La obra más importante y el único escrito de Clemente I cuya autenticidad es universalmente reconocida es su Carta a los Corintios,,. Esta carta fue escrita en nombre de la Iglesia de Roma a la Iglesia de Corinto, donde había surgido una sedición que llevó a la deposición de los presbíteros de la comunidad por parte de algunos jóvenes,.
Contexto y Fecha
La carta fue escrita en griego y se estima que fue redactada poco después de la persecución de Domiciano, probablemente después del año 96 d.C.,. En ella, Clemente expresa su pesar por los «sucesos calamitosos repentinos y sucesivos» que habían impedido una intervención más temprana de la Iglesia de Roma. Estos eventos se identifican con la persecución de Domiciano. La autoridad y el prestigio de Clemente y de la Iglesia de Roma eran tales que esta carta adquirió un carácter casi canónico y fue leída públicamente en muchas iglesias,.
Ejercicio del Primado Romano
La intervención de Clemente en los asuntos de la Iglesia de Corinto es considerada por muchos como un primer ejercicio del primado romano después de la muerte de San Pedro,. La carta, aunque escrita en nombre de la Iglesia de Roma, siempre fue atribuida a Clemente por las autoridades tempranas. El tono de autoridad con el que habla la carta es notable, especialmente en las secciones posteriores, donde advierte que la desobediencia a las palabras transmitidas a través de ellos implicaría una transgresión y un peligro considerables. San Ireneo describe la carta como «potentísima», exhortando a la paz, renovando la fe y declarando la tradición recibida de los Apóstoles. Esta preocupación de la Iglesia de Roma por el bienestar de otra Iglesia es una clara muestra de su posición preeminente.
Contenido Teológico y Moral
La Carta a los Corintios aborda temas importantes, algunos de los cuales eran queridos por San Pablo, quien también había escrito dos cartas a los Corintios. Clemente enfatiza la dialéctica entre la gracia salvífica y el compromiso moral. Proclama la gracia salvadora de Dios, su perdón y amor, que llenan de alegría la vida cristiana. Al mismo tiempo, insta a un compromiso coherente con el don recibido y a una generosa y valiente conversión.
Clemente también aborda la identidad y misión de la Iglesia, atribuyendo los abusos en Corinto a un debilitamiento de la caridad y otras virtudes cristianas indispensables. En cuanto a la doctrina, la carta contiene poca enseñanza dogmática intencional, siendo predominantemente exhortatoria. Sin embargo, incluye un pasaje importante sobre la Santísima Trinidad, utilizando la afirmación del Antiguo Testamento «El Señor vive» y sustituyéndola por la Trinidad. Cristo es frecuentemente presentado como el Sumo Sacerdote, y se hace referencia a la redención. Clemente también enfatiza la justificación por las obras.
Sus palabras sobre el ministerio cristiano han generado mucho debate. Afirma que los Apóstoles, habiendo recibido el Evangelio de Cristo, nombraron a sus primeros frutos, probados por el Espíritu, para ser obispos y diáconos. No distingue entre presbíteros y obispos en la carta, y las autoridades eclesiásticas en Corinto son mencionadas en plural.