Bertrand de Got fue elegido Papa el 5 de junio de 1305, después de un cónclave de once meses en Perugia, que se prolongó debido a las profundas divisiones entre las facciones francesa e italiana de los cardenales3. Aunque la historia popular sugiere una influencia decisiva del rey Felipe IV de Francia en su elección, los cardenales, en general, deseaban complacer al poderoso monarca francés, con quien el predecesor de Clemente V, Benedicto XI, había tenido que hacer importantes concesiones3. Bertrand de Got, aunque súbdito del rey de Inglaterra por su cargo de Arzobispo de Burdeos, mantenía una amistad personal con Felipe IV desde su juventud y había sido leal a Bonifacio VIII3.
Su elección se produjo en un momento de gran tensión entre el papado y la monarquía francesa, especialmente después del conflicto entre Bonifacio VIII y Felipe IV1. La decisión de Clemente V de no establecerse en Roma, sino de permanecer en Francia y finalmente trasladar la corte papal a Aviñón en 1309, se debió a su afecto por su Francia natal y su temor a las condiciones anárquicas en Italia, particularmente en los Estados Pontificios y en la ciudad de Roma3. Esta mudanza expuso al papado a una mayor influencia del rey francés, quien buscaba establecer una monarquía francesa universal y humillar la memoria de Bonifacio VIII3.

