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Papa Conón

Conón fue papa de la Iglesia católica desde el 21 de octubre de 686 hasta el 21 de septiembre de 687. Su breve pontificado transcurrió en un periodo marcado por la dependencia política de Roma respecto del Imperio bizantino, la autoridad del exarca de Rávena y las tensiones entre el clero y el ejército romano. Durante su pontificado favoreció la evangelización de Franconia y mantuvo relaciones cordiales con el emperador Justiniano II.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Conón
CategoríaPersona
DescripciónDependencia política de Roma respecto al Imperio bizantino, autoridad del exarca de Rávena, tensiones entre clero y ejército romano, relaciones con el emperador Justiniano II
Fecha de Muerte687-09-21
Fin del Pontificado21 de septiembre de 687
Inicio del Pontificado21 de octubre de 686
LugarRoma
Personas relacionadasJuan V
TipoPapa

Tabla de contenido

Biografía

Origen y formación

Las noticias sobre el nacimiento de Conón son escasas. Probablemente era hijo de un oficial perteneciente a las tropas tracias del ejército imperial. Recibió su educación en Sicilia y más tarde viajó a Roma, donde fue ordenado sacerdote. Las fuentes antiguas lo describen como un hombre de edad avanzada, aspecto venerable y carácter sencillo.1

Su procedencia refleja la diversidad del clero romano durante el siglo VII. Roma mantenía estrechos vínculos con las regiones orientales del Imperio bizantino y con las islas del Mediterráneo, especialmente Sicilia, que constituía uno de los principales territorios vinculados a la administración eclesiástica y económica de la Santa Sede.

Elección pontificia

La disputa entre el clero y el ejército

La elección de Conón tuvo lugar después de la muerte del papa Juan V, en un contexto de división interna. El clero apoyaba al archipresbítero Pedro, mientras que sectores del ejército romano respaldaban al presbítero Teodoro. La rivalidad llegó a amenazar con provocar un nuevo cisma dentro de la Iglesia romana.2

Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo entre las facciones, los sacerdotes y el clero eligieron a Conón. Su edad, su reputación de hombre piadoso y su carácter conciliador facilitaron posteriormente el consentimiento del ejército y de los jefes militares. Así, su elección permitió evitar una confrontación abierta entre los principales grupos de poder de Roma.

Confirmación por el exarca de Rávena

La elección de Conón tuvo que comunicarse al exarca de Rávena, representante del emperador bizantino en Italia. La consagración pontificia tuvo lugar el 21 de octubre de 686, después de la notificación al exarca o de la confirmación de este.1

Este procedimiento muestra la fuerte dependencia política del papado respecto de la autoridad imperial durante el siglo VII. El obispo de Roma no ejercía su ministerio en un marco de plena autonomía política. Las autoridades bizantinas intervenían en la confirmación de las elecciones papales y conservaban una influencia decisiva sobre los asuntos de Roma.

El papado en la Italia bizantina

Roma y el Exarcado de Rávena

Tras la desaparición de la corte imperial de Occidente, Rávena se convirtió en la residencia del exarca, gobernador que representaba al emperador bizantino en Italia. Roma, en cambio, carecía de una autoridad civil comparable. Por esa razón, el papa asumió progresivamente funciones de protección, administración y asistencia social.3

Durante los dos siglos posteriores a la reconquista bizantina de Italia, los papas actuaron como defensores de la población romana frente a los abusos de funcionarios imperiales y frente a la presión militar de los lombardos. También ejercieron funciones judiciales y administrativas que anteriormente correspondían a instituciones civiles desaparecidas.3

La elección de Conón debe entenderse dentro de este equilibrio complejo:

  • El emperador conservaba la soberanía política sobre Italia.
  • El exarca de Rávena controlaba buena parte de la administración imperial.
  • El ejército romano intervenía en la vida política de la ciudad.
  • El papa representaba cada vez más los intereses religiosos, sociales y materiales de la población de Roma.

La presión lombarda

Los lombardos constituían una amenaza permanente para los territorios italianos vinculados a Roma. El papado necesitaba la protección militar bizantina, pero el gobierno imperial no siempre podía defender eficazmente las ciudades y los campos de Italia.

