El 25 de marzo de 1455, tras la muerte de Nicolás V, Alfonso de Borja fue elegido Papa el 8 de abril y tomó el nombre de Calixto III. Su pontificado, aunque breve, estuvo dominado por un objetivo principal: la organización de Europa cristiana contra la amenaza otomana,.
La Cruzada contra los Turcos
La caída de Constantinopla en 1453 a manos de Mehmed II había generado una profunda preocupación en toda Europa,. Calixto III, ya como cardenal, había mostrado un gran interés en esta causa, y una vez elegido Papa, se dedicó a implementar su plan para detener el avance islámico.
Envió nuncios a todas las cortes europeas, suplicando a los príncipes que dejaran de lado sus rivalidades nacionales y se unieran en un esfuerzo común contra los turcos. Ordenó que las campanas sonaran al mediodía para recordar a los fieles que debían orar por el éxito de los cruzados. Además, envió misioneros a Inglaterra, Francia, Alemania, Hungría, Portugal y Aragón para predicar la Cruzada, reclutar voluntarios y recolectar los impuestos necesarios para el sostenimiento de las tropas.
A pesar de sus incansables esfuerzos, la respuesta de los príncipes europeos fue lenta y, en muchos casos, negativa. Las guerras internas, las rivalidades dinásticas y el descontento con los impuestos papales obstaculizaron la formación de una coalición unida. Sin embargo, los esfuerzos del Papa no fueron en vano. Las fuerzas cruzadas, lideradas por Juan Hunyadi y animadas por el celo del legado papal Carvajal y San Juan Capistrano, infligieron una derrota significativa a los turcos en Belgrado el 22 de julio de 1456,. Esta victoria fue atribuida a la ayuda divina y, para conmemorarla, Calixto III instituyó la fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo, que se celebra el 6 de agosto. Lamentablemente, Hunyadi murió poco después de la victoria, lo que debilitó aún más la causa.
Cuestiones eclesiásticas y legado
Más allá de la Cruzada, el pontificado de Calixto III también abordó otras cuestiones importantes:
Revisión del juicio de Juana de Arco: Por orden del Papa, se llevó a cabo una revisión del juicio de Juana de Arco, que resultó en la anulación de la sentencia original y la proclamación de la inocencia de la Doncella de Orleans.
Canonización de San Osmundo de Salisbury: Calixto III tuvo el honor de incluir a Osmundo, Obispo de Salisbury, en la lista de los santos canonizados.
Controversia sobre la usura: En 1455, a través de la Constitución «Regimini universalis», Calixto III declaró que ciertos contratos de renta eran lícitos y acordes con la ley, resolviendo así dudas sobre la licitud de estas prácticas, a menudo relacionadas con el concepto de usura.
Nepotismo: Una de las críticas más persistentes contra Calixto III fue el nepotismo. Elevó a dos de sus sobrinos al cardenalato, uno de los cuales, Rodrigo Borgia, se convertiría más tarde en el Papa Alejandro VI,. También concedió a un tercer sobrino el gobierno del Castillo Sant’Angelo y el título de Duque de Spoleto. Estas acciones dañaron su reputación y generaron acusaciones de avaricia.
Relación con el Renacimiento: A diferencia de algunos de sus predecesores, como Nicolás V, Calixto III dedicó menos atención al resurgimiento literario de su tiempo, lo que le valió la enemistad de algunos humanistas. No obstante, invirtió una suma considerable en la adquisición de valiosas adiciones para los tesoros del Vaticano.