Esteban VIII fue elegido Papa alrededor del 14 de julio de 939, sucediendo a León VII1,2. Su papado se desarrolló en un período de gran inestabilidad política en Roma, donde facciones nobiliarias ejercían una considerable influencia sobre la Sede Apostólica1. En particular, la poderosa familia Crescentii continuó siendo una fuerza dominante en la política romana y papal durante su tiempo1.
A pesar de las afirmaciones posteriores de algunos escritores, no hay duda de que Esteban VIII era romano y había sido cardenal-presbítero de los Santos Silvestre y Martín2.
