La elección papal en el siglo IX
La elección del papa durante el siglo IX no seguía todavía el sistema del cónclave moderno. El clero romano desempeñaba una función esencial y el pueblo podía participar mediante la aclamación, aunque su intervención tendía a reducirse a una aprobación pública de la elección. Al mismo tiempo, los emperadores carolingios intentaron ejercer un control creciente sobre la elección y la consagración del obispo de Roma.,
La Constitución romana de 824, promulgada bajo el emperador Lotario, exigió a los romanos un juramento de fidelidad y estableció que ningún elegido pudiera recibir la consagración sin la presencia y el permiso de los representantes imperiales. En la práctica, los enviados del emperador intervinieron en muchas elecciones del siglo IX.
Esta intervención no significaba, desde la perspectiva teológica de la Iglesia, que el emperador transmitiera la autoridad pontificia. La potestad del papa como obispo de Roma procedía de la elección canónica y de la consagración dentro de la Iglesia, no de una concesión imperial. La confirmación civil pretendía, al menos en teoría, impedir disturbios y garantizar el cumplimiento de las formalidades; en la práctica, los emperadores utilizaron a veces su poder para favorecer candidatos concretos.
La aristocracia y las redes familiares
La aristocracia romana tenía una influencia considerable en la vida política y eclesiástica de la ciudad. Las familias nobles controlaban propiedades, recursos económicos, cargos administrativos y relaciones con las autoridades imperiales. El origen aristocrático de Esteban y su educación dentro de una red familiar vinculada a la administración pontificia muestran cómo las élites romanas podían facilitar la promoción de un clérigo hasta la sede de Pedro.
La influencia aristocrática no debe interpretarse como una simple sustitución de la Iglesia por intereses privados. Los candidatos necesitaban reconocimiento clerical y apoyo suficiente entre los sectores romanos. Sin embargo, la debilidad del poder carolingio permitió que los grupos aristocráticos adquirieran un peso cada vez mayor en la elección y en el gobierno de Roma. Tras la desaparición de la protección efectiva del Imperio carolingio, grandes familias romanas llegaron a controlar de forma directa las nominaciones pontificias y la administración urbana.,
El pontificado de Esteban pertenece todavía a la fase anterior a la dominación abierta de las familias romanas que caracterizó buena parte del siglo X. No obstante, su elección refleja el funcionamiento de una sociedad en la que el clero, la aristocracia local y los poderes imperiales se encontraban estrechamente relacionados.