Esta situación aumentó la importancia política del papa. La población romana veía en el pontífice no solo al pastor de la Iglesia, sino también al principal defensor de la ciudad frente a los conflictos militares y a las exigencias fiscales de los funcionarios imperiales. La autoridad papal creció, por tanto, dentro de un marco todavía formalmente bizantino.3,4

Evangelización de Franconia

Uno de los aspectos más conocidos del pontificado de Conón fue su apoyo a la misión de san Kiliano y sus compañeros. El papa recibió a estos misioneros irlandeses, ordenó obispo a Kiliano y les confió la predicación del Evangelio en Franconia.1

La actuación de Conón prolongó la colaboración entre Roma y los misioneros procedentes de las islas británicas. Estos evangelizadores desempeñaron un papel relevante en la expansión y consolidación del cristianismo en diversas regiones del continente europeo.

La misión de Kiliano manifiesta tres rasgos de la acción pontificia de la época:

  1. La recepción de misioneros extranjeros en Roma.
  2. La integración de la actividad misionera bajo la autoridad episcopal.
  3. La vinculación de las nuevas comunidades cristianas con la sede romana.

Aunque el pontificado de Conón fue muy breve, su apoyo a la misión franca contribuyó a la expansión de la Iglesia más allá de los territorios directamente controlados por el Imperio bizantino.

Relaciones con Justiniano II

Conón mantuvo una relación favorable con el emperador Justiniano II. El emperador comunicó al papa que había recuperado las actas del III Concilio de Constantinopla, también llamado VI Concilio Ecuménico, celebrado entre los años 680 y 681. Justiniano manifestó su intención de atenerse a sus decisiones.1

El concilio había condenado el monotelismo, doctrina que afirmaba una sola voluntad en Cristo. La recepción de sus actas tenía importancia para la vida doctrinal de la Iglesia, pues confirmaba la enseñanza sobre las dos voluntades, divina y humana, en la única persona de Jesucristo.

Justiniano II también perdonó determinados impuestos y cargas debidos al tesoro imperial por varios patrimonia papales. Esta medida tuvo consecuencias económicas relevantes para la Santa Sede.1

Administración de los patrimonia papales

Qué eran los patrimonia

Los patrimonia papales eran conjuntos de tierras, propiedades y rentas pertenecientes a la Iglesia de Roma. Estaban repartidos por distintas regiones de Italia, Sicilia, Cerdeña, Córcega y otros territorios vinculados históricamente a la sede romana.

Estas propiedades constituían la principal base económica de la Santa Sede durante la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media. Sus ingresos permitían sostener al clero, mantener edificios religiosos, atender a los pobres y financiar diversas necesidades administrativas y pastorales.

Función económica y social

Los ingresos de los patrimonios no servían únicamente para sufragar el culto. También financiaban hospitales, hospicios para peregrinos, orfanatos y casas de asistencia. Además, los papas empleaban sus rentas para mantener a personas necesitadas y rescatar cautivos de manos de pueblos no cristianos.3

La administración patrimonial tenía, por tanto, una dimensión pastoral y social. El papa actuaba como administrador de bienes destinados a la utilidad de la Iglesia y al auxilio de los pobres. Esta concepción aparece con especial claridad en la organización económica de los pontificados del siglo VI y siguió siendo fundamental durante el siglo VII.5

El papel de Sicilia

Sicilia ocupaba una posición destacada dentro de la economía papal. La isla conservaba una organización eclesiástica estable y proporcionaba importantes recursos agrícolas. La presencia de Conón, educado en Sicilia, resulta significativa en un contexto en el que la isla constituía uno de los principales espacios de relación entre Roma y el mundo bizantino.

La remisión de impuestos concedida por Justiniano II a diversos patrimonios papales alivió las obligaciones económicas de la Iglesia romana. La medida también revela hasta qué punto la administración de las propiedades eclesiásticas dependía de las decisiones del poder imperial.

Doctrina y contexto cristológico

La recepción del III Concilio de Constantinopla

El pontificado de Conón tuvo lugar pocos años después del III Concilio de Constantinopla, que había definido la doctrina católica sobre las dos voluntades y las dos operaciones de Cristo. La cuestión había provocado una larga crisis entre Roma, Constantinopla y diversas sedes orientales.

El papa Agatón había defendido que la Iglesia romana conservaba íntegramente la tradición apostólica y que no había abandonado la verdad transmitida por los apóstoles. Su carta al concilio presentó la fe romana como regla de la ortodoxia y relacionó esa indefectibilidad con la promesa de Cristo a Pedro.6,7

La recuperación de las actas conciliares por Justiniano II y su promesa de respetarlas favorecieron la continuidad de la doctrina aprobada por el concilio. Conón, al mantener buenas relaciones con el emperador, pudo ejercer su pontificado en un periodo de relativa concordia doctrinal entre Roma y Constantinopla.

