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Papa Celestino II

Celestino II, nacido Guido del Castello o Guido de Città di Castello, fue papa de la Iglesia católica desde septiembre de 1143 hasta el 8 de marzo de 1144. Su pontificado duró apenas unos meses, pero tuvo relevancia por la recuperación de la paz eclesial en Francia después del conflicto surgido durante el cisma de 1130 y por la continuidad de la reforma papal en un periodo de fuertes tensiones entre Roma, el Imperio y los poderes normandos del sur de Italia.

Papa Celestino II
Ver información de la imagenRetrato del Papa Celestino II., c. 1450. Fuente desconocida, Pintor no identificado, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Celestino II
CategoríaPersona
Nombre CompletoGuido del Castello
DescripciónPapa de la Iglesia católica (sep-1143 - mar-1144) que restauró la paz en Francia y continuó la reforma papal
TítuloPapa
Fecha de Muerte1144-03-08
Lugar de MuerteRoma
NacionalidadItaliana
SexoMasculino
Fin del Pontificado8 de marzo de 1144
ImportanciaRestauró la paz eclesial en Francia y mantuvo la reforma papal en un periodo de tensiones internacionales.
Inicio del Pontificado25 de septiembre de 1143
Personas relacionadas
  • Inocencio II
  • Lucio II
TipoPapa

Tabla de contenido

Identidad y procedencia

Las fuentes medievales y modernas transmiten su nombre con distintas variantes: Guido del Castello, Guido de Castello y Guido de Città di Castello. La identificación más habitual lo relaciona con Città di Castello, ciudad situada en la actual provincia de Perugia, en la región italiana de Umbría, al norte de Roma. Por tanto, no debe confundirse su procedencia umbra con la expresión histórica Tuscia romana, que podía designar un territorio más amplio de la Italia central sometido a la influencia de Roma.1

La fecha de su nacimiento no está documentada. Antes de su elección pontificia adquirió fama como clérigo instruido, prudente y moralmente íntegro. Su reputación intelectual favoreció su ascenso dentro de la Curia romana, aunque la documentación conservada no permite reconstruir con precisión todas las etapas de su carrera.1

Formación intelectual

Discípulo de Pedro Abelardo

Guido del Castello estuvo vinculado a Pedro Abelardo, uno de los maestros más brillantes y controvertidos del siglo XII. Abelardo destacó por el empleo sistemático de la dialéctica en el estudio de la teología y por su insistencia en examinar racionalmente las aparentes contradicciones entre las autoridades cristianas. Su método impulsó el desarrollo de la teología escolástica, aunque algunas de sus formulaciones doctrinales provocaron la oposición de san Bernardo de Claraval.

La relación con Abelardo no convierte a Celestino II en defensor de todas las posiciones de su antiguo maestro. Como papa, no revocó las condenas eclesiásticas pronunciadas contra determinadas doctrinas y obras de Abelardo. Este dato permite distinguir entre la influencia intelectual recibida durante la formación y el juicio doctrinal ejercido desde el ministerio pontificio.

Influencia de sus maestros en la gestión de las crisis

La educación vinculada al ambiente de Abelardo pudo proporcionar a Guido una sólida preparación dialéctica y una especial sensibilidad ante las controversias teológicas. Sin embargo, su actuación pontificia no siguió una lógica de confrontación académica permanente. Celestino II combinó la preocupación por la rectitud doctrinal con una política de reconciliación práctica, especialmente en el caso francés.

Su experiencia también estuvo marcada por la tensión entre el método racional de Abelardo y la espiritualidad reformadora de san Bernardo. En 1140, Bernardo intervino decisivamente contra varias tesis abelardianas y participó en el proceso que condujo a su condena. Años antes, durante una misión pontificia en Francia, Guido había protegido a Arnoldo de Brescia, reformador radical relacionado con la crítica a la riqueza y al poder temporal del clero. Esta actitud provocó el disgusto de san Bernardo.1

La formación de Celestino II ayuda a comprender su modo de afrontar las crisis: no abandonó la autoridad doctrinal de la Iglesia, pero tampoco redujo los conflictos eclesiales a simples disputas personales. Su breve pontificado revela la búsqueda de soluciones jurídicas y diplomáticas capaces de restablecer la comunión y la disciplina.

