El pontificado de San Calixto I se extendió desde agosto/diciembre de 217 hasta el 14 de octubre de 222 d.C.1. Asumió el liderazgo de la Iglesia de Roma en un período de relativa paz para los cristianos bajo el emperador Alejandro Severo (222-235), cuya madre, Julia Mamea, tenía una visión favorable del cristianismo2. Sin embargo, esta paz no significó una ausencia de desafíos, ya que Calixto tuvo que enfrentar intensos debates internos y acusaciones de herejía1.
Antes de su elección al papado, Calixto fue consejero de su predecesor, el Papa Ceferino (198-217)3. Ceferino le confió la supervisión del cementerio cristiano en la Vía Apia, que más tarde se conocería como las Catacumbas de Calixto1,3. Esta responsabilidad sugiere que Calixto ya poseía talentos considerables y la confianza del Papa4.

