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Papa Clemente XIV

Clemente XIV, nacido Lorenzo Ganganelli, fue papa desde 1769 hasta su muerte, en 1774. Su pontificado quedó marcado por la supresión canónica de la Compañía de Jesús, decretada en un contexto de fuertes presiones de las monarquías borbónicas y de tensiones entre la autoridad pontificia y los poderes civiles. La continuidad de comunidades jesuitas en algunos territorios no católicos, especialmente en Rusia, hizo que la desaparición jurídica de la orden no coincidiera de inmediato con la extinción efectiva de toda presencia jesuita.1,2,3

Giovanni Domenico Porta - Ritratto di papa Clemente XIV (c. 1770)
Ver información de la imagenGiovanni Domenico Porta, Retrato del Papa Clemente XIV, óleo sobre lienzo (70×58,5 cm), 1769-1770, foto después de la restauración, Palacio Episcopal, Museo de la Ciudad (Acquapendente), c. 2020. museodellacitta.eu (Texto original: Original), Subido originalmente por: Museodellacittacquapendente, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Clemente XIV
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Lorenzo Ganganelli
  • Giovanni Vincenzo Antonio Ganganelli
Fecha de Nacimiento1705-10-31
Lugar de NacimientoSant’Arcangelo
Fecha de Muerte1774-09-22
Lugar de MuerteRoma
Fin del Pontificado1774
Inicio del Pontificado1769
TipoPapa

Tabla de contenido

Identidad y pontificado

Clemente XIV nació en Sant’Arcangelo, cerca de Rímini, el 31 de octubre de 1705, y murió en Roma el 22 de septiembre de 1774. Su nombre aparece en las fuentes como Lorenzo Ganganelli y también como Giovanni Vincenzo Antonio Ganganelli. Su pontificado se extendió de 1769 a 1774.1,2

La elección ocurrió en una coyuntura especialmente tensa para la Santa Sede. Las monarquías de Francia, España, Portugal, Nápoles y Parma presionaban a Roma en distintos asuntos, y la disputa más apremiante enfrentaba a la Santa Sede con las cortes borbónicas por el futuro de la Compañía de Jesús. En algunos de esos reinos, la expulsión de los jesuitas ya había tenido lugar de hecho; los gobiernos reclamaban ahora que el papa suprimiera la orden de manera universal y formal.1

El cónclave de 1769

El cónclave comenzó el 15 de febrero de 1769. Las potencias intervinieron intensamente en su desarrollo, mientras los cardenales se dividían, generalmente, entre los llamados zelanti, favorables a defender la autonomía eclesiástica, y los cardenales vinculados a las cortes. Francia y España emplearon su derecho de veto contra numerosos candidatos; las presiones incluyeron amenazas políticas y la posibilidad de bloquear Roma.1

Los representantes de las cortes intentaron condicionar la elección a un compromiso del futuro pontífice para suprimir a los jesuitas. El cardenal francés de Bernis rechazó exigir una promesa escrita o pública antes de la elección, pues consideraba que tal condición vulneraría el derecho canónico. Las fuentes discrepan sobre el alcance de las conversaciones que mantuvo Ganganelli con los cardenales vinculados a las coronas: una historia de la supresión recoge que no consta que prometiera ni que rechazara la medida durante el cónclave.1,4

Gobierno y contexto intelectual

Clemente XIV gobernó en una época en que las ideas ilustradas ganaban influencia en Europa y ponían en cuestión aspectos de la autoridad eclesiástica. También crecían corrientes como el regalismo, que defendía amplias prerrogativas de los gobernantes sobre la vida de la Iglesia, y posiciones que favorecían iglesias nacionales con menor dependencia de Roma. El pontificado tuvo que desenvolverse, por tanto, entre debates intelectuales y exigencias políticas concretas.2,5

La Ilustración no constituyó una corriente uniforme: sus ideas y sus efectos variaron según los autores y las cortes. En el caso de Clemente XIV, el problema inmediato no fue solo intelectual. Francia, España y otras monarquías actuaron directamente para reducir la influencia de los jesuitas y afirmar su poder en asuntos eclesiásticos. Las disputas entre la Santa Sede y los gobiernos combinaron así desacuerdos sobre la autoridad papal, objetivos dinásticos y medidas de control político.1,2

El papa presentó su ministerio como una tarea difícil, comparable a dirigir la «nave de Pedro» en medio de una tempestad. En su carta Cum summi apostolatus, de diciembre de 1769, expresó su conciencia del peso de la responsabilidad pontificia y su confianza en la ayuda divina para gobernar la Iglesia.6

La Compañía de Jesús y las presiones de las monarquías

La supresión jesuita ocupó el centro de las negociaciones entre Clemente XIV y las cortes católicas. Tras su elección, las presiones continuaron. El ministro francés Choiseul reclamó en agosto de 1769 la supresión en un plazo breve; más tarde, el representante español José Moñino, futuro conde de Floridablanca, dirigió una parte decisiva de las gestiones. Clemente XIV demoró la decisión durante varios años y negoció con diversos gobiernos antes de promulgarla.4