Carrera eclesiástica antes del pontificado

Guido del Castello fue creado cardenal en 1128. La dignidad cardenalicia lo incorporó al núcleo dirigente de la Iglesia romana durante los pontificados de Honorio II e Inocencio II, una época caracterizada por la consolidación de la autoridad papal y por la lucha contra las elecciones rivales al solio pontificio.1

En 1140 recibió el encargo de actuar como legado pontificio en Francia. Los legados representaban al papa en asuntos doctrinales, disciplinarios y políticos, y podían intervenir en conflictos entre obispos, reyes, nobles y comunidades religiosas. La misión francesa situó a Guido en contacto directo con las tensiones generadas por el cisma de 1130, por los problemas de obediencia episcopal y por las controversias teológicas del periodo.1

Su actuación a favor de Arnoldo de Brescia provocó la oposición de san Bernardo, que consideraba peligrosas determinadas propuestas reformadoras del clérigo lombardo. Esta diferencia no impidió que Guido alcanzara posteriormente la dignidad pontificia, pero muestra la complejidad del ambiente eclesial del siglo XII: la reforma de la Iglesia incluía tanto la defensa de la libertad eclesiástica como debates sobre la pobreza, la autoridad y la relación entre el clero y la sociedad política.1

Elección pontificia

Celestino II fue elegido en Roma el 25 de septiembre de 1143 y comenzó su pontificado en un contexto todavía condicionado por las consecuencias del cisma entre Inocencio II y el antipapa Anacleto II. La muerte de Anacleto en 1138 había permitido restablecer la unidad en torno a Inocencio II, pero los conflictos derivados de aquella división no desaparecieron de inmediato.1

El pontificado de Inocencio II había reforzado la legitimidad de la línea papal apoyada por san Bernardo, por varios sínodos y por el emperador Lotario III. No obstante, Roma continuaba siendo un espacio políticamente inestable. Las facciones urbanas, las pretensiones de autonomía municipal y la intervención de los poderes imperiales y normandos limitaban la capacidad del papa para ejercer sin oposición su autoridad temporal.2

Pontificado

Reconciliación con el reino de Francia

La primera decisión relevante de Celestino II consistió en levantar el entredicho impuesto a Francia durante el pontificado de Inocencio II. La medida había afectado al reino a raíz de la intervención del rey Luis VII en la disputa por la sede episcopal de Bourges. Luis VII había apoyado a su propio candidato frente al obispo considerado legítimamente elegido por la autoridad eclesiástica.1

El entredicho constituía una sanción eclesiástica de gran alcance, pues restringía la celebración pública de determinados actos litúrgicos en un territorio. Celestino II optó por retirar la sanción para facilitar la normalización de las relaciones entre la monarquía francesa y la Santa Sede. Su decisión no significaba aceptar la injerencia regia en las elecciones episcopales; expresaba más bien la voluntad de concluir una crisis disciplinaria una vez modificadas las circunstancias políticas.

Esta actuación revela un rasgo central de su pontificado: la defensa de la libertad de la Iglesia mediante la diplomacia y la reconciliación, sin renunciar al principio de que las designaciones episcopales debían respetar la autoridad canónica.

La cuestión de Roger II de Sicilia

Celestino II murió cuando comenzaba a perfilarse un conflicto serio con Roger II de Sicilia. La brevedad de su reinado impide atribuirle una política plenamente desarrollada respecto al monarca normando. La relación entre la Santa Sede y Roger II tampoco puede reducirse a una simple oposición entre el papa y un rey enemigo.

Roger II había construido un poderoso dominio en el sur de Italia y Sicilia. En 1130, el antipapa Anacleto II le había concedido el título de rey. Más tarde, en 1139, Inocencio II confirmó su dignidad regia, y Roger renovó el juramento de fidelidad a la Santa Sede. Esta confirmación pontificia integró el reino normando dentro de una compleja relación feudal y política con Roma.3

La situación contenía una contradicción evidente: Roger necesitaba la legitimación papal, mientras que el papado pretendía conservar derechos de soberanía, tributo y tutela sobre los territorios del sur de Italia. El rey, por su parte, aspiraba a ejercer un poder prácticamente autónomo sobre Sicilia, Apulia y Capua. La disputa no era únicamente doctrinal ni exclusivamente militar; incluía cuestiones de vasallaje, jurisdicción, reconocimiento regio y equilibrio territorial.

Celestino II heredó esta situación sin disponer de tiempo suficiente para resolverla. La fuente contemporánea a su memoria describe su muerte en vísperas de un conflicto grave con Roger de Sicilia, pero no atribuye al papa una guerra abierta ni una derrota militar.1

Su sucesor, Lucio II, afrontó directamente las exigencias de Roger. En una entrevista celebrada en Ceprano, en junio de 1144, el rey formuló demandas que los cardenales consideraron excesivas. Roger recurrió entonces a la fuerza armada y obligó al papa a aceptar una tregua en condiciones desfavorables para la Santa Sede. Estos acontecimientos pertenecen ya al pontificado de Lucio II y no deben atribuirse directamente a Celestino II.4

Relaciones con la reforma eclesial

El pontificado de Celestino II se sitúa dentro del proceso de reforma iniciado por los papas del siglo XI y continuado durante el siglo XII. La Iglesia defendía la libertad de los nombramientos eclesiásticos, combatía la simonía y procuraba reforzar la disciplina del clero. Al mismo tiempo, la renovación espiritual promovida por monasterios y nuevas órdenes planteaba preguntas sobre la pobreza, la predicación y la relación entre la autoridad jerárquica y los movimientos reformadores.