Honorio I y la infalibilidad pontificia

La condena de Honorio I

El estudio de los papas del siglo VII exige distinguir la condena de Honorio I de la doctrina católica posterior sobre la infalibilidad pontificia. Honorio fue condenado en el III Concilio de Constantinopla en el contexto de la controversia monotelita. La condena estuvo relacionada con su actuación ante la crisis doctrinal y con su falta de vigilancia para defender con claridad la fe recibida.8

El papa León II confirmó la condena, pero explicó su sentido principalmente en términos de negligencia pastoral: Honorio no habría protegido con suficiente diligencia la enseñanza apostólica y permitió que una doctrina errónea adquiriese fuerza.9,8

Por qué el caso de Honorio no equivale a una definición ex cathedra

Las cartas de Honorio a Sergio de Constantinopla no pretendían definir de manera solemne una doctrina para toda la Iglesia. Su propósito consistía en apaciguar la controversia y evitar que la disputa produjera nuevas divisiones. Por ello, no reunían las condiciones propias de una definición pontificia vinculante para todos los fieles.9

La doctrina de la infalibilidad pontificia, formulada posteriormente, limita el ejercicio infalible del papa a determinados actos: el pontífice debe hablar como pastor y maestro supremo de todos los fieles, tratar una cuestión de fe o moral y definir mediante un acto definitivo la doctrina que debe aceptar toda la Iglesia.10

Por consiguiente, la condena de Honorio no demuestra que una definición papal solemne pueda contener un error doctrinal. El caso muestra, más bien, que un papa podía actuar con negligencia, expresarse de manera insuficiente o intervenir imprudentemente en una controversia sin realizar un acto de enseñanza infalible.

Esta distinción resulta esencial para comprender la historia doctrinal del siglo VII. La santidad de la Iglesia y la asistencia divina a su enseñanza no eliminan la posibilidad de errores personales, decisiones imprudentes o fallos disciplinares por parte de los pontífices.

Muerte y duración del pontificado

Conón padeció una larga enfermedad y murió el 21 de septiembre de 687. Había ejercido el pontificado durante menos de un año.1

Su breve gobierno no permitió desarrollar una política amplia ni llevar a cabo reformas de gran alcance. Sin embargo, su elección evitó una ruptura entre las facciones del clero y del ejército romano, su apoyo a la misión de san Kiliano contribuyó a la evangelización de Franconia y sus relaciones con Justiniano II favorecieron la estabilidad de los intereses papales.

Valoración histórica

El pontificado de Conón representa bien la situación del papado en la Italia del siglo VII. El papa dependía todavía de la estructura política bizantina y necesitaba la confirmación del exarca de Rávena, pero al mismo tiempo ejercía una autoridad creciente sobre Roma y sus territorios.

Su figura reúne varias dimensiones:

  • Pastoral, por su apoyo a la evangelización de Franconia.
  • Política, por su relación con el emperador y el exarca.
  • Económica, por la importancia de los patrimonios papales.
  • Doctrinal, por la recepción de la enseñanza del III Concilio de Constantinopla.
  • Conciliadora, por su elección como solución a la disputa entre el clero y el ejército.

Conón pertenece a la serie de pontífices que consolidaron la autoridad efectiva de la sede romana en un periodo de debilitamiento de las antiguas instituciones civiles. Aunque su pontificado duró pocos meses, contribuyó a mantener la continuidad de la Iglesia romana en una época marcada por las tensiones entre el Imperio bizantino, los lombardos, el ejército local y las comunidades cristianas de Occidente.

Citas y referencias

  1. Papa Conón. Enciclopedia Católica, Papa Conón (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. S. Leo II, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomus I, 220 (1857).
  3. Estados de la Iglesia. Enciclopedia Católica, Estados de la Iglesia (1913). 2 3 4
  4. Roma. Enciclopedia Católica, Roma (1913).
  5. Papa San Gregorio I («el Grande»). Enciclopedia Católica, Papa San Gregorio I («el Grande») (1913).
  6. Emmett O’Regan. San Tomás de Aquino y los Orígenes de la Doctrina de la Infaillibilidad Papal, 11 (2025).
  7. J. Belda-Plans. La autoridad del romano pontífice según Melchor Cano, 15 (1982).
  8. Tercer Concilio de Constantinopla. Enciclopedia Católica, Tercer Concilio de Constantinopla (1913). 2
  9. Infaillibilidad. Enciclopedia Católica, Infaillibilidad (1913). 2
  10. John P. Joy. Preguntas Discutidas sobre la Infaillibilidad Papal, 4 (2021).
Modificado el 14 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.69Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/bxnqd1z89

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