Una de las acciones más significativas de Dámaso I fue su impulso a la revisión y traducción de los textos bíblicos.
La Vulgata de San Jerónimo
Dámaso I encargó a San Jerónimo la revisión de las antiguas versiones latinas de la Biblia,,. Jerónimo, que fue su secretario confidencial por un tiempo,, comenzó con la revisión de los Evangelios en latín, que habían sido «desfigurados por falsas transcripciones, correcciones torpes e interpolaciones descuidadas». Este trabajo inicial se extendió a gran parte del Antiguo Testamento, resultando en la Vulgata, que se convertiría en el texto escriturístico autorizado de la Iglesia,. La influencia de Dámaso en esta empresa es destacada como el origen de una obra tan meritoria.
Canon del Nuevo Testamento
En un sínodo romano celebrado en 374, Dámaso I proclamó un importante canon del Nuevo Testamento. Aunque la Iglesia Occidental ya estaba en posesión de un canon casi completo a principios del siglo V, el sínodo romano de 382, presidido por Dámaso, fue crucial para la fijación definitiva del canon bíblico,. El catálogo damasiano, preservado en el documento conocido como «Decretum Gelasii de recipiendis et non recipiendis libris», presenta el canon completo y perfecto que ha sido el de la Iglesia Universal desde entonces. La porción del Nuevo Testamento de este catálogo refleja las opiniones de San Jerónimo, quien influyó positivamente en la integridad del canon del Nuevo Testamento.
Modificaciones Litúrgicas
Dámaso I es considerado uno de los principales compiladores de la liturgia romana. Una de sus contribuciones litúrgicas ciertas fue la introducción de la palabra Aleluya en Roma. Algunos estudiosos, como Probst, le atribuyen la ordenación de cambios en la Misa debido al calendario de estaciones y fiestas, y la parte más antigua del Sacramentario Leonino, aunque esta atribución es discutida por otros, como Funk.