Tras la muerte del Papa Gelasio II en enero de 1119, Guido fue elegido Papa el 1 de febrero de 1119, asumiendo el nombre de Calixto II. Su elección fue bien recibida, especialmente por sus amplias conexiones con las familias reales de Alemania, Francia, Inglaterra y Dinamarca, lo que generó esperanzas de una resolución favorable a la Querella de las Investiduras. Fue coronado en Vienne el 9 de febrero de 1119.
La Querella de las Investiduras
Uno de los principales desafíos del pontificado de Calixto II fue la prolongada Querella de las Investiduras, un conflicto entre la Iglesia y el Estado sobre el derecho a nombrar obispos y abades,. El emperador Enrique V había intentado revivir el cisma nombrando a Burdinus, arzobispo de Braga, como antipapa Gregorio VIII, lo que llevó a su excomunión por parte de Gelasio II,. Calixto II, que ya había excomulgado al emperador en 1112, inicialmente parecía lejos de la reconciliación,.
Sin embargo, Calixto II priorizó la paz de la Iglesia, y Enrique V también estaba dispuesto a negociar. Se llegó a un compromiso basado en la distinción entre los elementos eclesiásticos y seculares en el nombramiento de obispos. Los símbolos de la instalación eclesiástica (anillo y báculo) se distinguieron del cetro, símbolo de la investidura con las temporalidades de la sede.
El Concilio de Reims (1119)
En 1119, Calixto II convocó un concilio en Reims, al que asistieron 15 arzobispos, más de 200 obispos y numerosos abades. Aunque se había acordado una reunión personal entre el Papa y el emperador en Mouzon, Enrique V llegó con un ejército de más de treinta mil hombres. Temiendo que se usara la fuerza para obtener concesiones, Calixto II regresó apresuradamente a Reims.
El concilio de Reims se centró en regulaciones disciplinarias, incluyendo decretos contra la investidura laica, la simonía y el concubinato del clero. Ante la falta de un compromiso favorable con Enrique V, el emperador y el antipapa fueron solemnemente excomulgados el 30 de octubre de 1119,.
El Concordato de Worms (1122)
A pesar de los desafíos, Calixto II continuó buscando la paz. En 1122, logró un hito significativo al negociar el Concordato de Worms con el emperador Enrique V,. Este acuerdo estableció un compromiso crucial: la Iglesia conservaría el derecho a nombrar obispos, mientras que el emperador tendría el derecho de investirlos con autoridad temporal mediante el cetro, sin simonía ni violencia,,. El emperador Enrique V renunció a la investidura con anillo y báculo y concedió elecciones canónicas y consagraciones libres en todas las iglesias de su reino e imperio.
El Concordato de Worms fue un punto de inflexión en la lucha de poder entre el papado y la monarquía, sentando las bases para una mayor estabilidad y autoridad papal.
El Primer Concilio de Letrán (1123)
Para la confirmación solemne del Concordato de Worms y para abordar otras cuestiones eclesiásticas, Calixto II convocó el Primer Concilio de Letrán en diciembre de 1122,. Este concilio, considerado el 10º concilio ecuménico, se reunió en Roma en marzo de 1123, con la presencia de al menos 300 obispos y más de 600 abades del Occidente,. Calixto II presidió personalmente el concilio.
Los originales del Concordato de Worms fueron leídos y ratificados. Se promulgaron veintidós cánones disciplinarios, muchos de los cuales reforzaban decretos conciliares anteriores. Entre ellos, se prohibió a sacerdotes, diáconos, subdiáconos y monjes casarse o tener concubinas, declarando la nulidad de tales matrimonios. También se declaró la nulidad de las ordenaciones realizadas por el antipapa Burdinus después de su condena. El concilio abordó la abolición de la simonía y la corrección de abusos eclesiásticos, restaurando así la paz y la disciplina en la Iglesia.