Su relación intelectual con Abelardo y sus diferencias con san Bernardo muestran que el papa conocía las dos grandes corrientes de la cultura eclesial de su tiempo: la investigación teológica basada en la razón y la reforma espiritual fundada en la conversión, la vida monástica y la defensa de la doctrina tradicional. En su gestión no aparece una ruptura con la reforma gregoriana ni una aceptación de las doctrinas condenadas de Abelardo. Su perfil corresponde al de un pontífice que procuró mantener la autoridad doctrinal de Roma y, simultáneamente, reducir conflictos políticos que amenazaban la unidad eclesial.1

Documentos y actividad administrativa

El pontificado dejó diversos privilegios y confirmaciones pontificias relacionados con iglesias, monasterios y bienes eclesiásticos. Entre ellos figura la confirmación de derechos y posesiones de instituciones religiosas de Italia, así como la protección apostólica concedida a los hermanos del Santo Sepulcro de Jerusalén. También aparecen documentos relativos a iglesias de Umbría y de otras regiones italianas.5

Estos actos respondían a una función habitual del papado medieval: garantizar jurídicamente los bienes, inmunidades y derechos de comunidades religiosas y sedes episcopales. La protección pontificia contribuía a preservar la autonomía de monasterios e iglesias frente a nobles, autoridades urbanas y otros poderes locales.

La documentación conservada también refleja la continuidad de las relaciones entre la Santa Sede y el Imperio. Un documento atribuido a Celestino II concedía al emperador Lotario y, en su lugar, al duque Enrique de Baviera la investidura de determinados bienes vinculados a las tierras donadas por la condesa Matilde a la Sede Apostólica.5

Muerte y sucesión

Celestino II murió en Roma el 8 de marzo de 1144, después de un pontificado de aproximadamente cinco meses y medio. La duración exacta aparece redondeada de manera distinta en las fuentes, pero todas coinciden en su extrema brevedad.1

La muerte del papa dejó sin resolver las relaciones con Roger II y la cuestión del poder temporal pontificio en Roma. El cónclave eligió como sucesor a Lucio II, que hubo de afrontar tanto la presión militar del rey de Sicilia como la resistencia de las fuerzas republicanas romanas. Lucio II intentó disolver el Senado romano, pero la oposición urbana acabó imponiéndose y agravó la crisis política de la ciudad.4

Valoración histórica

Celestino II no tuvo tiempo para desarrollar un programa pontificio amplio, pero su breve gobierno posee una significación propia. Su intervención más conocida, el levantamiento del entredicho contra Francia, muestra una política orientada a la pacificación de las relaciones entre la Iglesia y las monarquías. La decisión preservó la autoridad eclesiástica en la cuestión de Bourges y, al mismo tiempo, evitó prolongar una sanción que perjudicaba la vida religiosa del reino.

Su trayectoria anterior permite valorar también la importancia de la formación intelectual en la administración de las crisis doctrinales. El antiguo discípulo de Abelardo no anuló las condenas contra su maestro, pero tampoco convirtió la controversia teológica en una política de hostilidad indiscriminada. Su pontificado mantuvo la doctrina recibida y buscó soluciones prudentes para los conflictos disciplinarios.

Respecto a Roger II, Celestino II heredó un problema diplomático y feudal de gran complejidad. El conflicto posterior no permite describirlo simplemente como una lucha personal entre el papa y el rey normando. La cuestión incluía la legitimidad de la corona siciliana, la fidelidad debida a la Santa Sede, los derechos sobre Apulia y Capua y la competencia entre el poder pontificio y una monarquía territorial en expansión.

Celestino II fue, en definitiva, un pontífice de transición: heredó las divisiones del periodo de Inocencio II, procuró restablecer la paz con Francia y murió antes de afrontar plenamente la crisis con Roger II y la oposición política romana. Su pontificado, aunque breve, refleja las tensiones doctrinales, diplomáticas y territoriales que configuraron la Iglesia latina del siglo XII.

Citas y referencias

  1. Papa Celestino II. Enciclopedia Católica, Papa Celestino II (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  2. Anacleto II. Enciclopedia Católica, Anacleto II (1913).
  3. Nápoles. Enciclopedia Católica, Nápoles (1913).
  4. Papa Lucio II. Enciclopedia Católica, Papa Lucio II (1913). 2
  5. Celestino II, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomus II, 935 (1865). 2
Modificado el 2 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.69Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/ffpmrq9zx

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