La exhortación apostólica Dominus ac Redemptor, fechada el 21 de julio de 1773, expuso las razones que el papa atribuyó a la medida: la búsqueda de la paz de la Iglesia, la prudencia de gobierno y la conclusión de que la Compañía ya no producía los frutos por los que había sido fundada. El documento decretó la extinción de la orden, de sus cargos y estructuras, y transfirió a los ordinarios locales la autoridad que habían ejercido sus superiores. También prohibió admitir nuevos miembros y emitir votos en la Compañía.7

El decreto apareció en un escenario de presión sostenida de las cortes borbónicas, que presentaban la supresión como necesaria para restablecer la paz política y religiosa. La decisión de Clemente XIV buscó poner fin al conflicto con esos gobiernos, pero suscitó controversia por las circunstancias en que se adoptó y por sus consecuencias para la vida de la Iglesia. Las fuentes recogen tanto el argumento oficial del pontífice como la intervención directa de los diplomáticos y ministros en la elaboración y promulgación de la medida.4,8,7

Supresión canónica y continuidad en algunos territorios

La supresión tuvo alcance jurídico universal: el documento pontificio extinguió la Compañía como institución, anuló la autoridad de sus superiores y prohibió la admisión de nuevos miembros. Sin embargo, su aplicación dependió de la publicación y ejecución local del breve. Clemente XIV dispuso que el documento no se promulgara generalmente, sino mediante los obispos de cada lugar. Esa forma de ejecución produjo diferencias entre territorios.4,7

En territorios protestantes o gobernados por soberanos que no permitieron publicar el breve, algunos jesuitas pudieron continuar su actividad. La emperatriz Catalina II de Rusia y, hasta 1780, Federico II de Prusia impidieron la promulgación en sus dominios y conservaron a los jesuitas como educadores. En la Rusia Blanca, los superiores siguieron ejerciendo funciones y llegó a abrirse un noviciado.3

Esta continuidad no equivalía a que Clemente XIV hubiera retirado el decreto. El papa no lo revocó, y la existencia de jesuitas en Rusia quedó en una situación particular: la orden seguía suprimida en el plano general, pero las comunidades locales permanecían protegidas por las autoridades civiles y podían continuar sin que esa supervivencia constituyera, por sí misma, una ruptura cismática. La aprobación pontificia de su continuidad llegó primero de manera informal, y Pío VI se negó a formalizarla entonces. Pío VII reconoció legalmente la existencia de la Compañía en Rusia mediante el breve Catholicae Fidei, de 1801.3

Por eso conviene distinguir entre supresión canónica y desaparición material. La primera privó a la Compañía de su estructura jurídica general; la segunda no ocurrió de modo uniforme, pues ciertas comunidades conservaron una vida común y funciones educativas bajo la protección de gobernantes locales. Esta supervivencia permitió que la orden mantuviera miembros, superiores y formación en algunos territorios, aunque sin restaurar la institución en toda la Iglesia.3,7

Muerte y valoración histórica

Clemente XIV murió en Roma el 22 de septiembre de 1774. La supresión de los jesuitas condicionó la memoria de su pontificado: algunos lo han interpretado como una decisión dirigida a alcanzar la paz con los gobiernos católicos; otros han puesto el acento en la presión política ejercida sobre el papado. La documentación pontificia justificó la medida por razones de gobierno eclesial, mientras que los relatos históricos describen las intensas gestiones diplomáticas que la precedieron.1,4,7

La Compañía no recuperó su existencia universal durante la vida de Clemente XIV. La restauración llegó en 1814, cuando Pío VII restableció la orden mediante la bula Sollicitudo omnium ecclesiarum. Aquel proceso culminó una supervivencia parcial que había comenzado en territorios donde el breve de supresión no pudo aplicarse plenamente.3,9

Citas y referencias

  1. Papa Clemente XIV, Enciclopedia Católica, Papa Clemente XIV (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Papa n.o 249: Clemente XIV, Magisterium AI. Breve historia de los papas de la Iglesia católica, Papa 249 (2024). 2 3 4
  3. Los jesuitas durante el interregno (1773-1814), Enciclopedia Católica, Los jesuitas durante el interregno (1773-1814) (1913). 2 3 4 5
  4. La supresión de los jesuitas (1750-1773), Enciclopedia Católica, La supresión de los jesuitas (1750-1773) (1913). 2 3 4 5
  5. Scripta Theologica. Recensiones, 40 (1973).
  6. Papa Clemente XIV. Cum summi apostolatus (12 de diciembre de 1769), 1 (1769).
  7. Papa Clemente XIV. Dominus ac Redemptor (21 de julio de 1773), 25 (1773). 2 3 4 5
  8. Papa Clemente XIV. Dominus ac Redemptor (21 de julio de 1773), 23 (1773).
  9. Los jesuitas después de la restauración (1814-1912), Enciclopedia Católica, Los jesuitas después de la restauración (1814-1912) (1913).
Modificado el 25 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.12 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/m7rhz35w8

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