificado532
Inicio del Pontificado530
Lugar de SepulturaRoma
Ocupación530 - 532
Personas relacionadas
  • Félix IV
  • Juan II
TipoPapa

Tabla de contenido

Biografía y elección

El Liber Pontificalis identifica a Bonifacio como hijo de Sigisbald, nombre que ha llevado a considerarlo el primer papa de ascendencia germánica mencionado por esa obra. Sirvió a la Iglesia de Roma desde joven y, durante el pontificado de Félix IV, alcanzó el cargo de archidiácono y una posición influyente entre las autoridades eclesiásticas y civiles.1

La designación de Bonifacio por Félix IV respondió al temor de que, tras su muerte, estallara una disputa entre los grupos romanos y los godos. Félix convocó a clérigos y senadores, entregó a Bonifacio el palio y lo proclamó sucesor, amenazando con la excomunión a quienes rechazaran su autoridad. Aquella decisión extraordinaria pretendía asegurar una sucesión ordenada, pero no obtuvo el asentimiento de la mayoría del clero romano.1

La intervención de los reyes ostrogodos pesaba sobre la política romana. Félix IV había accedido al papado en un periodo marcado por la influencia del rey Teodorico, y muchos clérigos sospechaban que la designación de Bonifacio favorecía los intereses del rey Atalarico, nieto de Teodorico. Esa oposición no equivalía simplemente a un rechazo de la autoridad eclesiástica del papa: también expresaba la resistencia a que el poder político ostrogodo condicionara la sucesión pontificia.1,3

El cisma con Dioscuro

Tras la muerte de Félix, numerosos sacerdotes romanos rechazaron la designación de Bonifacio y eligieron a Dioscuro. Las dos consagraciones tuvieron lugar el 22 de septiembre de 530: Bonifacio recibió la suya en la basílica de Julio y Dioscuro en el Laterano. La disputa dividió temporalmente a la Iglesia romana.1

El conflicto terminó pronto: Dioscuro murió el 14 de octubre de 530, y Bonifacio quedó como único pontífice. En diciembre, convocó un sínodo romano, donde presentó un decreto contra su rival fallecido. Los sacerdotes que habían apoyado a Dioscuro firmaron el documento, lamentaron su participación en aquella elección y prometieron obediencia a Bonifacio. El papa adoptó después una política conciliadora, aunque la controversia dejó resentimientos entre algunos clérigos.1

El episodio refleja la diferencia entre dos planos que conviene no confundir. La pugna enfrentó a clérigos que discrepaban sobre la legitimidad de la designación y la elección, mientras que la influencia ostrogoda alimentaba la sospecha de que una facción política podía imponer su voluntad en asuntos propios de la Iglesia. En la etapa posterior, la presión bizantina también condicionó elecciones papales, pero la interferencia imperial más directa pertenece a un periodo ulterior, especialmente al contexto de la elección de Vigilio.1,3,4

El intento de designar sucesor

En 531, Bonifacio presentó ante un sínodo reunido en San Pedro una disposición que pretendía reconocerle el derecho a nombrar sucesor. El clero romano suscribió la medida, y Bonifacio propuso al diácono Vigilio, cuya designación recibió el asentimiento de sacerdotes y pueblo.1,4

La iniciativa provocó una fuerte oposición. En un nuevo sínodo, la disposición quedó revocada; Bonifacio quemó el documento ante el clero y el Senado, y anuló la designación de Vigilio. Su sucesor no debía quedar determinado por una prerrogativa personal del papa: el intento había reavivado precisamente la preocupación por la intervención en la sucesión pontificia. Vigilio llegaría al papado años después, en circunstancias muy distintas y bajo una intensa presión política bizantina.1,4

Confirmación del Segundo Concilio de Orange

Uno de los actos de mayor alcance doctrinal de Bonifacio II fue la confirmación de los decretos del Segundo Concilio de Orange, celebrado en 529 bajo la presidencia de Cesáreo de Arlés. Cesáreo envió al sacerdote Armenio a Roma para pedir al papa que confirmara las decisiones conciliares. Bonifacio concedió esa confirmación en 530, respaldando la enseñanza del concilio sobre la gracia y la libertad humana.1,2,5

El concilio combatió el semipelagianismo, doctrina que atribuía al ser humano, sin la gracia previa de Dios, el comienzo de la fe o la primera iniciativa hacia la salvación. Sus cánones afirmaron que la gracia no solo ayuda a quien ya ha comenzado a creer: también inspira el inicio de la fe y prepara la voluntad para responder a Dios. A la vez, el concilio rechazó la idea de que Dios predestine a alguien al mal.2,6,7

La carta de confirmación dirigida a Cesáreo precisó el punto en discusión: la fe en Cristo y el comienzo de toda buena voluntad nacen de la gracia precedente de Dios, no exclusivamente de la naturaleza o de la iniciativa humana. Así, la decisión de Bonifacio dio autoridad apostólica a la respuesta conciliar y contribuyó a cerrar la controversia semipelagiana en Occidente.5,8

Muerte y legado

Bonifacio II murió en octubre de 532, después de un pontificado breve y marcado por conflictos sobre la sucesión papal. Su gestión ayudó a recomponer la unidad romana tras el cisma con Dioscuro, aunque la discusión sobre su designación no desapareció de inmediato. Su confirmación del Segundo Concilio de Orange tuvo una importancia especialmente perdurable para la enseñanza católica sobre la prioridad de la gracia y el comienzo de la fe.1,9,2

Citas y referencias

  1. Papa Bonifacio II, Enciclopedia Católica, Papa Bonifacio II (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  2. Semipelagianismo, Enciclopedia Católica, Semipelagianismo (1913). 2 3 4
  3. Elección de los papas, Enciclopedia Católica, Elección de los papas (1913). 2
  4. Papa Vigilio, Enciclopedia Católica, Papa Vigilio (1913). 2 3
  5. Confirmación del Concilio de Orange II - De la carta «Per filium nostrum» a Cesáreo de Arlés, 25 de enero de 531, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 398 (1854). 2
  6. El Segundo Concilio de Orange. Sobre la gracia y el libre albedrío (El Segundo Concilio de Orange), Capitula (529).
  7. Prefacio, El Segundo Concilio de Orange. Cánones sobre la gracia y el libre albedrío (El Segundo Concilio de Orange), 1 (529).
  8. Gracia actual, Enciclopedia Católica, Gracia actual (1913).
  9. Papa n.o 55: Bonifacio II, Magisterium AI. Breve historia de los papas de la Iglesia católica, Papa 55 (2024).
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.52 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/mqw6mxxbj

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